Marcelo Bielsa el 'loco' atraido por la victoria
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Marcelo Bielsa el 'loco' atraido por la victoria

El nuevo entrenador del Athletic de Bilbao es reconocido por su obsesión con el trabajo ofensivo.

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08 de julio 2011 , 07:37 a.m.

Marcelo Bielsa ha confesado que tiene "una tracción exagerada" por la victoria y dice que se muere un poco después de cada derrota. Le llaman "el loco" los aparentemente cuerdos.

"Loco. En Argentina llamamos así al que no transita el mismo camino que los demás", afirma su hermano Rafael, ex ministro de Relaciones Exteriores de su país y abogado como su padre y su abuelo, profesión con la que Marcelo no quiso saber nada.

Se dice de él que es un obsesivo del fútbol ofensivo, un perfeccionista de los métodos para estar siempre en el área rival, y él mismo admite que solamente mira vídeos para pulir ataques, nunca para preparar defensas.

Muchos de los jugadores a los que dirigió le admiran, incluso aquellos con los que tuvo problemas, como el portero paraguayo José Luis Chilavert, con el que protagonizó serios encontronazos en el Vélez Sarsfield. "Chila" afirma ahora que ha sido el mejor técnico que tuvo en su vida.

Es un crítico implacable de la estupidez humana, un crudo crítico de sí mismo y, a la vez, un despiadado crítico de los críticos cuyo objetivo es generar polémicas.

Después de que la selección argentina que él dirigía fue eliminada en la primera fase del Mundial de 2002, la federación (AFA) le renovó el contrato y Bielsa dijo que ése había sido el mejor éxito de su carrera.

"Ése fue un reconocimiento a mi fracaso", disparó. Cuando era seleccionador de Chile (2007-2011) y el equipo perdió frente a Brasil en las eliminatorias del último Mundial, se internó como un monje durante varias semanas en la sede de la concentración chilena en Santiago.

"¿Usted sabe que yo me muero después de cada derrota? La semana siguiente es un infierno. No puedo jugar con mi hija, no puedo salir a comer con mis amigos. Es como si no mereciera esas alegrías cotidianas", dijo el técnico un tiempo después a un periodista.

"Tengo una atracción exagerada por la victoria. Y el protagonismo es el mejor camino para acercarse a ella. Creo en eso, me hace sentir seguro. Es más, me siento muy incómodo con la especulación. Desconfío porque la especulación siempre me defraudó, me golpeó", aseguró Bielsa.

"Nunca me planteo la posibilidad de salir a atacar aprovechando el contragolpe. Para mí siempre hay que protagonizar el partido. Nunca preparo el equipo para la espera", añadió.

Bielsa cumplirá 56 años el próximo día 21 de este mes. Nació, se crió y vive en la ciudad de Rosario, y su condición de hincha del Newell's Old Boys llevó a los dirigentes a imponer en 2009 su nombre al estadio del club.

Debutó en el equipo profesional del club rojinegro como defensa central en 1976, fue compañero de Jorge Valdano y de Américo Gallego y colgó las botas en 1980 en un equipo menor de su ciudad, el Argentino de Rosario.

A los 30 años descubrió su vocación de entrenador y debutó como tal a los 33 en las divisiones juveniles del club de sus amores, que le promocionó como técnico del conjunto de la Primera División en 1990, con el que ganó dos títulos argentinos en 1991 y 1992.

Después dirigió al Atlas y al América de México, al Vélez Sarsfield (campeón del Clausura de 1998) y por muy pocos días al Espanyol de Barcelona, cuando fue convocado por la AFA para dirigir a la selección argentina, con la que fue campeón olímpico en 2004.

Hasta su renuncia como seleccionador de Chile en 2011, Bielsa fue el entrenador con mejor rendimiento con ese equipo nacional con un sesenta por ciento de puntos ganados. Antes de ser fichado por el Athletic de Bilbao, rechazó una oferta del Inter de Milán.

EFE

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