¿Realmente es tan mal negocio la Liga femenina en Colombia?
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¿Realmente es tan mal negocio la Liga femenina en Colombia?

Ni es tan costosa, ni faltan jugadoras, ni es perjudicial para los clubes. Aquí, el diagnóstico.

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Huila femenino

Huila femenino es el actual campeón colombiano.

Foto: Tomada de Twitter: @AHuilaFemenino

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08 de marzo 2019 , 06:56 a. m.

La realización de la primera Liga Femenina de Colombia en el año 2017, fue una noticia que celebraron a rabiar cientos de jugadoras que incluso volvieron de otros países para vivir una experiencia histórica.

Participaron 18 equipos y 360 futbolistas en un torneo que comenzó en febrero y en junio coronó a Santa Fe, primer campeón de Colombia en hombres y mujeres. Entonces nadie hablaba de falta de recursos, de poco patrocinio, de costos. Había una decisión firme de hacer la Liga y, a pesar de los obstáculos, la Dimayor cumplió.

¿Cómo lo hizo? La entidad logró hacerse cargo de los desplazamientos (aéreos y terrestres) y el hospedaje de cada delegación, habló con los municipios para alquilar los escenarios sin pagar de más o con tarifas mínimas –eran preliminares de los duelos de Liga masculina, se contaba como un solo espectáculo- y coordinó con los equipos participantes el pago de pólizas para gastos médicos de las futbolistas.

¿De dónde salió la plata? “Se usaron recursos propios (alrededor de 1.500 millones de pesos), que tenían que ser distintos de los patrocinios del fútbol masculino porque había un celo para no ‘distraer’ recursos del fútbol masculino”, explicó el expresidente de Dimayor, Jorge Perdomo, impulsor de aquel primer torneo.

El resto vino de dos fuentes: 500 millones de pesos que aportó el Estado a través de Coldeportes y 500 mil dólares provenientes de un fondo de la FIFA denominado ‘Forward’, que el propio presidente Infantino presentó en su posesión como parte de su política de apoyo al fútbol femenino en el mundo. En total se invirtieron 3.500 millones de pesos, de los cuales 1.000 millones se repartieron en los equipos participantes para ayudar a sufragar los costos de nómina (unos 56 millones por club).

El cupo para las extranjeras tenía un tope de 8 y, como explicó Perdomo, “como en la época del Dorado, la idea era que trajeran brillo, experiencia, espectáculo… una transferencia de conocimiento para mejorar calidad de la Liga”. El impacto de sus contrataciones, sin embargo, no fue tan alto, pues se compensaba con el hecho de tener muchas jugadoras aficionadas en la nómina, cuyo interés era emigrar a través de becas educativas, lo cual les impedían recibir ganancias de su actividad deportiva so pena de viciar sus aplicaciones.


El segundo capítulo… el inicio de la debacle

Si bien las jugadoras estaban agradecidas con la realización del torneo en 2017 manifestaron que una duración de solo un semestre las dejaba seis meses sin competencia, con lo cual tenían que buscar empleos distintos para subsistir y, en no pocos casos, perdían todo el ritmo de competencia.

No fue obstáculo, en todo caso, para programar una segunda edición de la Liga, que esta vez contó con 23 equipos (5 más que en 2017) y con equipos de primer nivel como Nacional y Junior en competencia. El torneo arrancó y en febrero y terminó el 31 de mayo, con Atlético Huila como campeón.

“Aunque competimos solo en el primer semestre, el presidente nos respetó nuestros contratos todo el año, nos mantuvo en concentración, incluso muchas veces sacó de sus propios recursos para no quedarnos mal”, reconocía Yoreli Rincón en charla con FUTBOLRED.

Pues esa insistencia hizo que el club acudiera a la Copa Libertadores femenina y lograra, contra todo pronóstico pero en total justicia, el primer título continental del país en la categoría femenina. Había Liga, había competencia, llegaban los títulos. Parece obvio pero, para muchos, no era suficiente.

Vino el 2019 y la Liga que solo duraba seis meses pasó a una duración tentativa de dos, ya no con 23 equipos sino con ’14 o 15’, según Jorge E. Vélez, nuevo presidente de Dimayor. “La Liga Femenina 2019 se jugará en el segundo semestre del próximo año y se trabajará en el primer periodo de manera mancomunada entre la comisión de fútbol femenino de la DIMAYOR y la Conmebol, para el diseño del campeonato y consecución de patrocinios”, anunciaba en un comunicado.

Pero llegó marzo y el Día de la Mujer y, amanera de presente, la dirigencia ofreció su ‘presente’: un torneo aficionado –el que no paga salarios a jugadoras precisamente por no ser profesional- para jugadoras Sub 23, con 3 cupos para mayores en cancha (6 en nómina) y sin jugadoras extranjeras. “Me voy a la Cancillería si es necesario y demando a los que vengan a robarles el trabajo a las jugadoras de aquí”, decía el ‘valiente’ vicepresidente de la FCF; el impopular Álvaro González.

Plata sí hay

Y el detalle que no es menor es que el patrocinio de la FIFA no solo sigue existiendo sino que aumentó, pues según su ‘Estrategia global para el fútbol femenino’, la meta es que en 2022 “el 100 por ciento” de los países miembros trabaje para llegar a una población de “60 millones de jugadoras” en todo el mundo.

Además, el director de Coldeportes, Ernesto Lucena, ofreció todo su apoyo –léase recursos del Estado- para ayudar: “El gobierno colombiano se compromete a realizar un acompañamiento completo a las jugadoras de fútbol femenino en su sueño de tener una Liga Profesional estable. Son ellas las principales protagonistas del espectáculo balompédico y es menester que la Liga Profesional de Fútbol Femenino sea una realidad”, dijo en un comunicado.

Dimayor dice que ha invertido 1,5 millones de dólares y que no ha recibido ninguna retribución. Tal vez no. Pero por concepto de derechos de televisión cada equipo ingresó el año pasado cerca de 4.500 millones de pesos, cifra que al menos se duplicaría en el momento de la aprobación de un Canal Premium. Se excluyen ingresos por patrocinios –millonarios, en muchos casos-, taquillas, mercadeo y otros conceptos.

¿No será más bien que falta voluntad política para destinar un mínimo de recursos y respaldar, a tono con la aspiración de ser sede del Mundial femenino en 2023, el torneo femenino colombiano?

En rueda de prensa, este jueves, Acolfutpro explicó que hay varios equipos –Junior, Equidad, Nacional, Huila, entre otros- que ven con buenos ojos la realización de la Liga aún cuando, por ahora, no represente grandes caudales de ingresos.

Entonces, si ellos apoyan, ¿quién no? “González ha sido enemigo del fútbol femenino, así lo expresaba públicamente”, dijo Perdomo, quien, cabe recordar, se enfrascó en una agria disputa con el polémico directivo y terminó fuera de la presidencia de Dimayor. Y entonces: ¿si los clubes quieren y las jugadoras están listas, quién dice no? ¿Por qué no?

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