Favelas, peleas, alcohol, diversión y un don: Adriano, rey sin corona

Favelas, peleas, alcohol, diversión y un don: Adriano, rey sin corona

Fue una estrella mundial y un orgullo de Brasil: ahora cuenta su propia verdad.

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Adriano

Foto: Archivo

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12 de mayo 2021 , 01:40 p. m.

Adriano es una historia de esas que nunca acabó de escribirse... hasta que él mismo decidió tomar la pluma y empezar a hacerlo sin filtros.

En una especie de autobiografía, un desahogo más que nada para The Players Tribune, el astro brasileño, que desapareció de la escena sin ganar la mitad de lo que obligaba su descomunal talento, contó su versión de su accidentada su historia, el ocaso y toda la diversión que hubo en el intermedio.

"Adriano se alejó de millones. Adriano está drogado. Adriano desapareció en las favelas. ¿Sabes cuántas veces he visto esos titulares? Mierda. Bueno, aquí estoy, sonriendo frente a ti. ¿Quieres escuchar la verdad? Entonces coge una silla, hermano". Así empieza su relato.

"Las favelas. [...] Siempre pintan un cuadro oscuro. Siempre es dolor y miseria, hambre. Y sí, a veces es así. Pero es complicado. Cuando pienso en crecer en la favela, en realidad pienso en lo mucho que nos divertimos", dice sobre su infancia, a la que suma el detalle del fútbol: "Siempre había una pelota en mi pie. Fue puesta allí por Dios. Cuando tenía siete años, algunos miembros de mi familia juntaron su dinero para que yo pudiera jugar en la academia del Flamengo".

Ahí empezó su rutilante carrera, que no siempre fue tan feliz pero siempre, siempre, tuvo a su super abuela: "Cuando estaba en el Inter, la prensa me seguía a todas partes [...] Estaban acampados fuera de mi casa. Me sentí atrapado. Mi abuela estaba conmigo en ese momento, y la escuché en la cocina hirviendo agua. Le dije: '¿Qué estás haciendo?' Y ella respondió: 'No estoy cocinando, amor'. Pero tenía una olla enorme, como si estuviera haciendo pasta. 'Solo estoy haciendo un regalo para nuestros amigos de ahí fuera', me dijo. 'Estás loca. ¡No puedes hacer eso!', contesté. ¡Ella era Mourinho antes que Mourinho! ¡Despiadada, hermano! Mi abuela sacrificó su vida para que yo pudiera intentar ser futbolista".

Fue convocado por Brasil cuando tenía 18 años... y fue su madre quien le contó, él estaba durmiendo: "solo un año después me mudé al Inter de Milán, y la gente me llamaba 'El Emperador'. ¿Cómo puedes explicar eso? Me tocó la mano de Dios, te lo digo". Y allí se encontró con Seedorf. Ronaldo. Zanetti... "Seedorf caminando por el vestuario sin camisa. ¡Un 7% de grasa corporal! ¡¡Respeto!!".

Su secreto, además de talento, era su disposición, su entrenamiento previo en las favelas para la pelea: "Cuando eres delantero, no es una carrera. No, no, no. Cuando la pelota llega a tus pies y tienes dos grandes centrales tratando de 'matarte', no es una carrera. Es una pelea. Es una pelea callejera. ¿Entonces qué hice? ¡Le di un puñetazo a cada uno que se interponía en mi camino! Adriano será el último hijo de puta en pie".

Pero murió su padre en 2004 y el universo le dio la vuelta: "Después de ese día, mi amor por el fútbol nunca volvió a ser el mismo. A él le encantaba el fútbol [...] Cuando yo jugaba, jugaba para mi familia. [...] Entonces, cuando murió mi padre, el fútbol nunca volvió a ser lo mismo. [...] Me deprimí tanto... Empecé a beber mucho. Realmente no quería entrenar. No tuvo nada que ver con el Inter. Solo quería ir a mi casa", Después, la lesión del tendón de Aquiles bajó el telón: "todo había terminado para mí, físicamente. Puedes operarte y rehabilitarlo e intentar seguir adelante, pero nunca volverás a ser el mismo. Mi explosividad se había ido. Se me acabó el equilibrio. Mierda, todavía camino cojeando. Todavía tengo un agujero en el tobillo".

Cuando volvió a Flamengo tenía clarísimo que no era por el fútbol: "Quería volver a divertirme. Y hermano, nos divertimos. Te diré la verdad sobre ese equipo del Flamengo. A veces íbamos a los entrenamientos no por el fútbol, sino sólo por las bebidas de después. Tan pronto como nos despedían del entrenamiento, hora de la fiesta. ¡Todas las esposas conocían el trato! "¡Estaremos en casa a medianoche! Hahaha".

Siempre hay un periodista a quien culpar y a ese dirección apunta sobre las fotos suyas, de vuelta a las favelas: "la prensa decía que yo había 'desaparecido'. Decían que había vuelto a las favelas y que estaba drogado y todo tipo de historias locas. Publicaban fotos mías y decían que estaba rodeado de todos estos gánsters y que mi historia era una tragedia. Pero tengo que reírme, porque no saben lo que hacen cuando hablan así. Volví con mi gente, mis amigos, mi comunidad".

Y ojo al epílogo: "Adriano no lleva corona. Adriano es el chico de los barrios marginales que fue tocado por Dios. ¿Entiendes ahora? ¿Verás? Adriano no desapareció en las favelas. Simplemente se fue a casa".

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