El método Seinfeld

Nicolás Samper comenta sobre la decisión de Queiroz de no llevar a James Rodríguez. 

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Nicolás Samper

Columnista Futbolred

Foto: A. particular

08 de octubre 2019 , 06:48 p.m.

Imposible encontrar una mejor serie que Seinfeld. Al menos para mí, con dificultades para engancharme a casas de papel y reinos de tronos -entendiendo aquellos que piensan lo contrario- es casi imposible que pueda haber mejor programa de televisión que ese porque plasmó todo y nada. Tan sencillo como complejo poder hacer un compendio de la vida en esos extremos y que las cosas funcionen.

Para la última temporada del programa, en 1998, los protagonistas de la serie se echaban al bolsillo un millón de dólares por capítulo grabado. Y muy merecido lo tenían porque la serie -que se trataba de la vida de un comediante y sus amigos fronterizos- fuera capaz de sostener, a partir de su argumento, media hora de programa en la que lo único que ocurría era la espera de sus protagonistas para poder obtener un lugar en un restaurante o la búsqueda de un automóvil en un gigantesco lote de parqueaderos. Y era gracioso. Muy. Las cabezas pensantes del proyecto fueron Larry David y Jerry Seinfeld, encargados de darle vida a un programa que todavía es objeto de culto.

Teniendo en cuenta de que Seinfeld no era un actor tan virtuoso -de hecho esa falla de dramaturgia terminó convirtiéndose en una de sus fortalezas para hacer reír- Jerry, a la hora de hacer la convocatoria final para elegir el reparto que lo acompañó durante los años que duró la serie eligió actores magníficos: Michael Richards, que hizo las veces del inolvidable Kramer, Japón Alexander, encargado de encarnar al perdedor más valioso de la historia de la tv, George Costanza, y Julia Louie-Dreyfus, aún muy activa en comedias gringas y que se puso en el papel de Elaine Benes.

Alguna vez Seinfeld fue interrogado por esa selección-elección de compañeros de plató y la pregunta fue clara: ¿por qué rodearse de actores tan grandes, que lo superaban a leguas en el oficio? Seinfeld más o menos respondió que justamente uno de los motivos para haberlos llamado fue ese: ellos eran mejores que él y debía estar rodeado de los mejores para así hacer un proyecto exitoso y para él mismo encontrar un reto que lo llevará a superarse a sí mismo y si bien su idea no era ser mejor que ellos, al menos a partir de ese hecho, estar a su altura.

Elegir a los mejores para mejorar. Muchos prefieren hacer lo contrario para destacarse pero Seinfeld entendía que el éxito estaría mucho más lejano si no se apoyaba en gente de mayor nivel.

Me quedé pensando en esa teoría: en seleccionar lo mejor antes que nada después de la explicación de Carlos Queiroz en la rueda de prensa previa al partido de Chile donde el DT desmintió los rumores vertidos desde España en los que se rumoraba que James Rodriguez le había pedido no ser parte de la convocatoria.

Si esa versión es falsa, como lo sostuvo Queiroz, es más que llamativo que el entrenador decidiera no incluir en el listado ante Chile y Argelia al mejor futbolista que tenemos. O Queiroz está pifiado o alguien está hablando paja.

Hay que rodearse siempre de los mejores. Mal no le fue a Seinfeld.

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