Unión Magdalena, con deudas pendientes, recibe al colero Valledupar
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Unión Magdalena, con deudas pendientes, recibe al colero Valledupar

La primera meta para estos dos elencos costeños será superar la irregularidad que los caracterizó en el primer capítulo del Torneo Postobón 2010.

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17 de julio 2010 , 08:52 a. m.

Unión Magdalena, con 9 victorias y 7 derrotas, concluyó en la quinta colocación, con 29 unidades (53,7 por ciento de rendimiento) y con un claro desequilibrio entre defensa y ataque: la primera muy permeable y la segunda no estuvo a la altura de las expectativas.

Valledupar, por su parte, sabe que todo lo que haga es ganancia, pues arrancará el segundo semestre con el farolillo del colero a cuestas, con apenas 14 puntos (25,9 por ciento).

El cuadro samario continúa dirigido por Carlos Silva, el mismo que ha sabido llevar un proceso en esta institución ávida de triunfos. El año pasado, en las dos fases del torneo, al 'ciclón' le faltó gasolina para llegar a la final, pese a que supo ser protagonista en el desarrollo.

En el primer semestre, sin embargo, solo al final pudo colgarse al grupo de punta, luego de vivir un tránsito complicado, demasiado irregular, sin poder encontrar una línea de rendimiento estable.

Tres fueron los refuerzos que garantizó para esta segunda fase: Lin Carlos Henry, de dilatada trayectoria en diferentes equipos profesionales del país; Marcos Echavarría y el goleador Leandro Vargas, que abandonó el equipo en diciembre y ahora se reintegra. Un jugador que puede ser vital en las aspiraciones samarias, especialmente porque la falta de contundencia ofensiva fue uno de los problemas que el equipo enfrentó en los meses anteriores.

Hay un aspecto que preocupa a su hinchada: Unión Magdalena perdió dos de los tres últimos partidos que disputó en casa y fue contra equipos de aquellos considerados de menor nivel (Expreso Rojo y Alianza Petrolera).

Puntos que, sin duda, le impidieron acomodarse mejor en la clasificación para afrontar esta nueva etapa con mayor tranquilidad. Volver a ser un local temible es, por supuesto, uno de los objetivos trazados por el técnico Silva.

El elenco cesarense, con números rojos en todos los apartados, necesita una inmediata y vigorosa reacción o, de lo contrario, muy rápido quedará condenado a pensar en la temporada 2011. Tan solo obtuvo tres victorias en los primeros 18 partidos, un déficit muy elevado para un equipo que arrancó el año con aspiraciones grandes.

Además, como visitante su cosecha fue exigua: apenas dos empates en ocho salidas, con la defensa más goleada en esa condición (21).

Los viejos problemas económicos de la institución impidieron que se reforzara como esperaba la afición y, por eso, el técnico antioqueño Óscar Aristizábal, que se ha sostenido a pesar de los malos resultados deportivos, ha tenido que echar mano de los jóvenes de la región.

No es bueno, en todo caso, el panorama para Valledupar, un equipo que después de ser protagonista en los puestos de vanguardia en las últimas campañas se acostumbró a navegas las turbias aguas de la cola.

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