Las direccionales de James

Julián Capera analiza el ofrecimiento del colombiano al Valencia de España y su futuro.

Julián Capera

Julián Capera

Foto: Archivo particular

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01 de septiembre 2022 , 11:46 a. m.

“Volante 10 zurdo modelo 1991 ofrece sus servicios como asistidor. Gangazo. Precio cómodo. Bota de Oro de una Copa del Mundo, Premio Puskas. Dos veces campeón de Champions League, dos Mundiales de Clubes y dos Supercopas de Europa. Experiencia en Selección Colombia: 24 goles y 27 asistencias en 86 partidos. Disponible dos terceras partes de la temporada (la otra no por lesión). Interesados buscarlo en la bellísima -y poco competitiva- ciudad de Doha. En caso de acuerdo y de ser necesario, llegaría hasta caminando. Direccionales recién reparadas”.

Todo muy calculado. James Rodríguez buscó a sus amigos en España y a través de sus canales de millones de espectadores publicó su aviso clasificado. Lejos de ser un diálogo periodístico con algún grado de incomodidad en al menos una pregunta, fue casi un infomercial. Una autoentrevista como la que se hizo Iván Duque en pleno estallido social en Colombia. Sus interlocutores estaban ahí para adornar el plano y preguntar lo pactado. El resultado al final iba a ser el mismo que si el volante colombiano decidía responder preguntas de sus compañeros de juego en Twitch. Sin embargo, más allá del envase -de lo particular de las formas-, el contenido es una buena señal.

El primer paso para cualquier rehabilitación es el deseo, la voluntad de querer salir del hoyo. James hoy está en el sótano futbolístico (puertas de oro, pisos de mármol, un unicornio de mayordomo, pero al fin y al cabo sótano); y escucharlo decir, por primera vez en largo tiempo, que está dispuesto a renunciar a la mitad de su sueldo para regresar a escenarios más exigentes, es esperanzador.

Puede ser que en este punto del camino, después de varios pasos en falso, James haya decidido redireccionar su andar. Desde su salida del Bayern Munich hace tres años -influido por el frío y el idioma, como el mismo reconoció en otra charla con un influencer- ningún movimiento ha sido hacia adelante. En el último de ellos priorizó mantener su salario por encima de apuntar a un equipo que le permitiera permanecer en el fútbol competitivo y su brillante imagen se desvaneció aún más para el mercado europeo.

Hoy James tiene 31 años y ha entrado ya en el segundo tiempo de su carrera. Su versión estelar quizá nunca más regresará, pero tiene tiempo todavía para volver a ser un futbolista influyente en alguna liga de prestigio y aportar a la Selección Colombia. Negar su talento es una torpeza, como lo es también seguir creyendo que basta solo con esa magia innata. La ruta lo ha traído a una ‘Ye’, una bifurcación. O gira ya, haciendo sacrificios y trabajando duro para volver al baile, o se despide para siempre de la élite y dedica sus últimos años de carrera únicamente a engordar más sus cuentas bancarias. Sus palabras recientes me animan a pensar que ha encendido las direccionales y al menos intentará ese giro.

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