¡El legado de Gabriel Ochoa Uribe! Obra del DT más ganador de Colombia

¡El legado de Gabriel Ochoa Uribe! Obra del DT más ganador de Colombia

Fue uno de los pioneros en el país y su huella es indeleble dentro del balompié Nacional.

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Gabriel Ochoa Uribe es el único técnico que le dio estrellas a Millonarios (6) y a Santa Fe (1). Foto: Archivo El Tiempo.

Gabriel Ochoa Uribe. Foto: Archivo El Tiempo.

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09 de agosto 2020 , 08:45 a.m.

Lo dicen todos, desde quienes jugaron bajo su mando de los años 50 al 72 con Millonarios, hasta los que se destacaron en las décadas del 80 y 90 con América de Cali. Difícilmente en el fútbol colombiano podría haber un técnico más estricto que el médico Gabriel Ochoa Uribe, fallecido este sábado en Cali, y con toda certeza, uno de los argumentos para haberse convertido hasta el momento en el más exitoso de la historia de nuestro balompié.

Willington Ortiz, considerado uno de los jugadores más grandes -o tal vez el mejor-, que haya dado el país, reconoce que el ojo de Ochoa Uribe para ubicarlo junto a Alejandro Brand y tener dos volantes 10 en el cuadro albiazul, siendo ‘Willi’ el que se tiraba un poco a la derecha, fue una de las decisiones más inteligentes que le conoció.

Y esa disciplina que implantó en los equipos que condujo (Millonarios, América y Santa Fe) lo llevó a encabezar 14 vueltas olímpicas, otra marca que permanece perenne. Vivió 90 años (nació en Sopetrán el 20 de noviembre de 1929), pasó su infancia y adolescencia en Medellín, pero Cali fue su casa durante 41 años. Lamentablemente, fue perdiendo un poco su brillante memoria, y por recomendación de su familia, no volvió a hacer parte de actividades en público y hablaba poco ante los medios, pero su hijo Germán Alberto, también galeno, hacía las veces de un excelente interlocutor.

La última vez que se le vio en una cancha fue el 2 de marzo de 2019, en un homenaje que le hicieron los jugadores de América, una calle de honor al final de un entrenamiento en Cascajal. El mítico entrenador presenció la práctica y al final los jugadores y Fernando ‘Pecoso’ Castro compartieron con él, en medio de un sonoro aplauso, la alegría de que los hubiera visitado.

Sin embargo, en público reapareció el 13 de noviembre del año pasado, cuando la Gobernación del Valle del Cauca le entregó la orden al mérito vallecaucano, por sus logros y liderazgo deportivos, acompañado de personajes como Gerardo González Aquino, ex futbolista paraguayo recordado por ser uno los integrantes de la nómina del primer título de América de Cali y luego adoptó la nacionalidad colombiana.

Su vida estuvo llena de momentos variados, pero igual de satisfactorios. A sus 17 años de edad disfrutaba en la capital antioqueña de una tradición de familia que se ha mantenido hasta las nuevas generaciones: montar a caballo, pero la vida le cambió cuando América lo contrató como arquero, en 1946.

Gabriel Ochoa Uribe es el técnico que más estrellas logró para Millonarios: cinco. El médico, y exarquero, salió campeón en 1959, 1961, 1962,1963 y 1972.

Gabriel Ochoa Uribe

Foto: Archivo ETCE

No hay duda que la presencia del estratega paisa partió en dos la historia del popular conjunto escarlata, antes y después de Gabriel Ochoa: Acabó con la ‘maldición de Garabato’ –a la que atribuyen que América no podía ser campeón- para ganar la primera estrella en 1979, al vencer 2-0 a Unión Magdalena en Cali, además de otros seis títulos nacionales (cinco consecutivos entre 1982 y 1986, y el de 1990 -echando al traste con una frase que hoy es muy común: la maldición del campeón-, siendo el entrenador con más campeonatos en un mismo equipo) y tres subtítulos de Copa Libertadores (1985, 1986 y 1987).

Como si fuera poco, en Millonarios ganó seis coronas como técnico: 1959, 1961, 1962, 1963, 1967 y 1972, con un plantel de grandes figuras como Marino Klinger, Pablo Centurión y Delio ‘Maravilla’ Gamboa en el conocido ‘Ballet Azul’. Dio un paso al costado en 1964 y dos años después le dio su cuarta estrella a Santa Fe, una colección que envidiaría cualquier profesional de los banquillos.

Esos logros le permitieron cumplir otro sueño, dirigir la Selección Colombia en las Eliminatorias Suramericanas, aunque no pudo ir al Mundial en sus tres intentos: 1959, 1963 y 1985. En su última intervención, en el juego de repechaje ante Paraguay el 3 de noviembre de 1985, la sede del partido fue el Pascual Guerrero, pero no fue suficiente la victoria 2-1 del combinado tricolor, que tuvo a Carlos Fernando Navarro Montoya, Carlos Valderrama, Alex Escobar, Willington Ortiz y Ánthony de Ávila entre los titulares.

Sin embargo, nadie mejor que su hijo, el también galeno Germán Alberto Ochoa, para que describa a quien lleva el rótulo como el entrenador más ganador del balompié nacional. “Un hombre muy disciplinado y supremamente religioso, siempre normativo y ético en todas sus conductas, médico especialista como en el deporte, supremamente exigente con el rendimiento deportivo de sus atletas, el que no entrenaba no jugaba, siempre con la filosofía de ‘que ganar no es lo es todo, es lo único’, su arenga para los deportistas era que ganar era la única opción que tenían, ‘entre más se trabaja, más logros obtenemos’, les decía. ‘Entre más trabajo, Dios me premia más’, todavía lo manifiesta con mucha frecuencia”.

Sus palabras de elogio y admiración hacia su progenitor no terminan: “Un hombre muy cariñoso y solidario con los más necesitados, con los más pobres, un hombre inteligente, profesional en la medicina del deporte a nivel nacional muy importante de la rodilla, excelso en su época y un adelantado absoluto de las estrategias del deporte, un adelantado en el diseño estratégico del tres en línea, el líbero doble stopper, sistemas de juego que en la época nadie conocía y él diseñó y aplicó con muy buenos resultados, sobre todo en su última fase en el América de Cali. Hombre integral, de una sola pieza, no negociaba sus principios básicos, religiosos y morales, pero al mismo tiempo complaciente, cariñoso y amoroso, con mi madres, mis hermanos y conmigo, un ser especial, un ser por encima de lo habitual, un ejemplo de vida y de superación, de disciplina, de trabajo”.

Gabriel Ochoa Uribe

Gabiel Ochoa Uribe, extécnico colombiano.

Foto: Tomada de Twitter: @millosfcoficial

Su etapa como jugador activo

Tras su paso durante dos años por el América de Cali pasó a Millonarios, en plena ‘Época del Dorado’, ganando cuatro títulos en 1949, 1951, 1952 y 1953, y el trofeo de un encuentro en las Bodas de Oro del Real Madrid (30 de marzo de 1952) al vencerlo 4-2, en la primera salida de un equipo colombiano a territorio europeo.

Precisamente, en 1952 tuvo que reemplazar en la plantilla albiazul al histórico Alfredo Di Stefano, que se había enfermado un día antes de un partido en Bucaramanga y estaba escasa la lista de suplentes. Ochoa Uribe, actuando como delantero, anotó uno de los goles con que Millonarios derrotó 7-1 al conjunto ‘leopardo’, convirtiéndose en el primer guardameta en marcar en el país.

En 1954 escribió otra faceta importante de su vida. Se fue al América de Río de Janeiro, donde estuvo dos años, pero paralelamente hizo especialización en Ortopedia y Traumatología Deportiva, sumándola a su profesión de médico de la Universidad Javeriana de Bogotá. Durante muchos años fue reconocido como uno de los grandes especialistas en cirugía de rodilla del país. Y como lo que se hereda no se hurta, su hijo Germán Alberto es una eminencia de la ortopedia y también trabaja con el América de Cali.

Hace dos años manifestó en una entrevista a El Tiempo:

¿Qué añora de dirigir al América?

La afición, el estadio. Tengo recuerdos preciosos del América de los años 80 y 90.

¿Y de Millos?

A mis compañeros, todos estrellas... El ‘ballet azul’, el mejor equipo de El Dorado.

¿Cuál es su mejor recuerdo como director técnico?

La conquista de títulos con América, Millonarios y Santa Fe.

¿Cuál decisión fue mejor, estudiar medicina o hacerse técnico?

Es una pregunta muy difícil. Sin duda, mi formación académica y mi estructura profesional fueron definitivas en mi vida. Sobre todo, me sirvió mucho hacer la especialidad en Ortopedia y Traumatología, porque me permitió tomar decisiones acertadas en los momentos justos. Creo que recibí un regalo de Dios y fue haber podido hacer la medicina de la mano del fútbol.

Marco Antonio Garcés
Corresponsal Futbolred Cali
En twitter: @marquitosgarces

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