Camisetas II

Camisetas II

Estas son las casacas futboleras que los usuarios le recordaron a Nicolás Samper.

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Nicolás Samper, columnista invitado.

Foto: Archivo Particular

21 de noviembre 2019 , 12:49 a.m.

La primera parte de esta columna era sobre aquellas camisetas, lindas o feas, la estética va de acuerdo al cliente, que resultaron ser emblemáticas o imposibles de olvidar por todos y obvio, mientras ustedes, generosamente, hacían sus propuestas, aparecieron más ejemplos: una que ya hace parte de la historia de la B es la de Itagüí en segunda división: dorada por completo y en medio del pecho un detalle vintage porque su patrocinador era la marca de zapatos Croydon, que se desplegaba en medio del torso con su logo básico azul. Con esa casaca Luis Páez llevó a primera al club que ha cambiado de atuendo como de nombre.

Y hubo otra que, por cuenta del consejo de un inefable coleccionista, llegó a mis manos: la del Sporting de Barranquilla modelo 1988. Los colores del club ya extinto eran como los del mítico Peñarol: franjas verticales amarillas y negras y el sponsor era la marca de ropa elegante Gino Gabuchi. Ojalá la hubieran hecho con telas de Gino Gabuchi porque hoy la casaca -que reposa en mi closet- está desleída, casi transparente.

Diego Camilo Achury (@dachury) escribió que para él, una de las camisetas más representativas fue aquella que utilizó Santa Fe, que la confeccionaba adidas y cuyo patrocinador era la cerveza Costeña. Si la memoria no ayuda a caernos por el precipicio, con esa camiseta el rojo realizó una muy buena campaña bajo el mando de Julio Comesaña en 1995. También, del cardenal, resulta fácil recordar la de Arroz Futura y Madamme Colette, de mediados de los años ochenta.

En selecciones el usuario Javo (@Javo_arl) se quedó con la de Croacia, aunque para mi sorpresa, con la suplente. La cuadriculada que rinde homenaje a su bandera -que hace parte de ese Olimpo de las rarezas- tuvo su versión de relevo aunque parezca curioso que necesiten de una segunda camiseta: es inconfundible la titular. Benchobohemio (@benchobohemio) se decantó por lo clásico: la de Alemania del 90 (camiseta también votada por Juan Malillo, @juanmalillo) con la que conquistó título mundialista, la naranja con vetas de aquella Holanda fantástica que coronó la Euro de 1988 y una que -y comparto- está en el top 3 de camisetas extrañas pero hermosas: La de Dinamarca marca Hummel, que se divide en dos (un lado rojo, el otro blanco con líneas delgadas también rojas) y que se lanzó al estrellato primero en la Euro 84 y después en la goleada fantástica de Larsen, Laudrup y compañía en México 86 ante Uruguay. Lo mejor eran los números de la espalda. No recuerdo números más grandes en el reverso. Los relatores de la época nunca tendrían problemas.

Darío Cárdenas (@totoperonotanto) quedó impactado hace años cuando supo que Sport Boys jugaba de rosado y no pudo quitarse esa imagen de su cabeza en esos tiempos. Hoy Millonarios demuestra que los tiempos cambiaron, aunque Diego Althviz (@diegoalthviz) prefiere tiempos pasados como la camiseta del equipo azul en 1989 (de grandes similitudes con la del 88 citada en la anterior columna).

Germán Cabrejo -que es un coleccionista de camisetas, pero más de rarezas- invocó la de la Comunidad de Estados Independientes que usara Rusia mientras se definía del todo su identidad por allá en la Euro del 92. Para mi fortuna esa extrañísima casaca está en mi poder: Adolfo Zableh, en un acto de desapego me la obsequió.

Gracias a todos los que participaron en este pequeño sondeo. Gracias, porque aunque la camiseta sola no juega, sí se queda grabada en la cabeza para bien o para mal.

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