Las cinco razones que explican el descenso de Huila y U. Magdalena

Las cinco razones que explican el descenso de Huila y U. Magdalena

Mal manejo administrativo y pobre aporte de los jugadores, entre las explicaciones.

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Huila y Unión Magdalena

Huila y Unión Magdalena

Foto: Tomado de Twitter @AtleticoHuilaof @UnionMagdalena

29 de octubre 2019 , 08:58 p.m.

Pasó tanto que no pasó nada en la definición de los dos equipos descendidos a la Primera B del fútbol colombiano en el 2019.


Huila y Unión Magdalena, los dos equipos que comenzaron la jornada en la zona roja, confirmaron con sus pobres presentaciones la sospecha de la pérdida de la categoría.

La decepción es total en Neiva y Santa Marta, pues ninguno de los dos fue capaz de ganar su último partido en la fecha 20 de la Liga II, primer paso para salvarse.

Ambos se resignaron a no tener armas para cambiar su destino: Huila terminó último con 131 puntos y -36 en la diferencia de gol y Unión apenas llegó a 132 unidades y -39. Gracias a sus números rojos se salvaron Jaguares (136), Rionegro (137) y Envigado.

¿Qué pasó con Huila? ¿En qué se equivocó el Unión? Cinco explicaciones a un lánguido adiós a la Primera división.

Los pecados del Unión

1. El equipo de Santa Marta tuvo una breve permanencia en la Primera A porque se olvidó muy pronto de su buen primer semestre y perdió totalmente la brújula en el segundo. Los errores administrativos, que partieron del inexplicable despido del técnico Harold Rivera y continuaron con la salida del presidente Eduardo Méndez (ambos actualmente en Santa Fe), se notaron en la cancha en la Liga II, donde nunca hubo respuestas futbolísticas a los gruesos problemas de mando.

Después de firmar un primer semestre clasificado a la segunda fase de la Liga, el desgreño se cobró todos los ahorros de ese primer campeonato. La familia Dávila, propietaria del club, tiene mucho que explicarles a los seguidores, que esperaron 13 años para volver a la A y no aguantaron ni un año.

2. El equipo terminó dirigido por Carlos Silva, un entrenador con buenas intenciones pero muy inexperto, que llegó a apagar el incendio como empleado del club pero nunca logró el respaldo de sus dirigidos.

3. El pobre camino del DT y el agotamiento físico y mental de los jugadores se notó especialmente en los problemas defensivos: cualquier equipo de la Liga sabía que bastaba con superar a un medio campo lento y veterano para asegurar potencia ofensiva, pues ante los cuatro del fondo y ante el impreciso arquero Ramírez siempre ganarían el pulso. La diferencia de gol de -14 es el resumen perfecto.

4. Los problemas defensivos hicieron muy difícil la tarea del ataque, donde la constante era ver a ‘Caballo’ Márquez siempre solo, luchando más que jugando, sin apoyos de peso en el ataque. Ni con pelota quieta ni con el esmero del goleador se resolvieron las serias carencias ofensivas del equipo de Santa Marta.

5. La fortaleza de local que debió ser el sello del equipo en el calor de la capital del Magdalena esta vez brilló por su ausencia: 4 empates y 3 derrotas en casa (solo ganó 3 juegos de 10) se sumaron a una campaña de visitante realmente penosa, con un empate, 9 derrotas y ni una sola victoria fuera de casa.

Los fallos del Atlético Huila

1. Lo que mal empezó, mal terminó para el equipo de Neiva. Era uno de los firmes candidatos al descenso al inicio de la Liga II y lo confirmó con honores: terminó el torneo con 16 puntos de 60 en juego y solo dos victorias en todo el semestre.

2. De nuevo los errores directivos fueron el principio del fin: despidieron a Luis Fernando Herrera cuando tenía al equipo en franca recuperación, lo reemplazaron por Jorge Luis Bernal y en la última jornada dirigió, en calidad de encargado, Dayron Pérez. Todo mal desde la cabeza…

3. La nómina, tan limitada desde el comienzo del campeonato, dio lo que tenía y lució siempre impotente, incluso frente a otros equipos de los llamados ‘chicos’ en el torneo. Un ejemplo: el arquero Geovanny Banguera que fracasó en Santa Fe y perdió toda la confianza (un caso mal manejado, hay que decir) era el hombre que ilusionaba con la salvación. Y de ahí en más, cada posición ilustra la pobreza de la nómina…

4. El mal estado del campo, que fue peligroso para el Huila y para cualquier visitante por igual, fue uno de los factores que hizo olvidar la histórica fortaleza en la cálida Neiva. Increíblemente en un estadio a medio construir se jugó fútbol todo el año… una vergüenza de cabo a rabo.

5. Huila fue siempre un equipo muy desequilibrado: en la Liga II marcó apenas 13 goles en sus 20 partidos pero recibió 24 y con una diferencia de -11 se despidió pronto de toda oportunidad de salvar la categoría.

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