Brujas, maldiciones y fútbol... Especial de Halloween en Futbolred
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Brujas, maldiciones y fútbol... Especial de Halloween en Futbolred

Llega la Noche de Brujas con sus cuentos de espantos que no son ajenos a la pelota. Dicen que Millonarios está maldito, que Garabato aún ronda en América y en el mundo hay historias que dan miedo.

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03 de noviembre 2010 , 06:18 a.m.

No hay que creer en brujas... pero que las hay, las hay. Esta sentencia tan colombiana se ve reflejada perfectamente en una larga serie de mitos y leyendas oscuras sobre el devenir de nuestro balompié. Que este equipo está maldito, que este jugador tiene un rezo, que ese otro tiene un pacto secreto con fuerzas del más allá...

Por supuesto, Colombia no es el único país que tiene hechizos, maldiciones y rezos detrás de la pelota. Recordemos nada más esa historia reciente de que una mujer con el corazón roto había rezado a Cristiano Ronaldo para que se lesionara; hecho que nunca se pudo demostrar pero que le dio la vuelta al mundo cuando el crack portugués sufrió una fractura en el 2009.

Sin embargo, hay otras historias que dejan verdaderas dudas. En 1962 el Benfica se había convertido en la nueva potencia europea gracias al talento de un gran equipo, la potencia goleadora del joven Eusebio y la buena dirección técnica del húngaro Béla Gutman.

Ese equipo acabó con la racha ganadora del Real Madrid de Di Stéfano y fue campeón de Europa en 1961 y 1962, pero en este último año, justo después de la final, Gutman y los dirigentes del club tuvieron una discusión y el húngaro se fue del club.

"Nunca, ni en cien años, en Benfica va a volver a ganar un título en Europa", fue la maldición que Béla Gutman le dejó como recuerdo al popular club de Lisboa, y lo escabroso es que no falló: Benfica perdió la final de la entonces Copa de Europa ante el Milan en 1963, el Inter en 1965 y el Manchester United en 1968 a pesar de contar con Eusebio y su corte.

En 1983 perdió el título de la Copa Uefa con el Anderlecht y en 1988 la de la Champions con el PSV, y por eso en 1990, cuando enfrentó en la final de Europa al Milan en Viena, ciudad en donde está enterrado Gutman, el propio Eusebio fue a visitar la tumba de su ex técnico para rogarle que acabara con su maldición.

De nada sirvió: el equipo italiano ganó 1-0 y el Benfica nunca volvió a disputar siquiera un título europeo.

La maldición de Chascomús

Todos los argentinos se saben este cuento. En 1991 el Quilmes, uno de los equipos más tradicionales de ese país a pesar de naufragar por muchos años en la B, recurrió a una bruja precisamente para que precisamente perjudicara a Gimnasia de Jujuy.

Dora, la hechicera en cuestión, cumplió con su trabajo pero la dirigencia de los cerveceros no le quiso pagar... mala idea: Dora los maldijo por trece años en la B.

Lo extraño del cuento es que la bruja del poblado de Chascomús fue increíblemente efectiva pues Quilmes se quedó a las puertas del ascenso muchas veces. Tanto así que incluso los dirigentes tras un par de años se fueron a buscar a Dora para pagarle... pero la bruja ya había muerto.

Curiosamente en el 2004, trece años después de la maldición, Quilmes volvió a ascender tras una campaña espectacular.

Los gatos de Racing e Independiente

Los clásicos son partidos fuera de serie, eso no sólo lo sabe cualquiera sino que todos los futbolistas suelen decirlo en sus declaraciones previas a un partido ante el rival eterno. Pues bien, los hinchas de Independiente de Argentina, aburridos de los éxitos de Racing en los 60's, maldijeron a su vecino y enemigo.

Dice la leyenda que un grupo de aficionados del rojo de Avellaneda enterró siete gatos en la tribuna popular del Cilindro, el estadio del sector. Curiosamente Racing, que había sido campeón en el 66 en Argentina y se había llevado la Libertadores y la Intercontinental del 67, nunca volvió a ganar nada y, lo más extraño, en la portería maldita, la del entierro de los gatos, los albiazules siempre fallaban en momentos decisivos.

Pasaron los años y la afición se tomó en serio la cosa. Desenterraron seis gatos pero nada, los malos resultados seguían, con descenso incluido, hasta que en 1998 se removió el terreno del arco maldito y se encontraron los restos del último gato. Después hubo una misa y una serie de ritos más.

Racing volvería a ser campeón Argentino en el 2001... aunque ojo, desde entonces nada de nada.

La maldición de Garabato

La leyenda negra más famosa del fútbol colombiano es la que relaciona a Benjamín Urrea con el América de Cali. Urrea, conocido en sus años mozos como 'Garabato' e hincha incondicional del cuadro escarlata desde su fundación en 1927, no estaba de acuerdo con que el club abandonara la condición de amateur para ingresar al profesionalismo en 1948, año del primer torneo profesional.

"Que hagan del América lo que quieran... pero juro por Dios que nunca serán campeones", dijo tras retirarse de la reunión de socios en la que se discutía el tema... y lo cierto es que su maldición duró 31 años.

América fue incapaz de alzarse con un título y debió ver cómo otros celebraban. Es más, durante muchos años el club que ostenta trece títulos era considerado un 'chico' y no uno de los grandes del fútbol colombiano, hasta que llegó Gabriel Ochoa Uribe y se disfrazó de exorcista.

Ochoa, que ya era multicampeón con Millonarios y Santa Fe, recuperó al veterano Alfonso Cañón y bajo su égida el club logró el histórico título del 19 de diciembre de 1979.

Con el final de la maldición en Colombia, hay muchos que dicen que esta se trasladó al continente pues América tiene el antirécord internacional de haber disputado cuatro finales de Copa Libertadores (1985, 86, 87 y 96) y no haber podido ganar ninguna. Aunque claro, ¿qué culpa tuvo el ya fallecido Urrutia de que Ochoa hubiese metido a Esterilla como delantero ante Peñarol en la final del 87, o que Oscar Córdoba le regalara un gol a Crespo en el 96?

Lo cierto es que la verdadera maldición del América fue el ingreso de los dineros del Cartel de Cali, que si bien trajeron a varios de los mejores jugadores del continente y convirtieron a la modesta 'Mechita' en un grande del país, casi que acaban con la institución en los últimos años.

El Pipa, cazador de demonios

Precisamente uno de los grandes ídolos del América es digno de mención en estas historias tenebrosas. Anthony de Avila, 'el Pitufo', siempre ha sido un cristiano devoto. Incluso se hizo famoso porque en los 80's y 90's, cuando ganó todo en Colombia y perdió las cuatro Libertadores con el rojo de Cali, el escudo de su camiseta estaba en blanco y no mostraba al tradicional diablillo que es imagen oficial de los escarlatas. ¿La razón? Él es un cazador de demonios.

Sí, tal cual lo lee. Anthony de Avila caza demonios y de eso dan testimonio sus compañeros de habitación en más de 20 años de concentraciones.

Dormir en el mismo cuarto del 'Pipa' era extraño, pues a media noche uno se podía despertar y encontrarse de frente con que el diminuto atacante estaba en calzoncillos, parado sobre la cama y rezando a toda velocidad mientras blandía una daga con la cual castigaba a los demonios que acechaban...

La historia es real y fue relatada por un jovencísimo Giovanni Hernández en 1995, que a sus 19 años tuvo que vivir esta experiencia. Para que vean que el máximo goleador del Diablo en toda la historia es mucho más interesante de lo que parece.

La maldición del Padre Ramírez

El descenso de 1997 se definía en la última fecha. Pereira enfrentaba a Once Caldas necesitado de una victoria, pero con la confianza de que una derrota lo dejaba en primera pues su rival en esa carrera a la B, Unicosta, necesitaba ganarle en Bogotá a Millonarios, uno de los mejores equipos de la temporada.

Pues bien, el Pereira perdió el clásico ante el Once por 1-0 con gol de Galván (un clásico histórico, por cierto, pues nunca un equipo había mandado a su rival de patio a la B), pero increíblemente el ya desaparecido equipo de Barranquilla se impuso 3-2 en Bogotá.

Desde el corazón del Eje Cafetero empezaron a llegar todo tipo de improperios hacia los azules, pero uno fue particular. Dicen que un tal Padre Ramírez, párroco en Pereira e hincha furibundo de los 'matecañas', sentenció que por culpa de ese descenso para él injusto, Millonarios nunca iba a volver a salir campeón.

El rumor de la maldición creció en Pereira y llegó hasta Bogotá, pero nadie logró hablar nunca con el supuesto párroco. Lo cierto es que el azul, que había celebrado su último título en 1988 y que venía de unas buenas campañas con los subcampeonatos del 94 y el 96, en ese 1997 empezó a sentir los efectos de la maldición.

En una serie semifinal de ese extrañísimo torneo adecuación del 97, en la que el entonces equipo de Diego Umaña era súper favorito ante Bucaramanga, Tulúa y Junior, el azul no pudo disputar el cupo a la gran final del año ante América por gol diferencia ya que en la última fecha goleó 4-1 a los vallecaucanos pero Bucaramanga, a la postre finalista, aplastó 0-4 a Junior en Barranquilla, en un resultado increíble.

Desde entonces el azul no ha estado ni cerca de un título nacional y, es más, nunca ha disputado una final semestral. Claro que, al igual que el América, más que el conjuro ajeno el problema fue propio: la herencia negativa de los años de dineros del narcotráfico en el club le pasaron una factura larguísima que hoy lo sigue castigando.

Nada peor que el Balón de Oro antes de un Mundial

Para cerrar esta historia de desventuras y malas energías, no es precisamente una maldición pronunciada por alguien pero nadie sabe explicar por qué siempre el ganador del Balón de Oro antes de un Mundial fracasa rotundamente en éste.

Miremos la historia:

- 1957, Alfredo Di Stéfano. Ni siquiera jugó Suiza 58 pues España no clasificó.

- 1961, Omar Sívori. Argentino nacionalizado italiano, estuvo en el fracaso de esta selección en primera ronda de Chile 62.

- 1965, Eusebio. Portugal fue eliminado en semifinales de Inglaterra 66 por el anfitrión.

- 1969, Gianni Rivera. Perdió la final de México 70 con Brasil y debió inclinarse ante Pelé.

- 1973, Johann Cruyff. En 1974 protagonizó uno de las derrotas más inesperadas en la historia de los Mundiales al perder el título con Alemania.

- 1977, Allan Simonsen: Dinamarca ni siquiera jugó en Argentina 78.

- 1981, Karl-Heinz Rummeniege. Perdió con Alemania la final de España 82 ante Italia.

- 1985, Michel Platini. Francia era candidata al título de México 86, pero perdió en semifinales ante Alemania.

- 1989, Marco Van Basten. Fue la gran dececpción de Italia 90 junto a la selección holandesa.

- 1993, Roberto Baggio. Botó el penal definitivo para Italia en la final de USA 94 ante Brasil.

- 1997, Ronaldo. Su actuación en la final de Francia 98 fue lamentable y Brasil cayó estrepitosamente ante el local.

- 2001, Michael Owen. Inglaterra cayó en cuartos de final con Brasil en Corea-Japón 2002. Él hizo poco.

- 2005, Ronaldinho. Fue la mayor decepción del Mundial de Alemania 2006.

- 2009, Lionel Messi. Llegó con todas las expectativas del mundo a Sudáfrica 2010, y se fue con nada.

¿Superstición, casualidad, necesidad de buscar explicaciones fuera del fútbol cuando éste no alcanza? Quién sabe; lo cierto es que estamos en Halloween y, al parecer, a las brujas también les gusta el fútbol.

Redacción Futbolred.com

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