Sobre James

Opinión del periodista Nicolás Samper sobre James Rodríguez.

Nicolás Samper

Columnista Futbolred

Foto: A. particular

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08 de febrero 2024 , 06:12 a. m.

Este país es duro, durísimo a veces. Y es desagradecido en su mayoría con gente que ni siquiera tiene un deber con nosotros. En el deporte es tan común ver esas postales de gente que con dialécticas teas encendidas van en medio de la oscuridad a la cacería de brujas que resulta necesaria para algunos, en un país que cuenta con poquísimas válvulas de escape a tanto dolor y tanta frustración, que es parte del ADN que llevamos dentro. Los colombianos somos dolor, pero también podemos inflingirlo.

Y de nuevo llega James y la posibilidad de irse de Sao Paulo con un balance que no lo favorece tanto: doce partidos disputados en el Brasileirao, un gol y dos asistencias. En Sudamericana se recuerda aquella asistencia de córner para el gol de Arboleda ante Liga de Quito y su fallo en el penal contra el mismo rival en la definición desde el punto penal que dejó fuera a los paulistas del torneo. Falló otra pena máxima, en el Brasileirao, ante Fortaleza, mismo día que hizo su único gol allí y que no ayudó tanto porque perdieron 1-2 ante Fortaleza.

Es ahí cuando el debate se enciende porque la imagen de James de los últimos años se asocia más a sus apariciones en Twitch, a que le daba frío en Munich (que fue una descontextualización, en mi concepto) y a ciertos problemas como aquel desencuentro con Reinaldo Rueda en la Selección Colombia o sus inconvenientes con Rafa Benítez y su ostracismo qatarí y nos quedamos con eso. Ahí terminó para algunos la etapa de SúperJames y de repente se transformó en una especie de villano que sirve de pera de box para despacharse siempre en su contra. ¡Como si James nos debiera algo!

Para su desgracia, James carga con una serie de lesiones musculares que lo han perseguido durante mucho tiempo y jamás ha podido volver en plenitud. Y sí que debe dar impotencia eso de intentarlo y no conseguir tener una continuidad, porque el hombre ha trabajado en tratar de superar eso, pero esa recurrencia, esa visita inoportuna del pinchazo cruel lo sigue jodiendo más allá de que él, en sus clubes y por cuenta propia, ha tratado de por todas las maneras posibles, recuperarse para ser el de siempre y sigue en esa lucha.

Y nosotros, inconformes, también le pedimos y le pedimos y como James no nos da lo que queremos y lo que pretendemos -como si fuera su deber- , hacemos la del sujeto que, enfurecido al no recibir una moneda, escupe o insulta. Y nos quedamos con la imagen del muchachito que en el 2014 nos deslumbró con sus goles y queremos que sea igual o mejor, sin tener en cuenta que ya ha pasado una década llena de heridas de guerra para un jugador fantástico al que también de pronto, sobrevaloramos en exceso. No estábamos contentos de que de por sí fuera talentosísimo, sino que necesitábamos que fuera mejor que Messi o si no no nos servía. Nosotros, escasos de dicha futbolística con apenas una Copa América para exhibir, queríamos que James nos diera tres Mundiales de fútbol.

Su talento nos condujo a la mejor actuación nacional en las Copas del Mundo. Jugó y le fue bien en Real Madrid (primera etapa) y Bayern Munich; fue campeón con un club que nunca había ganado nada como Banfield… Yo de James también me hubiera ido del Everton -donde además jugó en un nivel notable- sabiendo que el pesado de Rafa Benítez iba a asumir como DT, porque ah tipo pesado ese. Quién sabe si cualquiera de nosotros hubiera podido competir en el Real Madrid. James en algún instante ya no lo pudo hacer porque Zinedine Zidane (un tipo al que también se le pegó injustamente desde acá) encontró un tres de volantes inamovible como Casemiro-Modric-Kroos que nunca perdían el puesto, porque son cracks y jamás tenían dolencias frecuentes. James, en cambio, sí se lesionaba -para su infortunio- con asiduidad y de golpe era crack, pero no tanto como Modric y Kross. Y no está mal tampoco.

No se juega en primera división desde el 2006 hasta hoy siendo un vago, como algunos tildan a James. No lo digo yo: lo contó el entrañable Eden Hazard -un caso parecido de jugador lleno de talento y perseguido por las lesiones en su última etapa de su vida profesional y que sí que era el rey de los vagos, a mucho honor) en una entrevista, en la que dejó en claro que si bien no fue el deportista más responsable, también le inflaron mitos (como creo que ha pasado con James) luego de su paso lleno de sombras por el Real Madrid. La frase de Hazard es buenísima, por cuenta del sobrepeso evidente que sufrió en España: “No voy a decir que estaba abusando de la comida. No le prestaba atención. Pero no iba a McDonald’s todos los días. No duras dieciséis años como profesional”.

Dejemos de hacerle juicios sumarios a James, como si fuera el culpable de nuestras propias desgracias; Dejemos de exigir cual fieras insaciables a alguien que ya nos dio muchísimas alegrías.

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