Los guayos de Lorenzo

Julián Capera analiza los dos primeros del nuevo entrenador de la Selección Colombia.

Julián Capera

Julián Capera

Foto: Archivo particular

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29 de septiembre 2022 , 05:56 p. m.

Al abrir la puerta del clóset hay dos pares de guayos. Unos son nuevos: sus relucientes colores hacen rebotar la luz y disparan rayos cegadores a quien los tiene en frente. Vírgenes. Sus cordones impecables hacen juego con las costuras tensas y firmes. Sus taches intactos están listos para las batallas que han de venir. Al lado, el otro par. El de los miles de kilómetros devorados. El de los soles. Sus tacos molidos, sus costuras a medio soltar y sus cordones roídos dan cuenta del camino andado. De las guerras ganadas y las perdidas.

El despegue del proceso Néstor Lorenzo en Selección Colombia ha sido turbulento pero exitoso (al menos en términos de resultados: dos victorias, siete goles a favor y tres en contra). La polémica por su primera convocatoria, en la que optó por varios pares de guayos del segundo tipo, se intensificó cuando tomó decisiones en la misma dirección a la hora de armar los equipos titulares. Voto de confianza a aquellos que durante tantos años le dieron alegrías a este país y pusieron en alto su bandera en el fútbol internacional, pero que hoy viven realidades muy distintas. Su desempeño en cancha en estos partidos, en varios casos, correspondió más a su versión actual que a aquella gloriosa imagen del ayer.

Cuando fue el turno de los guayos nuevos, la Selección alzó vuelo. La presencia de Luis Sinisterra, Jorge Carrascal y Yaser Asprilla entre otros, le inyectó una buena dosis de dinámica, agresividad e intensidad al equipo. Por juego, la segunda versión se parece más a la que seguramente la mayoría de seguidores del equipo nacional quisieran ver en este nuevo proceso. Incluso el entrenador reconoció que sus nuevos soldados lograron lo que sus generales de mil batallas no: “El compromiso era jugar a mil y jugamos a doscientos”: dijo sobre el balance del primer tiempo ante México en el que se perdía por dos goles.

El técnico tendrá que decidir con que zapatos quiere andar este nuevo camino y si acepta el reto de modificar las dinámicas de juego y liderazgo que han guiado la Selección durante los últimos años. Parece ser hora de eso. Y no se trata de desechar para siempre a quienes fueron protagonistas de procesos anteriores. Habrá trochas en la que Lorenzo podría decidirse por un guayo de cada tipo en cada pie, o ponerle a los nuevos los otros cordones. Por ejemplo, cuando Cuadrado abandonó el carril derecho (para que Sinisterra lo explotara) e interiorizó rodeado de jóvenes, se vio mejor.

Me quedo con el gesto de James Rodríguez al terminar el segundo partido, yendo a buscar a Sinisterra y Carrascal para abrazarlos y felicitarlos. Eso también es liderazgo. Si son otros los que van al frente y sacan adelante la tarea: los reconozco, los acompaño y los respaldo. De eso se trata. Ojalá Lorenzo decida bien qué y cuándo ponerse para andar un camino que nos lleve de regreso a las rutas en las que siempre queremos estar. Rutas de Mundial.

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