Nacional Bicampeón de América: cuatro años después de la hazaña

Nacional Bicampeón de América: cuatro años después de la hazaña

Con gran juego y virtudes ofensivas, los verdolagas alcanzaron su segunda Copa Libertadores.

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Nacional fuel el último club en obtener la Copa Libertadores.

Foto: Archivo ETCE

27 de julio 2020 , 06:13 a.m.

Tal como ocurre con el 31 de mayo, el 27 de julio es una ‘fecha patria’ para Atlético Nacional. Los verdolagas se dieron el gusto en el 2016 de lograr nuevamente la Copa Libertadores, siendo el único equipo del pacífico suramericano en ser bicampeón continental. Reinaldo Rueda y sus dirigidos, consolidaron un proceso que había comenzado desde 2011 y 2012, afianzando una base, las participaciones en copas internacionales, alcanzando instancias decisivas y hasta cayendo en la Copa Suramericana 2014, fue ese ‘callo’ que tuvieron que agarrar para ser uno de los mejores campeones en los 60 años de la Copa Libertadores.

Nacional arrancó siendo un equipo contundente, certero y arrollador sin tener un centrodelantero fijo. El grupo D con Huracán de Argentina, quien venía de ser subcampeón de la Copa Suramericana 2015, Sporting Cristal de Perú y el multicampeón de América, Peñarol de Uruguay. Cinco victorias y un empate, pasar su grupo como primero y no recibir goles, fueron elementos que avistaban a los colombianos como serios candidatos a lograr la ‘gloria eterna’.

Siguieron los octavos de final y Huracán, quien había sido el único equipo en quitarle puntos en el grupo, con el empate en la última fecha en el Atanasio con un 0-0 muy cerrado, era su oponente para medir a los verdes, para qué estaban en la Copa. Un empate sin goles en Buenos Aires y a la vuelta con un partido a toma y dame, reflejó un 4-2 definitivo, donde el venezolano Alejandro Guerra fue la figura con un doblete, fungiendo como un ‘falso nueve’.

En los cuartos de final, otro gran equipo en esta Copa se venía en el camino de Nacional, dirigidos por Eduardo ‘el chacho’ Coudet y siendo un equipo animador en el torneo, Rosario Central planteó una de las llaves más emotivas de la Copa, casi una final adelantada. La ida en el ‘Gigante de Arroyito’ significó la única derrota para Nacional en el certamen. Un 1-0 que fue ‘ganancia’ si se tenía en cuenta que los ‘canallas’ habían marcado diferencia a lo largo de la Copa en su casa. La ‘triple atajada’ de Franco Armani es algo que se sigue recordando como una de las gestas del título para los antioqueños.

Llegó el partido de vuelta en el Atanasio y el juego se planteó con todas las dificultades para el local, marcador en contra, un gol de visitante antes de los primeros 10 minutos y un equipo muy sólido para penetrar, que, en los últimos minutos del primer tiempo, Macnelly Torres equilibró el marcador parcial. En la etapa complementaria, Alejandro Guerra marcó el 2-1 y hasta el cuarto minuto de reposición y cuando los argentinos iban a lograr un histórico pase a semifinales, Orlando Berrío marcó el gol de la clasificación en el arco sur y todo fue un festival de júbilo, lágrimas y combates en la cancha. Desde 1995, Nacional no llegaba a semifinales y gran parte del plantel pensaba que no se les podía escapar.

Tras varios meses de receso, por la Copa América de Estados Unidos, un viejo conocido de los verdolagas como Sao Paulo, era su rival en semifinales. Con el ‘tricolor’, Nacional lo había enfrentado en otras instancias similares, en la Supercopa 1993 y en la Copa Suramericana 2013, curiosamente, los brasileños alcanzaron esos títulos tras eliminar a los colombianos. El 6 de julio de 2016, el estadio Morumbí, fue testigo de una exhibición de fútbol por parte de los dirigidos por Reinaldo Rueda. El recién llegado Miguel Borja, se presentó como goleador frente al continente con un doblete y luego de imponerse 0-2, se iban a Medellín con la tranquilidad que habían logrado una diferencia importante.

La vuelta en el Atanasio, Nacional volvió a doblegar a los paulistas, pese a irse abajo en el marcador con un gol de penal de Jonathan Calleri al minuto 9 del primer tiempo. Miguel Borja se

presentó en el Atanasio como goleador y se apuntó el empate parcial y el 2-1 definitivo, el 4-1 global, siendo junto a Albeiro Usuriaga, los jugadores de Nacional en anotar cuatro goles en una fase semifinal. El árbitro chileno Patricio Polic decretó el final y los verdolagas alcanzaron el primer objetivo de la Copa, ser finalistas. Boca Juniors o Independiente del Valle serían los contendientes y tras un gran nivel en el torneo, habían garantizado definir el título en su casa, algo que no pudo hacer en 1989 por la capacidad del Atanasio en ese entonces.

El sorprendente Independiente del Valle de Ecuador era el rival en la Gran Final. Los ‘negriazules’ de Salgonquí, una ciudad cercana a Quito, habían eliminado a Colo Colo de Chile, River Plate de Argentina, Pumas de México y a Boca Juniors en la mítica Bombonera. Era una mezcla de jóvenes talentos ecuatorianos con un puñado de veteranos y las cosas no serían fáciles para Reinaldo Rueda y sus dirigidos. El DT colombiano advirtió a sus jugadores y a los medios, cuando conoció a su rival que ellos tenían una ‘gran estructura’ y venían dando pasos gigantes en los últimos años.

La ida, el 20 de julio de 2016 en el estadio Atahualpa y con cerca de 5.000 hinchas colombianos presenciaron una final dura por la altura y lo ríspido que jugaba el local. Orlando Berrío al minuto 35 del primer tiempo puso en júbilo a los visitantes y cuando Nacional se estaba llevando un gran botín para Medellín, el defensa Arturo Mina a tres minutos del final, dejaba un 1-1 para definirlo todo en el Atanasio.

Llegamos al 27 de julio de 2016, el estadio Atanasio Girardot latía, vibraba con cerca de 50.000 personas. A sus alrededores otros miles viéndolo en pantallas gigantes. La tensión en el ambiente se calmó, cuando al minuto 8, Miguel Borja marcó su quinto gol en la Copa y el que le daba la segunda Copa Libertadores para Atlético Nacional. Al estar en desventaja, los ecuatorianos no lograron revertir esa mínima diferencia, por más que intentaron generar jugadas ofensivas. Fue cuando Néstor Pitana pitó el final del compromiso y Atlético Nacional se consagraba nuevamente campeón de América, mostrándose como un equipo que brindó espectáculo, mantuvo una base sólida y le plantó cara a cualquier rival en el continente.

Juan Camilo Álvarez Serrano

Corresponsal FUTBOLRED

Medellín

En twitter: @juanchoserran8

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