Bruno, de prometedor arquero a acusado por asesinar a una mujer en Brasil
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Bruno, de prometedor arquero a acusado por asesinar a una mujer en Brasil

El caso del guardameta brasileño del Flamengo se agrava con el paso de los días. Testigos del hecho dijeron que Eliza Samudio fue asesinada y descuartizada. El futbolista, uno de los implicados.

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07 de julio 2010 , 01:32 p. m.

Bruno acabó hoy tras las rejas, acusado de la desaparición de una ex amante.

A sus 25 años, Bruno Fernandes das Dores de Souza pasó de coquetear con la posibilidad de nacionalizarse portugués para integrar el combinado de Carlos Queiroz que disputó el Mundial de Sudáfrica a ser el tercer jugador del Flamengo que pasa este año por una comisaría.

Mientras que sus compañeros Vagner Love y Adriano, ahora en el Roma, tuvieron que explicar a la policía sus relaciones con bandas de narcotraficantes, Bruno, que también compartía esas peligrosas amistades, se ha deparado con una acusación de secuestro que puede agravarse con la de asesinato si se encuentra el cadáver de Eliza Samudio, la víctima en esta escabrosa historia.

Junto al par de delanteros, el arquero del Flamengo era un asiduo de las fiestas organizadas por narcotraficantes en las favelas de Río de Janeiro, lugares peligrosos donde los sicarios de las bandas armadas suelen bailar con sus fusiles en la mano que, a veces, disparan al aire para demostrar su fuerza.

El pasado marzo, tras una de esas fiestas que terminó en una gresca entre Adriano y su novia de aquel entonces, Bruno se metió de lleno en el ojo del huracán con unas declaraciones polémicas tachadas de machistas ampliamente por toda la prensa.

"¿Que hombre casado nunca se ha peleado con su esposa?, ¿quién no ha discutido o ha llegado a las manos con su mujer? En pelea de marido y mujer nadie se mete", dijo Bruno para echarle un capote al 'Emperador'.

Tras un aluvión de críticas, Bruno se vio obligado a rectificar, aún más teniendo en cuenta que en aquel momento pesaba sobre el una denuncia de Samudio, de 25 años y la misma que ahora está desaparecida desde comienzos de junio pasado.

Samudio presentó una denuncia en los tribunales para que Bruno reconociese la paternidad de su hijo, ahora de cuatro meses de edad, y, poco antes, había acusado al futbolista por intento de secuestro, agresión y amenazas para obligarla a abortar.

Estas polémicas, unidas a varios desaires con entrenadores, dirigentes del Flamengo y con las barras bravas del equipo, enfriaron su relación con la afición, que llegó a ser tan idílica que el club le concedió en poco tiempo el brazalete de capitán.

El grave caso policial en el que está involucrado llevó al Flamengo en los últimos días a apartar al guardameta del resto de la plantilla, decisión que fue ratificada hoy ante la denuncia en su contra por secuestro.

Bruno llegó al Flamengo en 2006, procedente del Atlético Mineiro y, tras una efímera escala en el Corinthians, muy pronto se hizo con la titularidad.

Fue una pieza fundamental en el logro de tres campeonatos de Río de Janeiro consecutivos (2007-2009) y en la Liga brasileña del año pasado.

En sus mejores momentos, la afición del Flamengo, el club más popular del país, coreaba su nombre y lo llamaba insistentemente "el mejor portero de Brasil" para presionar al seleccionador Dunga para que lo convocase para el Mundial de Sudáfrica.

Sin espacio en la Canarinha, Bruno reveló el año pasado que Queiroz, el seleccionador portugués, se puso en contacto con él y le ofreció tenerlo en cuenta para el Mundial si adoptaba la nacionalidad de su abuela materna y fichaba por el Benfica, que entonces tenía interés en él.

En una entrevista a una televisión, admitió que le agradó la idea puesto que hubiera querido jugar el Mundial, pero sus opciones con Portugal naufragaron a la vez que el Benfica desistió de su fichaje.

 A pesar de sus buenas actuaciones en la portería y su debut como goleador lanzando faltas, este año se acabó su idilio con la exigente afición del Flamengo por algunas derrotas dolorosas en la liga y algunos fallos de bulto en partidos importantes en la Copa Libertadores.

 A los abucheos respondió con aspavientos e insultos e incluso llegó a decir que dejaría el club tras una derrota liguera ante el Cruzeiro en el Maracaná.

Pero ha sido la acusación penal como principal sospechoso de la desaparición de Eliza Samudio el hecho que no solo podría determinar su salida del equipo sino también el final prematuro de su carrera deportiva y un amargo futuro en prisión.

Río de Janeiro
EFE

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