Pasto, juez de un Pacífico que necesita casi un milagro para clasificar
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Pasto, juez de un Pacífico que necesita casi un milagro para clasificar

No le pudo tocar peor rival en la última fecha al conjunto vallecaucano: los nariñenses son los mejores locales de la temporada en el Torneo Postobón 2010.

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30 de octubre 2010 , 07:28 a. m.

La verdad, sin embargo, es que Pacífico, dirigido por el experimentado Félix Valverde Quiñones, dejó pasar el tren de la clasificación y ahora está tratando de subirse con el carro en movimiento. Justo cuando alcanzó el octavo lugar de la tabla de Reclasificación, en la trigésima fecha (25 de septiembre), con un triunfo 2-0 sobre Alianza Petrolera, el conjunto vallecaucano mostró su peor cara y ahora está enfrentado a una realidad nada grata.
 
Desde esa victoria, Pacífico empató con el colero Barranquilla (0-0), cayó como local con Valledupar (0-1), perdió con el superlíder Itagüí (2-3), igualó en casa con Centauros (1-1) y, por último, venció a Academia (2-1). Un pobre balance numérico que ahora lo tiene contra las cuerdas: necesita ganarle a Pasto por una diferencia de al menos 2 goles y esperar que Itagüí derrote a Real Santander, en Bucaramanga, por siquiera 3 anotaciones de diferencia. De esa manera, santandereanos y vallecaucanos quedarían con 50 puntos y la casilla se definiría por el gol 'average'.
 
El problema mayor es que Pasto es, con creces, el mejor local de la temporada. Con 17 partidos jugados en el estadio Departamental Libertad, el mismo escenario del encuentro de este sábado, ganó 15 veces y empató una, con una sola derrota. Sus rivales recibieron 32 goles, pero solo pudieron anotar 8 en el arco que habitualmente es defendido por Julián Mesa. Dépor, en la novena fecha (10 de abril), fue el único que pudo derrotarlo, justamente para hacer estallar la crisis que le costó el puesto al técnico antioqueño Hernán Darío Herrera.
 
Después de esa caída, y la llegada del tolimense Jorge Luis Bernal al banquillo técnico, Pasto ganó los 12 partidos que disputó como local. Una tendencia que, claramente, lo favorece frente a un Pacífico que no es un dechado de virtudes como visitante y que, para colmo, no tiene margen de error. Por fuera de su patio, los de Buenaventura acreditan 3 triunfos y 6 empates, con 8 derrotas, un balance apenas discreto. Este sábado, sin embargo, esos antecedentes quedan al margen, porque después del pitazo final ya no hay mañana y, entonces, hay que echar los restos.
 

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