Y la responsabilidad de los jugadores ¿qué? Preocupa nivel en Colombia
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Y la responsabilidad de los jugadores ¿qué? Preocupa nivel en Colombia

No solo las decisiones del técnico Rueda hacen que Colombia sume cinco fechas sin gol.

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Selección Colombia

Selección Colombia.

Foto: EFE

17 de noviembre 2021 , 09:35 a. m.

Cinco partidos sin gol. Se dice fácil pero ya preocupa. Es verdad que se siente algo de alivio al mirar la tabla de posiciones de las Eliminatorias a Catar 2022 y ver que Colombia es cuarta a pesar de todo lo que le cuesta hacer daño. Eso, por fortuna, por los otros rivales o por lo que sea, es todo un mérito. Pero no es, ni mucho menos, para celebrar.

El equipo de Reinaldo Rueda sufre, como todas las selecciones, por las lesiones y las suspensiones, que hay que aprender a sortear como parte del juego. Es cierto que si no tienes a Falcao en su mejor versión cuando la necesidad de hacer goles apremia, pues es un antecedente que hay que considerar. Pero no todo pasa por eso.

Hay unas responsabilidades del entrenador especialmente en los cambios y la lectura del juego, donde él mismo reconocido que se peca por ansiedad, pero también cabe una cuota, y muy importante, al nivel de algunos jugadores, que no están dando lo que se espera de ellos vestidos de amarillo. Estos son los principales dolores de cabeza, no para señalarlos sino para empezar desde ahora a trabajar y a encontrar soluciones, cuando faltan dos meses para una final contra Perú en la misma Barranquilla.

1- ¿Goleadores?

​No es solo una cuestión de confianza. Es que lo que sufre Duván Zapata para resolver esos balones de gol que le quedan en Atalanta y que allá no perdona como acá, ya deberían encender no solo la alerta del cuerpo técnico colombiano sino la del propio jugador. ¿Qué hace en Italia que aquí no? ¿Qué necesita exigir de los hombres de amarillo para tener más pelotas limpias? Esta vez no hubo excusa pues dispuso de al menos dos ocasiones claras contra Paraguay que desperdició él. Hay que decirlo.

Y no más con la historia de que Miguel Borja hace goles hasta con la nariz. No es así. Cuando hizo los 4 goles que lo convirtieron en goleador de la era Rueda fue porque traía continuidad y no perdonaba lo que le dejaban claro sus compañeros: ahora, en los minutos contra Brasil y Paraguay desperdició una a una las opciones que se fabricaron para él. Sí, viene de lesión. Pero ¿a dónde se fue la ubicación, el olfato, la potencia en el duelo directo? Hay que responderse esas preguntas porque la Selección lo está sufriendo.

¿Qué decir de Luis Muriel? Sí, es cierto que apenas regresa y que una lesión cortó una continuidad que traía en Selección. Pero desde ese último gol que hiciera en junio de este año (2-2 contra Argentina), su impacto fue definitivamente a menos. No volvió a ser influyente y, por odioso que parezca compararlo, si se compara con Luis Díaz, en generación de juego, queda muy lejos.

2- Malas decisiones

La realidad es elocuente: los jugadores colombianos no están llevando bien la presión por la urgencia de ganar y en los momentos clave están decidiendo mal. Sobran los ejemplos, pero habría que quedarse con dos: Juan Guillermo Cuadrado y Luis Díaz. Ojo que nadie pide ni pedirá nunca que dejen de estar en el equipo, peor sí que hagan un examen y vean qué hace en la ansiedad en el momento de la competencia para entorpecer lo que en los clubes les sale tan bien.

Lo de Díaz pasa más por el desgaste de ver que el equipo ni corre ni piensa a su misma velocidad y el cansancio que eso produce y que deja al equipo sin su espectacular pegada. Necesita saber que él es el diferente, el eje, el que todos deben buscar para hacer diferencia y exigir que se pongan todos los demás en esa línea. Respetar la antigüedad está bien, pero Colombia hoy necesita que la autoridad la imponga el que más y mejor juega. Gústele a quien le guste.

Lo de Cuadrado es distinto. Ha ido pasando de ser el jugador al que Queiroz señalaba como el 'patrón', el que podía jugar hasta de arquero, a ser uno de los primeros señalados cuando los puntos y los no llegan. ¿Por qué? Porque hace una de más, porque elige regate cuando se pide pegada y viceversa, porque los habituales centros a la cabeza de sus compañeros de Juventus, en Colombia se vuelven compromisos, casi ladrillos, porque prefiere pelear y reclamar que meterse en el rol del obrero que también se le da cuando está en Turín y que tanto le cuesta aquí: que si los viajes, que si no puede dormir, que si no le ayudan cuando tiene que ir al lateral a defender y los rivales ven el hueco y atacan por ahí... Como en la tribu, mucho cacique, poco indio.

3- ¿Alternativas?

​Pasó esta vez con Valoyes, Cantillo y Arango, pero había pasado antes con Roger Martínez frente a Brasil y hasta Ecuador en octubre y con el mismísimo Juan Fernando Quintero: nadie les niega sus méritos para estar en una Selección Colombia, todos se llenan de expectativas de ver cómo 'la rompen' en sus clubes, da la sensación de que serán revulsivos, rocío de gasolina sobre la llamita débil del ataque nacional, pero pasan los minutos y se van quedando en eso, en ilusiones.

Sí, es poco tiempo el que les dan en cancha. Pero le pasa hasta al mismísimo Vinicius Jr, figura del Real Madrid y a quien llaman por descarte, peo cuando está en el campo se ocupa de hacerle ver a Tite que no puede darse el lujo de no convocarlo. ¡Eso les falta aquí a los que reciben 10 minutos o 45 o hasta son inicialistas! Si tienen confianza del DT deben saber que necesitan hacer mucho más de lo que están haciendo, para convertirse en un irremplazable, como Yairo Moreno. Hay que convencerse que puede que al principio no le vayan a quitar el puesto a un James o un Cuadrado, pero el instante que les den necesitan explotarlo con rebeldía y sin ahorrar nada. Está bien la disciplina, el orden... pero a punta de eso Colombia lleva cinco fechas sin hacer un solo. El momento de la insurrección es ahora.

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