Uefa premió a un modesto club de Polonia como el mejor de Europa

Uefa premió a un modesto club de Polonia como el mejor de Europa

El premio al fútbol base se basó en el buen ejemplo que dan sus aficionados.

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Premio Uefa

El AKS Zly ganó el premio como el mejor club del fútbol base de la UEFA

Foto: @UEFA

30 de septiembre 2019 , 08:25 a.m.

El AKS Zly de Varsovia no tiene nada que ver con el estereotipo de club de fútbol polaco, en sus gradas no se escuchan insultos ni se ven bengalas, más bien todo lo contrario, sus aficionados celebran la tolerancia y los valores democráticos, algo que le ha significado recibir el premio de la UEFA al mejor club europeo.

Fundado hace cuatro años por un grupo de padres y madres amantes del balompié, el primer "club de fútbol democrático" de Polonia, como sus propios socios afirman con orgullo, fue este mes de septiembre nombrado Mejor Club de Fútbol Base de Europa por la UEFA.

El reconocimiento convierte a este club varsoviano en el mejor ejemplo de la revolución que muchos aficionados de toda Europa han comenzado para luchar contra la corrupción y la mercantilización del fútbol, donde jeques y multimillonarios marcan a golpe de talonario el devenir de unos equipos que han perdido el contacto con sus bases.

"Sí, somos ante todo un club democrático donde los aficionados eligen a sus responsables, y defendemos unos valores que no se defienden en el mundo del fútbol en Polonia", explicó una de las gestoras del equipo, Ola Grunt-Mejer, quien subraya que en este equipo "no hay sitio para los que animan de manera negativa o agresiva".


Y eso es quizá lo primero que llama la atención cuando se asiste a un partido en el "Don Pedro Arena", nombre oficioso que los seguidores del AKS Zly dan al recinto municipal donde disputan sus partidos: la grada es una fiesta, entre música y buen ambiente, sin un atisbo de agresividad o malas formas, como si ganar o perder no fuese lo más importante.

"Queremos que prime el buen ambiente y que los niños y niñas que vienen a nuestros partidos reciban un buen ejemplo", subraya Grunt-Mejer, mientras desde un grupo de aficionados salta al grito de "¡Somos un club democrático!".

Uno de los futbolistas de su sección masculina, Lukasz Salkiewicz, reconocía a Efe que en su trayectoria como jugador siempre se sintió "una minoría" en los vestuarios, donde la mayoría de compañeros miraban con indiferencia o incluso se sonreían ante los insultos machistas o racistas de la grada.


"Aquí priman otros valores, y eso hace que me sienta cómodo", admite Salkiewicz, quien asiste con total normalidad a un partido de su equipo en la liga local femenina, donde se respira el mismo ambiente de fiesta y la misma pasión que si se tratase de un encuentro del campeonato masculino.

"En nuestro equipo las secciones femenina y masculina conviven en total igualdad", señala Grunt-Mejer, quien cree que estos son buenos ejemplos a exportar a otros clubes de Polonia.

"Ésta es la primera vez que un equipo de nuestro país recibe este reconocimiento, lo cual llama la atención porque hasta ahora la UEFA solo multaba a los clubes polacos (por el mal comportamiento de sus hinchadas), así que nuestro premio nos puede ayudar a convertirnos en un ejemplo", añade.

El AKS Zly se ubica en el vecindario varsoviano de Pagra, en la orilla más pobre del río Vistula, una zona que lucha contra la mala reputación y donde iniciativas como ésta son más que bienvenidas para ayudar a integrar a la comunidad local y a las personas en riesgo de exclusión social.

Los dos equipos del AKS Zly juegan en el nivel más bajo: la sección masculina en la clase B (octavo nivel), y las mujeres en la cuarta liga (quinto nivel), lo que no impide que cada jornada se junten en el "Don Pedro Arena" entre 200 y 300 aficionados, en su mayoría familias con niños.

Este equipo funciona exclusivamente gracias a las aportaciones de sus socios y de algunas empresas locales, lo que les hace "independientes", dicen sus seguidores, y tampoco el premio de la UEFA les supondrá una dotación económica, ya que sólo conlleva 200 balones.

"Los balones deberían haber llegado la semana pasada, así que seguimos esperándolos", explican con humor sus aficionados, que destacan que por ahora el reconocimiento sí ha servido para que los dirigentes de la federación polaca de fútbol se dejen ver por primera vez en su estadio y les feliciten por su trabajo.

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