La paciencia de Real Madrid con Gareth Bale ya se colmó, pero la del galés con el club tiene mucha, mucha vida todavía.
El futuro del jugador es ahora un tema crucial para el club, harto de pagarle un salario de 17 millones de euros brutos por verlo hacer pilatunas en la gradería.
Según el diario Marca de España, la decisión es resolver ese dolor de cabeza de Zinedine Zidane antes incluso del inicio de la competencia y por eso han citado al agente Jonathan Barnett, para enterarse de lo que piensa hacer el jugador, ahora que tiene la certeza de no contar con minutos en el año competitivo que comienza el 12 de septiembre.
La situación, sin embargo, está muy lejos de tener una solución sencilla. Según el medio, la posición de Bale es que no piensa irse hasta cumplir su contrato, que vence en 2022, y que en ese objetivo lo tiene sin cuidado volverse un habitual en la tribuna. El Madrid, en cambio, requiere su salida con urgencia para aliviar la masa salarial en una temporada post-pandemia que será difícil en términos económicos, más si se trata de un jugador que no hará diferencia.
Bale, a diferencia de James, quiere cobrar hasta el último día el frustrado traspaso a la Superliga China del año pasado y en ese empeño está dispuesto a hacer el sacrificio que sea necesario. Otra de las novelas del mercado, ya está en desarrollo.