"Me sueño levantando la Copa": James Rodríguez
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"Me sueño levantando la Copa": James Rodríguez

James David Rodríguez se acostumbró a celebrar los cumpleaños lejos de casa. En Buenos Aires por ejemplo, recibió la mayoría de

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17 de julio 2011 , 03:13 p.m.

James David Rodríguez se acostumbró a celebrar los cumpleaños lejos de casa. En Buenos Aires por ejemplo, recibió la mayoría de edad y el año pasado no completaba ni una semana en Porto, cuando sus compatriotas Fredy Guarín y Falcao García le cantaban el 'happy birthday', pero el martes pasado si acaso hubo saludos en Marienfeld, Alemania, donde adelantaba la pretemporada con el club portugués.

El cucuteño lo asumió con normalidad, tal vez porque estaba seguro de que valía la pena esperar un día más para soplar las 20 velas en compañía de familiares y compañeros de la Selección Juvenil de Colombia en Bogotá. Sonrió, cerró los ojos y una vez la fuerza de sus pulmones transformó el fuego en humo, el deseo tomó forma de trofeo.

Sobró en realidad preguntar qué pidió James, quien en medio de festejos se sumó al equipo nacional a escasas dos semanas de estrenarse en el Mundial, donde las responsabilidades se multiplican, no sólo por oficiar de anfitrión del torneo, también al ser el capitán designado por Eduardo Lara.

Con la 10 a la espalda y la franja en su brazo, Rodríguez sabe lo que lleva a cuestas y lo asume con tranquilidad y entusiasmo porque desde niño se acostumbró a ser el distinto del equipo, como cuando dio la primera vuelta olímpica en el Pony Fútbol 2004, con la Academia Tolimense.

A tan sólo 12 años aprendió a gritar campeón y desde entonces se volvió costumbre en él. Primero con Envigado al lograr el torneo de ascenso en 2007, luego bordó la estrella en el escudo de Banfield en Argentina y en su primera temporada europea, viene de ganarlo todo en el Porto, incluida la Liga de Europa.

Rodríguez quiere celebrar, pero esta vez con la camiseta amarilla, la misma que vistiera su padre en aquella Selección que disputó por primera vez un Mundial Juvenil, el de la Unión Soviética en 1985.

James papá integró la nómina colombiana en la que sobresalían los nombres de René Higuita, John Édison Castaño y John Jairo Tréllez. También era volante de creación, fue titular, disputó los cuatro juegos, marcó un gol, pero en definitiva era uno más del plantel nacional. Ahora el hijo es la figura, el crack, el de la zurda en la que Colombia encomienda la ilusión de título.

Después del 'Esperanzas' de Toulon, ¿encuentra algo distinto en la Selección? .

Sí, que la veo más fuerte. Noto al grupo bastante bien en todo aspecto, en lo mental, lo físico, lo táctico, pero también siento que hay bastante alegría y eso en un grupo es importantísimo.

El técnico Lara quiso que estuviese en todo el ciclo de preparación en la altura, pero ahora que sólo estará la mitad de él, ¿corre contra el reloj? .

Considero que un tiempo de 10 o 15 días es justo para adaptarme y mientras se tenga la disposición de hacer todo bien, las cosas deben salir de igual forma.

En los 2.600 metros de Bogotá, la media distancia suya puede resolver más de un juego...

No sólo yo tengo una buena pegada, en este equipo hay varios jugadores de gran remate y eso es algo que hemos hablado, que en este campeonato la media distancia va a ser muy importante.

¿Mejor que no hubiese sido Francia el primer rival en el Mundial? .

Debíamos enfrentarlo igual y sabemos que es un equipo cerrado, ya jugamos contra esa selección en Toulon, tiene tres o cuatro jugadores muy desequilibrantes y creo que va a ser definitivo empezar con pie derecho porque en una fase tan corta, cualquier ventaja cuesta.

¿El objetivo es el título? .

Obvio. Todos sabemos que va a ser muy difícil, pero contamos con un gran material humano y profesional para lograrlo. Ojalá se nos dé porque es una buena oportunidad no sólo para este grupo sino para toda Colombia.

¿La localía genera más compromiso? .

Hay mucha presión, eso es innegable, pero hay que saberla manejar. La mayoría ha jugado muchos partidos en primera, así que sabemos que hay que afrontar con tranquilidad todo lo que se viene.

¿Se siente el referente, el líder? .

Yo acá soy uno más y lo que siempre busco es ser fuerte y aportar. Hay muy buenos jugadores en el equipo, se cuenta con talento, experiencia y creo que entre todos podemos armar un grupo competitivo.

Lo hecho por México en el Mundial Sub-17, en el que como anfitrión dio la vuelta olímpica, ¿les sirve de ejemplo o los presiona más? .

Yo creo que ambas cosas. Quedó claro que el aliento de la gente impulsó a ese grupo y estamos seguros de que acá en nuestra casa, la gente nos va a acompañar y respaldar, pero igual como anfitriones, la presión siempre va a estar y creo que con la ayuda del cuerpo técnico, la sabremos asimilar para bien.

Fredy Guarín y Falcao García han confirmado en la Selección de mayores el nivel que traían del Porto, ¿esa es su misión en la Sub-20? .

Ojalá, siempre trato de hacer todo bien y en cada llamado vengo a ayudar y a darlo todo por la camiseta del país.

¿Pensó alguna vez en ser el capitán y además en un Mundial? .

Las ilusiones siempre están y uno trabaja para lograrlas. Ahora que se me ha confiado esa responsabilidad, la asumo con mucho orgullo, es algo muy grande y que valoro demasiado, el cual me lleva a estar a la altura.

Se ha puesto a pensar que como capitán del equipo, sería el primero en levantar la Copa...

Es un sueño y de hecho ya he soñado ese momento, pero no es sólo mi ilusión sino la de todo este grupo que está mentalizado en hacer historia y por eso debemos prepararnos de la mejor forma posible porque la exigencia que se viene es máxima.

FABIÁN MAURICIO ROZO CASTIBLANCO - REDACTOR DE EL TIEMPO .

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