Volvió el ‘Viejo Willi’: analizó el estilo de Queiroz en la Selección

Volvió el ‘Viejo Willi’: analizó el estilo de Queiroz en la Selección

El ex delantero colombiano no comparte que la Selección juegue con laterales improvisados.

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Willington Ortiz

Willington Ortíz, exfutbolista colombiano.

Foto: Archivo particular

16 de junio 2020 , 06:01 a.m.

Está considerado como uno de los mejores –para muchos el más grande– jugadores que ha tenido Colombia en su historia. Dueño de una gambeta envidiable con el balón en sus pies y una velocidad que dejaba atornillados al piso a sus rivales.

El ‘Viejo Willi’, a quien se le conoce como una persona de pocas palabras, estuvo muy activo en el Súper Combo del Deporte, de Radio Red Cali, y se extendió para tocar diversos temas, entre ellos los inicios de su carrera, la idea que desarrolla Carlos Queiroz en la Selección Colombia, los líos que tuvo al ser incluido durante 12 años en la lista Clinton y lo que hace actualmente.

¿Cómo vio la llegada de Carlos Queiroz a la Selección y que juguemos con un estilo más europeo que a lo nuestro? “Uno en este caso como colombiano que le gusta el fútbol tiene aceptar que la Federación contrate un técnico de estas características y esperar que haga una buena campaña. Lo importante es que haga un buen trabajo en la Copa América y que nos clasifique al Mundial, eso sería lo ideal. Lo otro es mi gusto por el fútbol y que yo no lo comparto, porque éste tiene una forma de jugar, de ver el fútbol y transmitirlo que a mí no me llena, es un técnico que tiene unas características más defensivas que ofensivas, y a mí no me parece. Dentro de su nueva manera de manejar la Selección cambió ya los dos marcadores de punta, anteriormente teníamos dos muy ofensivos, que jugaban bien al fútbol, que buscaban la oportunidad de hacer gol, y ahora los cambió. Ahora tiene como marcadores de punta a dos centrales, o sea que juega casi con cuatro centrales. Desde allí no me gusta, porque el fútbol bien jugado no lo va a poder elaborar, y vamos a tener dificultades porque esa no es la forma de jugar de Colombia, esperemos que a él eso le dé muchos frutos y podamos clasificarnos. Eso sería lo más importante, pero para mí gusto no comparto”.

Los deportistas hoy en día se han dedicado a contar muchos aspectos de su vida privada, que antes no se conocían por los llamados códigos. ¿Le parece que está bien? “Pienso que todas las anécdotas que están contando son a partir de un tiempo en que ya están retirados. Lo están haciendo para que los jóvenes no caigan en las cosas malas que a veces aparecen en el deporte y tengan una manera diferente de enfocar cualquier deporte que vayan a practicar. Si todo eso va en detrimento de ellos como personas cuando terminen su carrera y no tengan dificultades económicas, me parece que está bien, porque los jóvenes tienen que aprender de la experiencia de los más viejos y que no cometan esos mismos errores. Lo otro es desprestigiar el deporte o hablar mal de su compañero en público, aunque lo haya hecho en su momento de mala o buena fe, eso sí no lo comparto”.

¿Quién ha sido el mejor jugador de Colombia en la historia? “Esa es una pregunta más como de gusto y por generaciones de las personas, pero a mí me parece que en Colombia ha habido jugadores muy destacados, puedo decir los casos de (Faustino) Asprilla, (Carlos) Valderrama y (Freddy) Rincón, son tres de los jugadores de la generación de atrás que fueron muy buenos y allí puede estar el mejor”.

¿Por qué no se incluyó usted en la lista?
“Me saco porque me están preguntando a mí. Tal vez lo sienta, pero el problema es que no lo puedo decir en público (risas)”.

¿Con cuál Selección Colombia de las que hemos tenido se queda por su juego? “Con la del 75 que jugué yo (risas), había también unos magos para jugar fútbol. Teníamos al ‘maestro’ (Jairo) Arboleda, a Víctor Campaz, Ponciano Castro, Ernesto Díaz, ‘Pescaíto’ Calero, (Eduardo) Retat, (Henry) ‘la Mosca’ Caicedo, Miguel Escobar… era un equipo con hombres que jugaban muy bien al fútbol, no teníamos la mentalidad a nivel internacional, pero a nivel local eran muy técnicos. Arboleda era súper, como sería que él era titular y el suplente (Diego) Umaña”.

¿Si usted jugara al fútbol hoy en día en qué posición cree que lo ubicarían, teniendo en cuenta las transformaciones que se han dado? “Eso de abrir a los jugadores no es nuevo, cuando yo inicié en el fútbol colombiano jugaba de 10, ¿qué sucedió en Bogotá cuando yo llegué? Habíamos dos volantes 10: Alejandro Brand, que había salido en el 1969 y aparecí yo en el 71; el médico Ochoa tenía dos creativos, pero también deficiencias por el lado derecho y quería que los dos jugáramos, entonces pensó cuál era el más rápido y que tenía condiciones para jugar un poquito por fuera, no como puntero-puntero. Lo que hizo fue ponerme a mí para los dos estuviéramos más a la derecha, pero yo no como puntero de raya sino como puntero mentiroso, en algún momento lo hacía para ir a recibir. Así sorprendíamos a todos los rivales y ese equipo fue fuerte en el 72, pudimos ganar un título. Cuando un jugador es bueno puede jugar en cualquier posición, no hay ningún problema, si estuviera en ese momento creo que podría jugar arriba en cualquier posición y de volante, de pronto me tocaría marcar un poco y hacer esa función, porque es un fútbol en el que la parte colectiva es muy importante. Ahora el jugador es más físico, antes podíamos correr 6 kilómetros en un partido y hoy en día hay que correr 7 kilómetros”.

¿En el país qué jugador se asemeja a usted? “El más cercano es Juan Guillermo (Cuadrado), antes estaban Ánthony de Ávila, ese era rápido y en el físico creo es el más parecido de todos; el finado Elson Becerra hasta físicamente tenía algo similar también.

¿A qué se dedica ahora? “Soy docente de la Escuela Superior de Administración Pública y tengo un restaurante en Bogotá que se llama el Rincón del Viejo Willi, en el barrio Niza.

¿Por qué Tumaco siendo un territorio con tan buen semillero futbolístico, no tiene un equipo que lo represente? “La visión que se tiene es que está fallando la Difútbol un poco, porque no hace una Primera C, si la hiciera creo que los pueblos reiterados de las grandes ciudades pueden hacer un proceso para llegar a la B y luego a la A. Por temas de traslado desde Cali el costo es muy alto, entonces un torneo en el que participen jugadores del Valle y Cauca y el interior del país, que tengan que incluir equipos de Nariño, el costo es muy grande”.

¿Considera que hizo un gol más importante que el anotado a Fillol contra River para el 1-2 en Argentina? “Es el más importante por la estética del gol, por la forma cómo se hizo, porque cuando un jugador hace un gol de esa forma le da vuelta al mundo, porque no todos los días se hacen. Recuerden que en Cali también le marqué gol”.

¿En ese momento no había representantes de jugadores? “Existían pero para Brasil y Argentina, y un poco para Uruguay, para la parte de Ecuador, Colombia y Venezuela no había esa posibilidad”.

¿Ahora con pocas jugadas se puede hacer una transferencia, si se tiene un buen empresario?
“Lo que sucede es que cuando un futbolista hace una jugada la tecnología lo toma allí o él mismo se hace grabar, eso va por las redes a todo el mundo y en minutos los empresarios van y buscan para hacer su negocio”.

¿Ser buen jugador implica que se podría ser un buen entrenador? “Si sabes algo te va a ser fácil poderlo enseñar, no se puede decir que el buen jugador no pueda llegar a ser un buen entrenador, al contrario, es más fácil. De pronto la persona que recibe la información no la ve con esa facilidad y hay que repetirla muchas veces”.

¿Qué pasó con Willington Ortiz como técnico? “Empecé mi carrera como entrenador, fui a España a la Universidad de Albacete, la Federación Colombiana de Fútbol me mandó a hacer un curso, en esa época el presidente era el doctor (Juan José) Bellini y me mandó a España con otros compañeros como (Moisés) Pachón, (Pedro) Sarmiento. Hicimos el curso de entrenador, vine después a Cali a iniciar mi proceso de trabajo como técnico, en América manejé todas las divisiones menores desde los infantiles hasta la Primera C y en dos o tres partidos fui como asistente técnico del ‘Chiqui’ (Luis Augusto García), pero él no quiso que yo fuera su asistente.

Willington agregó que “después incursioné en la Selección Valle, hice un proceso con prejuveniles, juveniles y Sub 23, después llegué a manejar una Selección Colombia Sub 17, luego en Bogotá con Millonarios con el profesor Richard Páez como asistente y entrenador de los delanteros, pero surgió un inconveniente, que al América lo metieron a la lista Clinton, y a los jugadores de esa época que tenían un negocio o un vínculo con familiares o algo de los Rodríguez lo metían en la lista Clinton. Yo fui una de las personas que metieron porque tenía Creaciones Deportivas Willington, una tienda que funcionaba en Cali en diferentes sitios, me dijeron que me había beneficiado del dinero de los hermanos Rodríguez y lo que hicieron fue meterse en ese listado, me quebraron, tuve que cerrar esos negocios y no poder trabajar, porque cuando a uno lo meten en ese listado nadie te da trabajo, es como si uno tuviera una peste. Eso me quebró y después me liquidó porque no podía trabajar, estuve 12 años metido allí y las personas de buen corazón que me querían ayudar me daban un trabajo y me pagaban en efectivo, así tenía que ser porque no tenía acceso a los bancos… fue un desastre, un problema dificilísimo, tuve que venirme de Cali a Bogotá para empezar otra vez de cero”.

Pero su confesión fue más allá… “Eso hizo que mi carrera como entrenador de fútbol no pudiera progresar y no poder ni siquiera ir a pedir un trabajo en el fútbol, en Millonarios me dijeron ‘váyase por donde vino porque esa es una pelea que la tiene que dar usted solo, nosotros no queremos meternos en problemas. Así era en todos los lados donde iba, no podía trabajar y mi carrera como entrenador terminó allí”.

¿Cómo salió de la lista Clinton? “Me tuve que venir a Bogotá porque cada 8 días tenía que presentarme a la Embajada Americana, entonces decidí mejor arreglar mi casa en Bogotá y si era posible ir todos los días a presentarme y a molestar a los tipos hasta que saliera, y así fue… ellos se dieron cuenta que no tenía dificultad, que no tenía ningún problema, que los dueños del América eran los Rodríguez, pero que yo era un trabajador, así que esa era mi función en el fútbol y si me pagaban ellos yo tenía que invertirlo, hasta que salí de ese lío y seguí mi vida común y corriente hasta ahora”.

¿Sintió que ‘Chiqui’ García le jugó a dos bandas? “Por supuesto que sí (risas). Claro, él lo sabe, él hizo posible que yo tomara la decisión de salirme del América, porque pensé que un jugador que le dio tanto al país y al equipo y que venga un técnico de estos a decirle que es que no puede crecer y que los dirigentes lo acepten, no puede ser posible. Me fui del América, les dejé una carta y ni fui a recibir el último sueldo, sino que me fui enojadísimo porque no quería saber nada, no es posible de que traten de esa manera a un jugador de fútbol que le ha dado muchos años a un equipo, que va y se capacita y después le digan que no porque hay una persona que no acepta,

¿Por qué entró en desgracia con él? “Porque de pronto no compartía su filosofía de ver el fútbol y no entraba dentro de los cánones que él tenía”.

Marco Antonio Garcés
Corresponsal Futbolred Cali
En twitter: @marquitosgarces

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