Colombia se ilusiona, envuelta en una sola bandera

Colombia se ilusiona, envuelta en una sola bandera

Los hinchas, que inspiran a la Selección en Samara, hacen de la presión una motivación y una fiesta.

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Samara Hinchas Selección Colombia

La bandera tricolor se ondea con orgullo en tierras rusas.

Foto: Futbolred

28 de junio 2018 , 08:48 a.m.

Quema. El sol de Samara es un puñado de alfileres sobre los brazos, que pica y arde y casi duele. Es gracias a la brisa, siempre fuerte, que la temperatura llega apenas a los 28 grados. De lo contrario se haría difícil hasta respirar.

Pero el calor fue siempre un aliado de Colombia. Se sufrirá en Barranquilla y se tropezará, pero es allí donde más veces hemos sido felices. Es ese sol amarillo, como la camiseta que usamos en Samara, es un motor para quienes viajaron hasta aquí, plenos de ilusión, como en Saransk y como en Kazán, soñando con otra noche de inspiración de la selección nacional.

Eran los primeros en llegar, sobre el mediodía, como pagando una promesa, soportando el calor con estoicismo: “¿Te está pegando duro el mono?”, me preguntaban. ¿Duro? ¡Me estaba derritiendo!

Hinchas Colombia Jenny

Hinchas colombianos, con nervios y mucha fe.

Foto: Futbolred

Y venían envueltos, forrados podría decirse, cada uno en su bandera. Aquí las hay cortitas, como bufandas, que no ocupan mucho espacio en la maleta. Las hay gigantes, con capacidad para envolver a docenas de los miles de nacionales que andan por estos días en las calles rusas. Las hay como capas, que tapan desde la espalda hasta los pies, y con escudos o sin ellos, pero siempre brillantes, como bailando al ritmo de la brisa.

Hay otras que sirven para tapar la cabeza y hay otras más que se aprovechan para tomarse con humor la absoluta tensión de estar obligados a ganar en Samara: “¿Usted no sabe quién soy yo?”, decía la del manizaleño de la entrada. Y no, no sabíamos.

Otras dan ubicación geográfica: “De Pereira con amor”, “Envigado Antioquia”, “Somos de Tunja”, hasta “Villeta Cundinamarca”, se reporta.

Están las que se acomodan como pañoletas, como balacas, las que sirven de falda, las que tienen forma de camiseta y las que van en la cabeza como tocados, así como el de la barranquillera a la que perseguían los rusos para tomarse fotos con su traje costeño, de día carnaval.

En ellas se ven distintas las banderas, más vivas, más lindas. Los colores acompañan ahora el ritmo y el optimismo de las miles de mujeres que hace tiempo dejaron de estar al margen del juego y ahora van a la cancha, con la euforia que para ellos parece prohibida.

Hinchas Colombia Jenny

Banderas, mensajes y mucho amor por la Selección.

Foto: Futbolred

De pie, junto a la bandera, se va organizando la armada nacional. A cuanto ruso pasa le enseñan a gritar ‘Colombia, Colombia, Colombia’; les bailan a los señores del acordeón que pasan por el estadio para contagiar del ritmo auténticamente ruso; se inventan filas para tomarse fotos con el fondo de ‘Samara 2018’ y en esos mismos turnos van pasando la cerveza sin alcohol –única permitida en los escenarios deportivos- para convencer a la cabeza de que es el refresco que necesita el cuerpo.

Andan despacio, con tiempo, con seguridad, con una confianza que ya quisiéramos todos los que presentimos la angustia propia de la final contra Senegal.

Se juntan a la sombra de los árboles y se dan golpes en la espalda para pasarse la buena onda. Me sumo, me siento algo más tranquila. Y un par de horas antes del pitazo se vuelven a juntar, ahora con más nervios pero sin dudar un segundo de que James, Falcao, Cuadrado, Mina y compañía volverán a hacer que valga la pena.

Es Samara y ahora es la capital de la fe, la que se cubre ahora con una sola bandera. “¡Esta noche no me esperen en la casa”!, decía la de los caleños, amarrada a los árboles. Era nuestra noche y era nuestra bandera. ¡Era hora de ir a la batalla!

Jenny Gámez
Editora FUTBOLRED
Enviada Especial

Samara

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