Bien ido

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Opinión de Andrés Marocco sobre la salida de Carlos Queiroz de Colombia.

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Andrés Marocco

Andrés Marocco

Foto: A. particular

20 de diciembre 2020 , 06:29 p. m.

Mientras seguimos a la espera de la contratación de Reinaldo Rueda, que se dice está cerrando los últimos detalles con la Federación colombiana, esta semana el ex entrenador nacional desde sus cuarteles de descanso en Portugal concedió una entrevista a la agencia EFE.

Nunca me pareció mal tipo Carlos Quieroz, al contrario, tenía don de gentes, fue sonriente y amable siempre con la prensa y con quien se le acercara, jamás tuvo un desplante o descortesía de su parte en los casi dos años que estuvo al frente de la tricolor. Su gran inconveniente comunicativo sin duda, fue su dificultad para expresarse en español. Además, tiene un tono de voz bastante bajo y en las conferencias de prensa costaba mucho entenderle.

No estuve en una charla técnica como para poder afirmar que a los jugadores también les costaba comprender su mensaje, pero en la cancha reviviendo los partidos que lo terminan sacando sería fácil concluirlo.

En la entrevista mencionada, asegura que tenia la fórmula para revertir la catástrofe. Es una afirmación improbable y muy arriesgada de llevar a cabo. Si la Federación insistía en su continuidad se corría el riesgo de que el equipo no levantara. Cosa que aún puede pasar. En ninguna selección de élite, le dan continuidad a un técnico que recibe nueve goles en dos juegos consecutivos. Colombia no es Irán y su salida era absolutamente inevitable y justa. Ahora bien, nunca debió haber llegado, pero eso no es culpa de Queiroz, sí de los directivos que se les metió en la cabeza que debían traer un europeo sin importar su estilo y presente. No era suficiente haber llevado a los iraníes a Rusia y su manera de jugar no corresponde a lo que nosotros somos ni debemos ser.

Nunca me han gustado los entrenadores fundamentalistas, los que solo tienen una forma, generalmente al principio parecen funcionar, pero con el tiempo su terquedad se convierte en su peor enemigo.

Llegan y como son novedad todo parece venir bien, pero la idea empieza a flaquear al primer contratiempo sin solución. Contrataron un estratega defensivo para una selección que no siente defenderse, trajeron un especialista en buscar mantener el cero y al final se molesta porque lo sacan después de recibir nueve goles seguidos.

Seguro que debemos mejorar en aspectos de defensa en los que fallamos históricamente pero no se puede convertir la destrucción en lo único, en detrimento de la construcción. Él quería atacar siempre y cuando se pudiera, no era su premisa ni su objetivo. Disfrazó el 4-3-3 en un 4-5-1 que si se revisa la estadística minuto a minuto fue su formación preferida. Diez hombres dedicados única y exclusivamente a que no nos hicieran goles. Un delantero abandonado prácticamente a su suerte y acompañado por falsos extremos y volantes interiores con responsabilidades tácticas muy exigentes.

En otro aparte del casi publi-reportaje menciona a James para justificar su fracaso porque nunca lo pudo tener al 100 %, olvidando sus premisas de llegada poco solidarias con el 10, afirmando que nunca iba a depender de ningún jugador. Entonces, ¿para que lo quería en su máxima expresión?, ¿acaso para darle tratamiento tipo Zidane o para jugar alrededor de él? Se fue llenando de contradicciones como cuando dijo que Cardona era “la luz” y decidió jugar a oscuras hasta noviembre pasado. Su “reloj suizo” Tesillo también lo relegó sin ningún remordimiento y a pesar de asegurar que siempre iba a llamar a los que mejor estuvieran en sus equipos, ignoró consecutivamente al goleador actual de River, Rafa Borré.

Lo único que me duele de su partida es que no nos hubiera dado la posibilidad de hacerle una entrevista sin restricciones de pregunta, a ver si, aunque sea al final nos quedaba algo claro. Para mi se fue un señor bien educado y muy convencido de si mismo, que no nos respetó plenamente, que nunca supo a donde llegó y que incumplió su principal compromiso que se impuso en la rueda de prensa de bienvenida en la sede de la FCF en Bogotá. Prometió proteger el prestigio del fútbol colombiano y nos dejó muy mal parados ante el mundo y en la tabla de la eliminatoria sudamericana. Quiso meternos a la fuerza sus conceptos caducos de fútbol moderno y sus teorías erróneas de jugar sin laterales y sin ningún tipo de pausa. Se creyó el cuento de que por vivir en Europa los nuestros son europeos y se le olvidó que es su continente el que viene en busca de nuestro talento para ponerlo a brillar y no para opacarlo.

Bien ido profesor, gracias por tan poco. Felices fiestas.

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