¿Quieren silencio? La difícil lucha del fútbol femenino en Suramérica

¿Quieren silencio? La difícil lucha del fútbol femenino en Suramérica

Casos como el de Yoreli en Colombia o Banini en Argentina contrastan con el de Rapinoe en EE.UU. 

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Yoreli Rincón - Junior femenino

Yoreli festejó su gol frente al público que asistió a verla jugar.

Foto: Carlos Capella - CEET

16 de julio 2019 , 06:33 a.m.

Mientras que en Estados Unidos una futbolista campeona del mundo con la Selección de ese país responde al presidente, recibe el respaldo de la afición, de algunos sectores de la oposición y se une con la Federación de ese país para buscar soluciones al tema de la disparidad salarial sin que esto se represente en un veto a su convocatoria o titularidad, en Colombia y Argentina la situación parece diametralmente opuesta y quienes levantan su voz de protesta parece que son castigadas con el alejamiento y no convocatoria a su equipo nacional.

Y aunque esto es algo que ya se conocía pero que hasta ahora empieza a tomar mayor trascendencia, parece que la situación poco o nada importa a quienes toman las decisiones, pues en las convocatorias tanto del país del sur del continente como en la de la propia Selección Colombia, decidieron dejar por fuera a algunas importantes figuras.

En Colombia el caso más destacado es el de Yoreli Rincon, futbolista con experiencia, gran trayectoria internacional y una de las que fue “borrada” desde hace algún tiempo del equipo nacional sin que el motivo de su ausencia sea algo público y se maneje bajo el discurso de la decisión técnica. Rincón no está en la lista de convocadas a la Selección que asistirá a los Juegos Panamericanos, mientras que ella, tal vez enfocada en otra cosa y consciente del porqué, apunta a la Liga Femenina, un espacio por el que también lucharon dentro del país.

Por su parte, en Argentina la situación quedó expuesta luego de que cuatro de las jugadoras más importantes que hicieron parte de la nómina que enfrentó el Mundial de Francia, salieran sorpresivamente del grupo de convocadas a los Juegos Panamericanos, algo que según las propias afectadas se debió a un reclamo por un cuerpo técnico más capacitado y un pago acorde a la situación a la que habían llevado al equipo.

Ambos casos parecen seguir el mismo direccionamiento, cada palabra de protesta respecto al fútbol femenino parece concretar una sanción que para esta situación puntual se refleja en el alejamiento del equipo nacional, sin embargo, desde ambos lados se sigue hablando y se sigue luchando por un poco de equidad en el deporte para ellas, que no ganan lo mismo, no llevan la misma cantidad de público y no consiguen los mismos patrocinios, pero de a pocos van logrando posicionar su deporte y hacerlo llegar lejos, buscando que algún día en nuestros países se logre algo parecido a lo que se vio en Estados Unidos con sus campeonas.

Para concluir, vale la pena destacar que en Estados Unidos aún hay una brecha salarial grande entre hombres y mujeres futbolistas, sin embargo, las jugadoras ya lo manifestaron, son conscientes de que mueven mayor cantidad de público que los hombres y hasta la hinchada que las acompañó en la final pidió por la igualdad.

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