Fútbol, licor y sexo: ahora Ricksen lucha contra una rara enfermedad
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Fútbol, licor y sexo: ahora Ricksen lucha contra una rara enfermedad

El exfutbolista holandés confesó que padece esclerosis lateral amiotrófica.

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15 de octubre 2014 , 04:49 p. m.

Fernando Ricksen será recordado por los hinchas del Rangers de Escocia por su tenacidad en la cancha, por su coraje y personalidad. Allí ganó seis títulos entre 2.000 y 2.006. El holandés, que fue defensa o volante de contención, también fue reconocido por sus noches de rumba, con mucho licor, y sus escándalos sexuales, que incluso comprometió a una famosa modelo británica.

La anécdota, contada en su libro de memorias, reveló que el jugador conoció a Katie Price, quien además es presentadora de la televisión inglesa, en una fiesta en Glasgow, capital escocesa. El jugador trató de seducirla, pagó una habitación de 500 euros, contrató a dos strippers para un baile privado junto a Katie y luego se quedó con ella en el hotel. "Fue una de aquellas cosas que pasan una vez en la vida y que nunca jamás olvidas", recordó Ricksen, quien agregó que el equipo lo multó con 25 mil libras, mientras que sus compañeros lo idolatraron por la arriesgada aventura.

Hoy vive una triste realidad

Tras cuatro años de haberse retirado, Ricksen confesó que vive un drama y que lucha contra una enfermedad incurable: tiene esclerosis lateral amiotrófica (frecuentemente conocida como ELA). Se trata de la famosa enfermedad que disparó el furor solidario del Ice Bucket Challenge (el baldado de agua helada), en la que participaron figuras como Lionel Messi y Neymar, entre otros.

A sus 38 años, Fernando Ricksen es consciente de que su penoso mal es mortal y ya empieza a sentir el degeneramiento de sus músculos, pero conoció a una mujer que le ha ayudado a llevar su vida de una mejor manera: “Soy una persona nueva desde que conocí a mi esposa, hace dos años. Es cierto que antes me gustaba beber y andar de fiesta. Y frecuentemente estaba en un bar, después de ir al entrenamiento. Pero eso ya es cosa del pasado". Ahora, Ricksen tiene otro rol: compartir mañanas y tardes con su hija Isabella. Y con su esposa. "Ellas me devolvieron a la realidad", dijo.

En medio de su cruda realidad, difícil de afrontar, Fernando agradeció al Fortuna Sittard, equipo donde comenzó su carrera en Holanda, por ponerle su nombre a una de las tribunas del estadio donde jugó sus primeros partidos. Ahora, el recordado mediocampista juega otro partido, el más duro pero el más especial: desde hace unos meses está en tratamiento y ha visto avances; estuvo en Turquía, en manos de médicos especialistas, y se puso un reto: "Quiero ser el primero que derrote a la ELA".

 

 

 

Redacción Futbolred

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