Caucho y cordel

Opinión de Julián Capera sobre el retiro de Roger Federer.

Julián Capera

Julián Capera

Foto: Archivo particular

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15 de septiembre 2022 , 02:15 p. m.

Dejó el balón de cuero para entregarle su vida entera a una pelota más pequeña: una de caucho y cordel. Roger Federer contó alguna vez que cuando niño soñaba con ser futbolista y ganar la Copa de Europa. Según él, en las divisiones menores del Basilea, era un buen volante ofensivo con la personalidad suficiente para capitanear su equipo, pero terminó dejándolo porque no quería culpar a los porteros de sus derrotas, sino a sí mismo. Esta es una columna, habitualmente, de fútbol, pero hoy no. Cambiamos de esférico -un rato- para dedicar unas líneas a uno de los deportistas más espectaculares de todos los tiempos.

24 años de carrera, más de 1500 partidos de tenis (sin abandonar ninguno) y una vitrina de muchas repisas repletas de trofeos. Ganador de 20 Grand Slams, es el hombre que ha logrado la mayor cantidad de semanas consecutivas (237) en el número 1 en la historia del ranking ATP, el rey absoluto del césped (8 títulos en Wimbledon) y el dueño del récord de victorias de partidos de GS con 369. Sin embargo, la euforia y la lealtad que Roger ha logrado despertar en sus seguidores no tiene que ver únicamente con sus fantásticos números.

Más allá de las estadísticas, son las buenas maneras dentro y fuera de la competencia. Un ícono de imagen convincente y coherente. En cancha: elegancia hipnotizante y estilo inigualable. Una firma, RF, escrita con la tinta de un golpeo venenosamente sutil, el revés a una mano y un convencimiento absoluto para divertir y divertirse. La raqueta de Roger, como pluma de poeta, fue capaz de matar con absoluta delicadeza. De carne, hueso y alma para llorar por horas después de sus primeras derrotas en el circuito mundial, pero no para ceder a las tentaciones del ‘cómo sea’ con tal de llegar a la cima (y aun así llegó y se quedó por mucho tiempo).

Después, cuando los estadios se vacían, los reflectores se apagan y la malla se rinde; Federer es todavía mejor. Su Fundación en el sur de África ha cambiado la vida de miles de niños que antes de su llegada no tenían ninguna posibilidad de poder estudiar y sus donaciones recurrentes a regiones en guerra -recientemente Ucrania- han ayudado a la reconstrucción de zonas afectadas. El mismo que renunció al premio económico que le correspondía después de ganar la Copa Davis para que sus compañeros tuvieran una tajada mayor. Aquel que frecuentemente llama por teléfono a tenistas jóvenes del circuito para reconocer sus logros y preguntarles si todo marcha bien. El hombre que en días de descanso firma a mano cientos de cartas en respuesta a sus fans.

Hace un par de años dijo en una entrevista con el Miami Herald que tiene una frase como principio de vida: “Es bueno ser importante, pero es más importante ser bueno”. Roger fue ambas cosas y entendió la importancia y el lugar que debían tener cada una de ellas en su vida. Una leyenda más allá del deporte que dominó. Un tipo que explicó que bajo el caucho y el cordel hay un corazón.

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