El toque-toque, ¿para qué?
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El toque-toque, ¿para qué?

De la mano de Pékerman, Colombia empieza a derrumbar un mito que se había vuelto un lastre.

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01 de marzo 2012 , 04:04 a.m.

Y no es porque no sirva o porque no sea parte de la esencia nacional, lo cual es innegable. Es porque el toque no sirve de nada si el equipo que lo practica no es capaz de darle sorpresa, de hacerlo vertical, veloz, preciso, letal. Ese siempre fue el lío. Había que tocar porque sí; porque no había otra forma de defenderse sino haciendo lento el desarrollo de los partidos en el medio; porque sin 'toques', cómo se justifica el ole de la tribuna.

Apostamos por esa estrategia insulsa aún teniendo el mejor delantero del mundo en el área, según Guardiola. ¡Y hasta lo obligamos a cumplir tareas de marca!

Hoy, con Pékerman, parece que aprendimos para qué sirve tocar el balón. Entendemos que si la toma Aldo (grato descubrimiento del DT) es porque con toque largo encuentra a James; que si el del Porto la roza -toque corto-, es porque aparece Armero y que siempre que hay una diagonal -toque largo-, la encuentra Cuadrado. Así sucedió el segundo gol ante México. Y así cobra sentido el toque-toque.

Esta Colombia de Pékerman luce práctica, seria, disciplinadísima y comprometida. Pero así se veía también en anteriores administraciones y sin embargo no transmitía la seguridad que se respira hoy, así sea tan sólo un amistoso.

La sutil diferencia la hace la mano de un técnico que sabe trasladar a su nómina la dosis justa de presión y confianza, que no necesita hablar para decir que conoce la minucia de su nómina, que aterriza cuando dice, con tino, que "este es sólo un partido" y que en vez del empalagoso toque-toque apuesta por un seductor 'toque-gano'.

Jenny Gámez A.
Editora de deportes- Diario ADN

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