Jeison Lizalda, del Quindío, una gran promesa como arquero
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Jeison Lizalda, del Quindío, una gran promesa como arquero

El joven de 16 años 'se comio' cinco goles de Millonarios, pero fue figura del Sub-20 en Bogotá.

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10 de abril 2011 , 02:20 p. m.

Para Jeison Lizalda, el arquero Sub-20 del Boca Juniors de Cali, no es nada extraño  jugar fútbol entre el barro o bajo un aguacero, como lo hizo el sábado pasado en el estadio El Campín de Bogotá.

Hace 7 años, en el barrio San Marino de Cali, Jeison hacía parte de cuanto equipo de fútbol existiera, aunque sus inicios, en canchas de arena y de barro, fueron como delantero.

El joven portero, de apenas 16 años, fue el sacrificado de la tarde en el escenario bogotano, frente a Millonarios, en partido de la undécima fecha de la Liga Postobón I-2001, por culpa del paro del plantel profesional del Deportes Quindío, por el no pago de salarios. Esto hizo que el cuadro Sub-20 atendiera la responsabilidad de enfrentar el compromiso.

"Apenas supimos que íbamos a afrentarnos con Millonarios fue una gran alegría, el sueño que todos estábamos esperando para poder llegar a la profesional. Estoy muy contento por haber debutado y por crecer más también como persona", dijo Jeison después del partido que su equipo perdió 5-0 y en el que él fue el gran responsable de que la goleada no hubiera sido por el doble de goles.

A Jeison la vida poco a poco lo fue cambiando y cuando vio su talento en otra posición en la cancha, acompañado y asesorado por sus entrenadores, decidió pasar al arco.

El sábado, con tan solo 16 años de edad fue el titular en la plaza más importante del fútbol colombiano.

"Empecé como delantero con un equipo que se llama La Ceiba. Una vez, jugando contra el Cali, expulsaron el arquero, yo lo reemplacé, tapé un penalti y en esa posición me quedé. La verdad, me siento muy bien en esta posición, pero sé que me tengo que esmerar y esperar un poco", afirma.

Jeison recibió una llamada de su entrenador el viernes en la tarde, en la que le decía que viajaría a Bogotá y que allí tendría la oportunidad de su vida, que no la fuera a desaprovechar.

De la emoción, relata que no pudo dormir la noche anterior.  La ansiedad y los nervios eran parte de ese gran momento con el que siempre soñó: debutar profesionalmente.

"La pelota más difícil de todo el partido fue una del primer tiempo: la que le saqué con mano cambiada al lateral izquierdo de Millonarios (Juan Guillermo Domínguez) y, luego, la de un cabezazo de Édinson Toloza; esa fue una que ya veía adentro, pero me tiré, porque mi familia me dijo que me le tirara a todo y por eso decidí tirarme y con esfuerzo la pude sacar", cuenta, con su alegría de adolescente.

Sacrificios que valen la pena

Jeison aún vive en el barrio San Marino, en compañía de su madre, su tío y un primo. Hasta hace poco su abuelo, la persona que lo incentivó y más lo apoyó en el fútbol, vivía con él, pero un accidente hizo que se fracturara la cadera y que ya no pudiera estar mas a su lado; ahora, lo cuida una de sus tías. 

De 1,76 metros de estatura, Jeison cree que

todo sacrificio vale la pena para llegar a ser alguien en la vida. Sus días se inician muy temprano en un recorrido de una hora desde su barrio hasta la sede del Boca Juniors, en la Candela. Lo hace en bus, con los 10.000 pesos que saca de la mesada que le da el equipo, que son 20.000 pesos, y que comparte la mitad con su madre para que pueda hacer algo de mercado. 

Jeison es hincha del América de Cali, admira internacionalmente a Iker Casillas, el arquero del Real Madrid, y en el fútbol colombiano sigue muy de cerca el trabajo que ha hecho Nelson Ramos, precisamente el arquero de Millonarios que enfrentó el sábado pasado y que al final del juego le regaló su buzo.

"Ramos me dijo que esto no era culpa de nosotros, sino de los directivos del Quindío, y que le parecía muy bien que yo hubiera podido debutar como profesional. Que siguiera trabajando y que iba a ser muy buen arquero, pues le había gustado demasiado mi trabajo".

El camino de Jeison es largo aún. Por ahora, cumplió uno de sus sueños, debutar profesionalmente, pero sabe y confía en Dios que vendrán muchas mas posibilidades para demostrar su talento y  para llegar a ser uno de los grandes guardametas de Colombia, el orgullo de su madre y de todos los que en el barrio San Marino de su natal Cali lo han apoyado. 

Lina Posso
Periodista de Citytv
linpos@eltiempo.com

Con reportería de Paola Cárdenas
Especial para Futbolred.com
lizcal@eltiempo.com

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