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El regreso de Cristian Eriksen a las canchas y el recuerdo de Nicolás Samper.

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05 de enero 2022 , 05:10 p. m.

Se desplomó al piso y ahí todo fue horror en medio de la fiesta. Sus compañeros, conscientes de lo que ocurría en el campo fueron a asistirlo porque no comprendían cómo el tipo más talentoso de su formación y uno de los puntales para poder llegar a esa gloria que no se repitió desde 1992, estaba ahí, inerte, sin vida.

De inmediato el silencio cubrió el Parken Stadion. La situación estaba superando cualquier límite y mientras los organismos de socorro hacían los suyo, Kjaer y Delaney organizaron un rondo alrededor de Christian Eriksen, el soldado caído con ojos blanquecinos, para que las cámaras de TV no pudieran registrar el dolor de lo que ocurría.

Entonces las caras de aquellos que sucumbieron ante un fallo cardíaco en un campo de fútbol se vinieron de inmediato a la mente: Marc Vivien Foe, postrado en el pasto del campo de Lyon en medio de la semifinal de la Copa de las Confederaciones; Miklos Feher, el atacante húngaro que no se pudo levantar más durante un duelo contra Vitoria Guimarães; Serginho, el defensa que rozó la hazaña con Sao Caetano en la Libertadores del 2002, desplomándose en campo del São Paulo; Antonio Puerta, saliendo por sus propios medios del campo pero falleciendo en una clínica después…

207 días después de aquel momento, Christian Eriksen levantó la mano y se declaró sobreviviente de su propio cuerpo. Aquella tarde de Eurocopa su corazón dijo basta y, de acuerdo a sus propias palabras, estuvo muerto cinco minutos. Los médicos le salvaron la vida con la instalación de un desfibrilador en su corazón pero en el Inter de Milán y tras previo acuerdo con el futbolista, acordaron la disolución de su vínculo laboral porque en la Serie A no es permitido que un futbolista dispute la liga con un desfibrilador.

Eriksen sigue optimista y quiere estar con su selección en Qatar, pero quiere volver a las canchas.

Casos varios han mostrado la resurrección de otros que estuvieron a punto de caer a la lona: Nwankwo Kanu, a quien le fue detectada una grave falla cardíaca en el Inter de Milán -que sino trágico el de los italianos- luego continuó su trayectoria exitosa en Arsenal y Portsmouth. Khalilou Fadiga, el vivaz delantero senegalés acusado de robo en Japón y Corea y que en el Bolton tuvo que ser intervenido quirúrgicamente, luego pudo continuar su camino -sin tanto éxito- en Bélgica. Y Daley Blind, hijo del mítico Danny, que también le fue implantado un dispositivo para poder seguir jugando, luego de sufrir un desvanecimiento con Manchester United.

Yo, si fuera presidente de un club, contrato ya a Eriksen. ¿Usted?

P.D.: Que este 2022 traiga solo cosas buenas a los lectores de esta columna. Y a los que no la leen, también.

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