Las razones de la pérdida de identidad en el Barcelona
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Las razones de la pérdida de identidad en el Barcelona

Pese a su liderato en la Liga, es evidente que los azulgranas ya no son una máquina de jugar fútbol.

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29 de octubre 2014 , 02:01 a.m.

No hay nada más efímero que el éxito, y más en el fútbol. En la historia del balompié hay equipos que han dejado huella por sus rachas de gloria, pero esos triunfos y buenos momentos tuvieron un final.

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Eso está pasando con el Barcelona, de España, que hace rato dejó de ser el ‘supercampeón’ de todo en lo que competía, el equipo que dominaba el mundo con su fútbol, su magia en la posesión de la pelota y su gran estilo de fútbol, elogiado y admirado por el mundo entero.

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El Barça de hoy es un equipo sin brillo, que perdió la identidad en su juego, que ya no produce ni frío, ni calor, que no emociona como en los tiempos de ‘Pep’ Guardiola como entrenador, que extravió la brújula en la parte dirigencial, luego de ser un modelo a seguir.

Sus figuras han perdido vigencia, han comenzado a sentir el paso de los años, aparecieron las seguidas lesiones y así se han quedado en el camino.

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Y en la Liga española, que está comprobado es un campeonato de dos, junto al Real Madrid, la prueba más veraz es el clásico contra los ‘merengues’, en el que perdió 3-1 y se vio muy por debajo del nivel de su rival y mostró muchas fisuras en su funcionamiento.

Es cierto que Barcelona es primero en la Liga de España con 22 puntos después de jugadas nueve fechas, con los mismos puntos del Sevilla, pero su fútbol no encanta ni ilusiona y ya genera preocupación entre sus seguidores no solo en territorio español, sino en diferentes latitudes del mundo.

Futbolred.com hace un detallado análisis de la situación del equipo que ahora dirige Luis Enrique.

No han superado el proceso de Guardiola

Fueron cuatro años dorados para Josep Guardiola en el banquillo técnico del equipo catalán. Desde 2008 y hasta 2012, los ‘culés’ ganaron 14 títulos. Incluso, en un solo año ganó los seis campeonatos que disputó, todo un récord. Pero después de su partida, el Barcelona empezó a perder el camino; los dirigentes comenzaron a dar tumbos en cuanto al nombramiento de un nuevo estratega y el equipo perdió su gloria.

El primer reemplazo de Pep fue Tito Vilanova, quien era su asistente. Con Tito, en la campaña 2012-2013, el equipo empezó a decaer: fue eliminado en la Copa del Rey y la Liga de Campeones, aunque ganó la Liga español igualando el récord de 100 puntos que tenía el Real Madrid. Pero Vilanova tuvo que luchar contra un cáncer de su glándula parótida, debió dejar el puesto y luego, el 25 de abril de este año, falleció.

La llegada de Martino

Para la temporada 2013-2014, Barcelona quiso revolucionar y contratar al argentino Gerardo Martino. En cuanto a números, el ‘Tata’ se salva, pues ganó las primeras siete fechas, firmando el mejor comienzo liguero de su historia; además, de 62 partidos dirigidos solo perdió 8.

Pero en cuanto a títulos la cosa no fue buena, pues el Barça apenas ganó la Supercopa de España, pero se quedó sin Copa del Rey, Liga de Campeones ni Liga local, todo un fracaso.

Y en cuanto a su modo de juego, Martino también fue altamente criticado, pues cambió la identidad y la fisionomía de juego del equipo.

Luis Enrique: de la casa pero sin experiencia

En medio de incertidumbre de los directivos del equipo azulgrana, tomaron la decisión de traer a Luis Enrique, un viejo conocido de la afición, pues jugó entre 1996 y 2004 allí. Pero más allá de ser ‘de la casa’, lo que necesita el Barcelona es un entrenador de experiencia y que sepa manejar un grupo fuerte y plagado de figuras con egos al ser estrellas del fútbol mundial.

Luis Enrique empezó su carrera de técnico en 2008, como entrenador del equipo ‘B’ del Barça. Allí fue campeón y ascendió a la segunda división. En 2011, llegó su primer gran reto: la Roma; pero su experiencia no fue la mejor, pues quedó eliminado de la Liga de Europa en la primera ronda, además ocupó la séptima casilla del Calcio, entró en polémica con Francesco Totti, referente y capitán romanista, y solo cumplió un año de los dos que había firmado en su contrato.

Tal vez su mejor experiencia, hasta el momento, ha sido la de la temporada anterior dirigiendo al Celta de Vigo; con el equipo azul celeste quedó octavo de la liga ibérica y por esa campaña lo llamaron del Barcelona. Lo cierto es que en un equipo grande, las cosas aún no le han salido bien.

La ‘Pulga’ Messi no anda al 100%

Otra de las razones para que Barcelona no esté cumpliendo con las expectativas, es el bajón de Lionel Messi en el último año. El argentino ya no es el mismo de otros tiempos; no desequilibra en juegos relevantes, como lo hacía antes; además, ya no está ‘fino’ como goleador, muestra de ello es que en la actual temporada ‘La Pulga’ no está en esa lucha codo a codo con Cristiano Ronaldo, hoy el portugués (16 goles) aventaja a Messi por 9 anotaciones (Messi tiene 7).

El promedio de edad y la renovación

En España aseguran que la plantilla del Barcelona ya es vieja. Seis de los jugadores que perdieron contra el Real Madrid superan los 30 años. Además dicen que no hay un recambio apropiado, una renovación del equipo multicampeón, y que han sido muy pocos lo refuerzos que han encajado y han dado la talla.acción Referentes del pasado como en el caso del volante Xavi Hernández es suplente y Andrés Iniesta no pasa por su mejor momento, además que salió lesionado del clásico del sábado pasado frente al Real Madrid.

Falta un líder, un representante del barcelonismo

Jugadores de la personalidad del defensor Carles Puyol, el último referente del Barcelona, ya no hay. El equipo necesita alguien de personalidad, de coraje y que tenga las ganas y el profesionalismo del exdefensa central. Dentro de la cancha no se nota que haya un caudillo, un líder que se convierta en un segundo técnico, que empuje cuando las circunstancias no se den y también en momentos clave de partido como el del sábado frente al Real Madrid. El sábado, por ejemplo, Barcelona no reaccionó después de que el juego se empató. Las banderas del liderazgo no las tomó Sergio Busquets, ni mucho menos Messi y el único que medio recurre al carácter y la entrega cuando no aparece el fútbol es el argentino Javier Mascherano.

Redacción Futbolred.com

 

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