Adriana Herrera, la campeona del amor: su vida con el ‘profe’ Montoya

Adriana Herrera, la campeona del amor: su vida con el ‘profe’ Montoya

La esposa de Luis Fernando ha sido el bastión del entrenador desde hace 27 años. Ejemplo de mujer.

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Familia Montoya

Adriana, Luis Fernando y José Fernando, los Montoya Herrera.

Foto: Tomada de Instagram

08 de marzo 2021 , 05:56 a. m.

Te juro que lo mejor de todo, lo que me ha sucedido en los años que han pasado, es haberte encontrado, es haberte conocido, conquistarme tu cariño y ganarme tu querer. Seguro que lo mejor de todo, lo que me ha sucedido, en el tiempo que he vivido, es haber compartido junto a ti por tantos años, cada nuevo aniversario fortalece nuestro amor…”.

Adriana Herrera y Luis Fernando Montoya hacen una de las cosas que más les gusta: “Para mí de los mejores planes es escuchar música junto a él. Luis Fernando me dedicó esa canción, que es muy bonita, se llama ‘Tú, lo mejor de todo’, de Héctor Ochoa”. Esa es la canción que marca el inquebrantable amor del entrenador y su esposa, que lleva 27 años y que en los últimos 16 años se ha fortalecido con las adversidades.

Las fechas están grabadas en la memoria de Adriana, la mujer que estuvo detrás de Montoya en su ascendente carrera como entrenador, campeón de América con Once Caldas el 1 de julio de 2004; y que ahora es la fortaleza del ‘campeón de la vida’ desde aquel triste 22 de diciembre del mismo año, cuando Luis Fernando sufrió una herida de bala en un atraco que truncó sus sueños de ser el mejor técnico del país.

“El 3 de enero de 1993 nos hicimos novios. Nos conocíamos desde hace mucho tiempo, porque las familias, mi padre y el padre de Luis Fernando, tenían una relación estrecha. Además yo lo atendí una vez en el banco en el que yo trabajaba, pero solo hasta ese día se fundamentó la relación”, recuerda Adriana, quien este lunes celebra el día de la mujer y es un ejemplo de amor, fortaleza y tesón.

El 6 de noviembre de 1998 se casaron por la iglesia católica. “... prometo serte fiel, amarte, cuidarte y respetarte, en lo bueno y en lo malo, en la riqueza y en la pobreza, en la salud y en la enfermedad, todos los días de mi vida”, fue el juramento de amor, hasta que la muerte los separe, de Luis Fernando y de Adriana, una promesa que ambos, especialmente ella, cumplen con toda la ley.

Adriana Herrera y Luis Fernando Montoya

Adriana y Luis Fernando el día de su matrimonio.

Foto: Archivo particular

Te quiero, porque siempre has tenido conmigo paciencia y comprensión. Y en horas de dolor, sin odios ni rencor, supiste perdonar mis equivocaciones, qué noble fue tu amor. Me quieres, eres mi buena suerte, me amas, eres mi bendición. Por eso y mucho más, porque lo quiso Dios, eres mi adoración y también te amaría si no hubiera razón…

El fútbol ha sido gratificante en la vida de la familia Montoya Herrera, pero cada trabajo, cada paso para seguir los sueños, trae sus sacrificios. Así, aparece otra fecha en la cabeza de Adriana. “El 13 de julio de 2001, mientras nacía José Fernando, nuestro único hijo, Luis Fernando estaba siendo nombrado como técnico de Atlético Nacional. Pero era algo muy bueno para él, una oportunidad única y de ahí se abrió camino hasta llegar al Once Caldas y salir campeón de la Copa Libertadores”.

La vida sorprendió a Adriana en ese diciembre de 2004. “Yo era muy dependiente de Luis Fernando, y cuando se dio la situación fue muy duro de afrontar para mí. Me tocó sacudirme y decirme, o nos hundimos o salimos adelante. Gracias a Dios, mucha gente nos quiso colaborar, especialmente la familia. Pusimos todo en manos de Dios, y salimos adelante. Llevamos más de 16 años, las cosas no son fáciles, pero son llevaderas”.

“No lo digo a manera de renegar, pero como mujer me tocó dejar de vivir mi vida por vivir la de mi esposo. La situación se vuelve diferente, porque todo gira alrededor de Luis Fernando. Pero son cosas de amor, por mi esposo, por mi hijo”.

Adriana es una mujer muy espiritual. Dios y la Virgen son su compañía. Al poco tiempo de lo sucedido con el ‘profe’ Montoya, a ella le pusieron una sicóloga. “Me dijo que fuera al consultorio para que llorara. Yo le respondí que no era capaz de ir a programar una llorada, y menos con alguien que no conocía. Yo realmente me pegué de Dios y de la Virgen, y sentí la presencia de ellos, que me decían ‘tranquila, que vamos bien; tranquila, que van a salir adelante’”.

Adriana es la campeona del amor. Es una esposa entregada, orgullosa del amor a Luis Fernando; es una madre orgullosa de su hijo, José Fernando, porque es un buen muchacho, que está estudiando ingeniería mecánica en una Universidad en Bogotá.

“Luis Fernando siempre fue un romántico. Un día me dijo ‘Adriana, sin usted yo no hubiera podido salir adelante; usted se supo echar el hogar al hombro y sacarnos adelante a todos. Y como pareja hemos salido adelante’”, recordó Adriana, un ejemplo en el día de la mujer.

Juan Pablo Arévalo López
Periodista de FUTBOLRED
juaare@eltiempo.com
En Twitter: @ArevaloJuanP

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