El Maracaná desempatará el duelo entre Alemania y Argentina
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El Maracaná desempatará el duelo entre Alemania y Argentina

La de Brasil-2014 será la tercera final que disputen ambos equipos en la historia de los mundiales.

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13 de julio 2014 , 05:24 a.m.

Están empatados Argentina y Alemania. Cada uno ha ganado una final de las dos en que se han enfrentado en los mundiales. Por eso la de Brasil-2014, la tercera en que estarán cara a cara, tiene un motivo adicional para pensar que será inolvidable, dado que desequilibrará la balanza para quien resulte vencedor.

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Gauchos y germanos se midieron inicialmente en la final de México-86. Con el estadio Azteca a reventar, los argentinos conquistaron su segunda corona guiados por el mejor Diego Maradona de la historia. El '10' venía encandilado al haberles hecho dos goles a los ingleses en cuartos de final (uno fue llamado 'La Mano de Dios' y el otro es considerado por muchos como el mejor de los mundiales) y otros tantos a los belgas en semifinales.

Argentina dominó el primer tiempo y parte del segundo, y logró estar en ventaja 2-0 en el marcador gracias a los goles del defensa José Luis Brown y el delantero Jorge Valdano. El resultado parcial presagiaba un final de partido sin dramas para los dirigidos por Carlos Bilardo.

Sin embargo, Alemania reaccionó con casta y empató el partido 2-2 con dos anotaciones de cabeza conseguidas por Karl-Heinz Rummenigge y Rudi Voeller. A los argentinos parecía que se les caía encima el estadio Azteca con sus 80 mil espectadores incluidos y los teutones, al contrario, daban la imagen de poder seguir de largo y quedarse con la Copa.

De pronto, a los 38 minutos del segundo tiempo, Maradona paró la pelota con el pecho, se volteó y se la dio con un toque sutil de zurda a Jorge Burruchaga, que en una carrera veloz y estremecedora batió al arquero Harald Schumacher y logró el gol del triunfo 3-2, el que felizmente le entregó la Copa Mundo a Argentina.

La revancha de Alemania

Ambas selecciones se volvieron a enfrentar en una final del mundial más pronto de lo esperado. Fue cuatro años más tarde, en la edición de Italia-90. Alemania llegaba como favorita y volvía con la base de jugadores de México y el mismo técnico, el 'Kaiser' Franz Beckenbauer.

Argentina, al contrario, estaba disminuida. Maradona jugaba infiltrado porque su tobillo izquierdo estaba muy averiado. Claudio Caniggia, la nueva sensación del fútbol gaucho, se encontraba suspendido por amonestaciones, mientras las lesiones de otros jugadores importantes afectaban al conjunto del 'Narigón' Bilardo.

No obstante, el partido fue muy parejo y los alemanes no encontraban espacios ni claridad en su juego. Argentina le plantaba cara pese a jugar con un hombre menos desde los 20 minutos de la segunda parte.

A los 40 minutos, Andreas Brehme cobró de manera magistral una pena máxima que aún hoy es dudosa y eso le bastó a Alemania para ganar 1-0 y proclamarse por tercera vez campeón del mundo. El arbitraje del mexicano Edgardo Codesal fue polémico y discutido, en especial por los argentinos, que acabaron el partido con nueve por la expulsión de Gustavo Dezzotti enseguida de la anotación.

Mientras los alemanes reían y saltaban con la Copa Mundo en sus manos, Maradona recibía entre lágrimas la medalla de plata que le imponía la Fifa.

GABRIEL BRICEÑO FERNÁNDEZ
Enviado Especial de EL TIEMPO
Río de Janeiro
gabbri@eltiempo.com
En Twitter: @gabbritter

 

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