Slow motion

Nicolás Samper habla de la cámara lenta para ayudar a solucionar decisiones arbitrales.

  • Enviar
  • Guardar
  • Comentar
Nicolás Samper

Columnista Futbolred

Foto: A. particular

26 de febrero 2019 , 02:17 p.m.

La idea de esta columna vino de una charla radial con mis compañeros de programa y Martín De Francisco fue el mentor de este texto. Porque dijo una de esas verdades que nos hemos desacostumbrado a decir por cuenta de los pretextos que siempre aparecen para que todos tengamos una excusa que nos deje limpios de cada mal. Es que ahora equivocarse o tener otra percepción de las cosas parece pecado.

La discusión comenzó gracias al penal menos penal de la historia pitado en los últimos tiempos y fue en el partido Rionegro-América. Angulo, defensor del equipo local, fue en busca de neutralizar a Kevin Viveros del América que estaba entrando al área. Angulo entonces puso su cuerpo en carga lícita sobre el delantero rojo que, incluso antes de ser tocado, se fue cayendo al suelo como si se tratara de un extra abaleado en película del Viejo Oeste. El árbitro Andrés Rojas se dejó engatusar y pitó la pena máxima.

Entramos en la típica charla de si fue penal o no y apareció el argumento de la cámara lenta como agente distractor de la realidad que ya ha hecho carrera. Yo pensaba en el instante en el que llegó ese invento de ver la cosas cuadro a cuadro a mi casa: fue con un Betamax Sanyo plateado al que, de tanto yo usar esa función para revisar los goles que grababa a diario, terminaba caliente en la tapa y con apetito voraz de cintas que tragaba sin cesar. Pensaba en el rito de desenchufar el betamax, de maldecir por el daño a los testimonios que yo quería inmortalizar y que los cabezotes del aparato se empeñaban en destruir y pensaba en el lápiz que había que introducir dentro de las fauces de ese electrodoméstico capaz de generarme felicidad y tristeza por culpa de esa función, del slow motion.

Mi cabeza regresó a la tierra y seguíamos hablando de si la cámara lenta nos estaba trastocando la realidad. Porque claro, a mayor abundancia de tomas, a mayor cantidad de ángulos y a mayor lentitud todo parece ser más grave y teatral -o ese es el argumento que hace rato está instalado-. Pensaba en el VAR -esa vaina que solo me gustó cuando jugaron Colombia y Senegal en Samara- y en que de golpe esa misma confusión está sembrada en la mente de los árbitros, confundidos por los piscinazos de tipos que no son Mark Spitz, sino que son futbolistas que quieren sacar ventaja.

Martín entonces dijo algo que es clarísimo y que comparto a rabiar. Comentó, palabras más, palabras menos, que a él la cámara lenta no lo confunde. Al contrario. Le ayuda a ratificar lo que pensaba inicialmente. Así debe ser.

Ahora, el penal de Angulo a Viveros es un buen ejemplo. Por más despacio que vaya la imagen jamás será penal.

COMENTAR
GUARDAR

TEMAS RELACIONADOS/

futbolred

nicolas samper