‘Sachi’

‘Sachi’

Nicolás Samper lo recuerda como jugador, gran entrenador y mejor persona. Lucha contra un cáncer.

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Nicolás Samper, columnista invitado.

Foto: Archivo Particular

19 de enero 2021 , 07:00 p. m.

Como el día a día es rápido, caudaloso como el río crecido, muchas veces el agua que cruza los puentes informativos se va veloz sin que siquiera podamos digerir un poco más las cosas. Hoy por ejemplo, estamos hablando de Reinaldo Rueda, de su cuerpo técnico, de la Selección, pero también de Fernando Uribe, de las minucias contractuales; ayer el asunto a tratar era Cardona, su talento, su disposición, su influencia… y en esas se la pasa la catarata deportiva de noticias.

Pero a veces hay que hacer un alto y en medio del agua rescatar cosas que merecen más que una mención al pasar. Y por eso hay que detenerse -o en este caso yo me bajo un rato de la barcaza para quedarme un segundo en la orilla- y mirar ciertos episodios que produjeron impacto, pero que empezaron a desvanecerse. Lo digo porque el recuerdo que tengo de Santiago Escobar: llegó a Millonarios en 1991, después de haber pasado por varios clubes del rentado -Mi recuerdo lo ubica en Nacional, en un América plagado de figuras en donde se vio tapado por otros futbolistas- por Sporting -un lugar en el que era muy sencillo echarse encima la lápida futbolística, pero donde él supo descollar en medio de las dificultades- y apareció por Millos con Eduardo Julián Retat. Y tengo muy en la mente una tarde en El Campín que, jugando ante Junior, ‘Sachi’, aprovechando un tiro de esquina de Rendón, metió un furioso cabezazo que le fue imposible detener a José María Pazo. Fue 1-1, pero ‘Sachi’ empezó a acumular buenas actuaciones cada vez que salía al campo en un Millonarios sumamente irregular.

‘Sachi’ después tuvo que padecer uno de los peores dramas que puede recibir cualquier ser humano: la muerte de su hermano, del gran Andrés, fue un golpe que absorbió con tremendo estoicismo, con ejemplar dignidad. Y la vida, que para él la vida es fútbol, lo condujo a ser un muy buen entrenador que dejó equipos tan interesantes como aquel Nacional del 2005, que antes de vencer a Santa Fe en la final, había demostrado ser una aplanadora -más allá de tener ciertos inconvenientes por algunos errores de sus porteros Fernández y Saldarriaga-. Anduvo por el Once Caldas y por el Pasto y en esos sitios demostró que es un hombre que va más allá del éxito temporal y que entiende que el fútbol debe dejar lecciones: por eso se fue del Once en esa ocasión en la que los directivos le impusieron a Dayro Moreno, a pesar de ciertos actos de indisciplina del atacante. Y en Pasto también se opuso a esa injerencia dirigencial que no busca aportar a un proyecto deportivo sino a las ventajas efímeras.

Tipo respetuoso y correcto si los hay, ‘Sachi’ atraviesa por estos días un problema de salud complejo. Por eso vale la pena enviarle mucha fuerza y mucho tesón para que supere pronto ese escollo y esté de nuevo en el lugar del que nunca se va a ir: la cancha.

Lo estaremos esperando, maestro.

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