En el Suramericano juvenil de Uruguay no aparecen las figuras
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En el Suramericano juvenil de Uruguay no aparecen las figuras

Los veedores del fútbol europeo no hallan a los grandes talentos.

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28 de enero 2015 , 02:56 a.m.

La producción de la mina de oro está en declive. El campeonato Suramericano Sub 20 dejó de enseñar a aquellas figuras deslumbrantes, que convocaban a aquellos que consumen fútbol, pero también a los desprevenidos, que se entusiasmaban con gambetas y apellidos un tanto desconocidos. El torneo que se desarrolla en Uruguay atrapa por la cantidad de goles, aunque no emociona por el nivel ni la jerarquía de los seleccionados.

El hexagonal final tendría que convertirse en la plataforma de lanzamiento de los cracks del futuro, aunque ninguno de los que llegaron a la cita para romper el molde apareció en todo su esplendor. Son apenas ráfagas, estrellas fugaces que sobrevuelan con velocidad el firmamento para desaparecer en el juego siguiente. Entre la inmadurez lógica de la edad y algunas muestras de que la técnica escasea, el certamen carece de brillo. Con sólo repasar que Messi, Suárez, Alexis Sánchez, Neymar, Ronaldinho, Radamel Falcao, Riquelme, Cavani? realizaron este mismo camino, ensayar una comparación deja en evidencia el retroceso.

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La disparidad entre ricos y pobres creció, y las selecciones de menor jerarquía quedaron relegadas en el crecimiento. Brasil, la Argentina y Uruguay siempre fueron las potencias del campeonato Suramericano, no es una casualidad que entre las tres se reparten 22 de las 26 coronas; Colombia, Paraguay y Chile -esta vez su participación resultó un fracaso, como fue el de la selección dos años atrás, cuando no superó el corte- fueron alternándose y se sentaron en la mesa de los grandes; el resto mira desde la ventana el poderío de los gigantes sudamericanos.

El torneo refleja un punto que debería ser un llamado de atención, tratándose de juveniles: los jugadores cometen errores básicos, conceptuales, que desnudan la malformación del futbolista. Así, los cazatalentos, alrededor de 80, que pagaron 300 dólares para ser acreditados, se pasearon por las sedes de Colonia y Maldonado, y observan una y otra vez las planillas sin encontrar respuestas a sus pretensiones. Entre los consorcios de representación futbolística se encuentra el Grupo City, que maneja los intereses de Manchester City, Melbourne City, New York City y Yokohama Marinos.

En el arranque del torneo todos miraron a Uruguay. Villarreal ya acordó, por cinco años, con Franco Acosta; a Jaime Báez lo observan Liverpool y Juventus; Mathías Sánchez se quedará medio año más en Defensor Sporting, pero el representante Gerardo Arias ya advirtió que tras ese semestre viajará a Italia; Málaga está detrás de los pasos de Mauro Arambarri. En la Argentina se destacan los goles de Giovanni Simeone, el desequilibrio de Ángel Correa y la jerarquía de Emanuel Mammana, mientras que en Brasil todavía no explotó Guilherme, la estrella de Atlético Paranaense.

"Los aprendizajes muchas veces se pasan de largo, se corta el crecimiento futbolístico para conformar los intereses o las necesidades económicas de los clubes. Estos jugadores deberían tener una continuidad de una o dos temporadas en sus equipos, porque de lo contrario se corre el riesgo que empiecen a deambular de un club a otro de Europa, van bajando de categoría y llega un momento en que son nombres que se pierden", comenta Reinaldo Rueda, el entrenador colombiano que realiza un trabajo técnico para la Conmebol, junto con Jorge Burruchaga y los uruguayos Gerardo Pelusso y Gustavo Ferrin.

"No creo que el nivel del certamen sea flojo, posiblemente quedó muy en evidencia la disparidad que existió entre una sede y otra. Los partidos que se jugaron en Maldonado tuvieron mucha intensidad, se jugó con buen ritmo y hubo actuaciones que fueron destacadas. Ahí, creo que Uruguay demostró que estuvo realizando una enorme tarea en la formación de un conjunto. Tendrá que refrendar todo en el hexagonal, donde quizá Brasil y Colombia crecen ya que fueron alternando sus formaciones y eso pudo quitarle un poco de fortaleza. Muy distinto es lo que pasó con la Argentina, que apabulló en el comienzo, a excepción de Paraguay, y que ahora será examinada por rivales de mayor jerarquía, los que determinarán el verdadero potencial de esa selección", arriesga el periodista uruguayo Ángel Asteggiante.

Los ojeadores todavía no quieren dar un veredicto definitivo, pero no encontraron la perla que vinieron a buscar. Los apellidos que están por encima del resto son los mismos que deslumbran o ya están forjando en las ligas de sus países. "Recorrer el mundo en la búsqueda de jóvenes talentos es una costumbre en nuestro estilo de vida. Siempre vale la pena asistir a un campeonato, ya sea Suramericano o un certamen africano, porque en el lugar menos pensado aparece un talento", se quiere convencer el español Urbano Ortega, que no da pistas sobre si ya vislumbró a un futuro integrante de la elite.

Sin las estrellas de otros tiempos y con un nivel que todavía no convence, el campeonato Suramericano sigue atrayendo los ojos del Viejo Continente.

Con información de Canchallena-La Nación

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