A pesar de la eliminación, la afición del Medellín le cumplió a su equipo
Archivo

A pesar de la eliminación, la afición del Medellín le cumplió a su equipo

Los más de 30 mil hinchas que confiaron en la remontada del DIM se jugaron un partido aparte: alentaron y gritaron pero el milagro no llegó. Al final despidieron a sus ídolos entre aplausos.

  • Enviar
  • Guardar
  • Comentar
23 de mayo 2010 , 04:39 p. m.

Uno a uno fueron enrojeciendo el paisaje. Una fugaz llovizna volvió a tornar grisáceo los alrededores del Atanasio pero conforme pasaron los minutos y se acercaba el inicio del juego, la mancha escarlata se apoderó de la escena.

La ilusión pardeaba en sus ojos y solo había buena energía. "Esto lo remontamos papá. No te preocupes", afirmó un señor
que ondeaba orgulloso su bandera.

Y el ambiente cuando empezó el partido fue mejor. Los hinchas del 'rojo' participaron activamente como jugador número 12 y levantaron a su equipo cuando este resbalaba en el camino.

El gol de Giménez aumentó la esperanza de repetir la final. "Un gol más y este estadio se va a caer", prometió una muchacha que había consumido las uñas de su mano derecha en apenas 36 minutos.

Pero el reloj corrió más que el balón y el tiempo empezó a agotarse. La tensión subió y las palpitaciones se hicieron audibles. La sensación de impotencia subió desde los pies y comenzó a paralizar a más de uno que no aguantó el voltaje.

Con la adición de cuatro minutos en pantalla, una señora a quien se le había corrido el maquillaje empezó el coro. "Sí se puede... sí se puede". Voz a voz se fue esparciendo el canto y la ilusión volvió a aferrarse al corazón de cada hincha.

Claro que al tercer minuto un viejito más centrado, dijo lo indecible, lo nunca quiso pronunciar durante todo el partido: "No se pudo",  y se paró de su asiento.

La desazón se generalizó con el pitazo final de Parra. Las únicas sonrisas fueron de hinchas del Junior que estaban clandestinos en todas las tribunas. Las cabezas gachas desfilaron por las escalinatas del Atanasio que vomitaron gente. Un silencio sepulcral acompañó la caravana hasta su destino final. Esta vez, como dijo el viejito... no se pudo.

Juan Diego Ortiz Jiménez
Corresponsal Futbolred.com
Medellín

COMENTAR
GUARDAR