Los aficionados radicales serbios: carne de cañón para ultras y criminales
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Los aficionados radicales serbios: carne de cañón para ultras y criminales

Tras sus últimos actos violentos en Génova se abre de nuevo el interrogante de si, por fin, sus desmanes serán castigados con contundencia.

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15 de octubre 2010 , 06:51 a. m.

Más de cien denuncias penales han sido presentadas contra algunos de los líderes de los hinchas radicales de los clubes belgradenses Estrella Roja, Partizan y Rad, por asesinatos, narcotráfico, extorsiones, robos y otros actos delictivos graves, pero muchos todavía carecen de un castigo judicial.    

La Fiscalía también pidió hace más de un año la prohibición de 14 subgrupos de hinchas de los tres clubes, y varias organizaciones de la ultraderecha, sin que hasta ahora haya habido una decisión al respecto.    

El martes pasado, en la ciudad italiana de Génova, fue suspendido un partido de fútbol entre Italia y Serbia debido a la violencia de los hinchas serbios, sólo dos días después de que en Belgrado destrozaran junto con otros grupos extremistas el centro de la capital en protesta por una marcha del Orgullo Gay.   

Las autoridades interpretaron esa violencia como intentos de grupos ultraderechistas de torpedear el camino europeo de Serbia.    

Los últimos incidentes se sumaron a toda una serie de actos violentos en los pasados años: asesinatos de hinchas de clubes rivales, destrozos en ciudades, ataques a embajadas de países occidentales, amenazas y numerosas agresiones.    

La periodista serbia Brankica Stankovic, amenazada de muerte por sus investigaciones sobre los ultras, declaró a la prensa que "bajo el pretexto del patriotismo, nacionalismo, la lucha por la causa serbia y el amor hacia el deporte, los que se denominan a sí mismos como hinchas con frecuencia se convierten en un ejército de bandidos que trabajan por los intereses de algunos individuos".    

"No sólo destrozan la ciudad y dan palizas a quien les moleste, sino que con mucha frecuencia la invocación del patriotismo les sirve como una protección para diferentes actos delictivos", dijo Stankovic, e indicó que pandillas de hinchas y ultranacionalistas están unidos por "el odio hacia un enemigo común".    

"Quién es el enemigo, depende de la situación. A veces es un extranjero, otras veces el hincha del club rival, o miembro de etnia o raza diferente, o el que según sus opiniones es traidor, muchas veces también los homosexuales", explicó Stankovic.    

Esos grupos están presentes en Serbia desde hace dos décadas, y su aparición coincidió con el inicio de las guerras de descomposición de la antigua Yugoslavia, en la década de 1990.    

El jefe mafioso serbio de aquella época Zeljko Raznatovic Arkan, que luego sería acusado de crímenes de guerra por la justicia internacional, se convirtió entonces en líder de los hinchas del Estrella Roja, los llamados "Delije" (Machos).    

Poco después, organizó con su ayuda y, supuestamente, con el visto bueno y el apoyo de los servicios secretos del ex líder serbio Slobodan Milosevic, la unidad paramilitar "Tigres", que fue dirigida primero a la guerra ya iniciada en Croacia (1991-1995).    

Después, tras estallar la guerra bosnia (1992-1995), Arkan, con el beneplácito de algunos círculos radicales de la iglesia ortodoxa serbia, apareció en la ciudad bosnia de Bijeljina con sus paramilitares, que participaron en las campañas de limpieza étnica.    

La rivalidad entre los hinchas del Estrella Roja y el Partizan fue superada en 1992 por un período bajo el liderazgo de Arkan y el creciente nacionalismo y el odio contra los croatas y los bosnios.    

El carácter deportivo se ha perdido y se ha sustituido por el político, acompañado por su acercamiento a las organizaciones derechistas que también surgieron entonces.    

Esos grupos se han unido ahora en una simbiosis difícil de erradicar. Diez años después de la caída de Milosevic, y tienen en común la necesidad de encontrar un enemigo que justifique sus estallidos de violencia.

Sarajevo
EFE  
 

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