La noche en la que Lionel Messi se reconcilió con el público argentino
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La noche en la que Lionel Messi se reconcilió con el público argentino

Desde la llegada al estadio, el astro del Barcelona fue uno de los más aplaudidos, al punto que en la entrada en calor antes que ni

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11 de julio 2011 , 05:58 p.m.

Desde la llegada al estadio, el astro del Barcelona fue uno de los más aplaudidos, al punto que en la entrada en calor antes que ninguno desde los cuatro rincones del estadio Mario Alberto Kempes se escuchó el "Messi, Messi". (Vea la galería del partido).

El tímido y retraído Leo respondió levantando su mano agradeciendo por el recibimiento de un estado completo con 57.000 almas dispuestas a sostener al equipo de Argentina, pero principalmente a su máxima figura, a pesar de dos partidos irregulares en las dos presentaciones anteriores y tras el altercado con Nicolás Burdisso en el vestuario de Santa Fe luego del empate frente a Colombia.

En los primeros 45 minutos contra Costa Rica arrancó estacionado por la derecha, como en sus primeros tiempos en el Barcelona, y fue de menos a más hasta el entretiempo con habilitaciones para sus compañeros que hacían delirar al público.

Los hinchas aplaudieron y ovacionaron con el clásico "Messi, Messi" a pesar de que el gol se hacía esperar y la ansiedad crecía en el ambiente. Con el gol del Kun Agüero en el último minuto de juego los aplausos al retirarse el equipo del campo de juego tuvieron como corolario otra vez el reconocimiento para Messi.

Atrás habían quedado las críticas, las polémicas y las horas oscuras de Leo, que ya no tenía un rostro perturbado sino que esbozaba sus primeras sonrisas de satisfacción con la camiseta celeste y blanca.

En el comienzo del segundo tiempo Lionel jugó para que otros conviertan y así logró que su amigo Agüero anote el segundo de su cosecha personal y se transforme en el goleador de la Copa América y que luego Di María convierta el tercero.

Pese a no haber escrito su nombre en el marcador tras cada festejo desde las cuatro tribunas del estadio Mario Alberto Kempes se escuchaba el "Messi, Messi" y los aplausos cuando su pie izquierdo tomaba contacto con el balón.

El clima distendido del partido sentenciado le permitió a Sergio Batista cumplir con una doble premisa: tener la gran noche de Lionel Messi y hacer ingresar a Javier Pastore, el ídolo local cordobés, reclamado durante todo el encuentro.

Messi realza su vuelo y volvió a ser gigante entre los argentinos.

Córdoba (Argentina), EFE .

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