La sede de la final de Liga Europa dividida entre la decepción del Hamburgo y alegría del St. Pauli
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La sede de la final de Liga Europa dividida entre la decepción del Hamburgo y alegría del St. Pauli

La alemana Hamburgo está a la espera de la llegada masiva de las hinchadas de ambos clubes.

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11 de mayo 2010 , 05:14 a. m.

No en vano, a los seguidores del Hamburgo aún les duele el mazazo de ver como su equipo perdió el acceso a "su final" en semifinales ante el Fulham, para la cual muchos de ellos ya tenían la entrada comprada; lo opuesto que las celebraciones que están llevando los aficionados del St. Pauli, que acaba de lograr el ascenso.

"Nuestra final", como llamaban los hinchas del Hamburgo a la final de la Liga Europa, se había convertido al final en el único objetivo de la temporada del equipo. O, mejor, en el único que le quedaba.

Tras una buena primera ronda en la Bundesliga, que incluso llevó a que muchos empezarán a soñar con la posibilidad de pelear el título alemán, el equipo se hundió y se alejó no sólo de los primeros lugares sino que incluso se quedó por fuera de la Liga Europa.

Estando en semifinal de la Liga Europa, teniendo al Fulham por delante -un equipo al que todos pensaban que el Hamburgo debía sacar del torneo- y siendo la final en su estadio quedaba sin embargo algo de que agarrarse y la posibilidad de salvar la temporada.

Las viejas glorias del Hamburgo, encabezadas por Uwe Seeler, hablaban de la final como si fuera el partido.

El único en advertir que pensar en esa final cuando el equipo estaba casi en un proceso de desintegración fue Horst Hrubesch, quien acusó a los responsables de haber descuidado las tareas básicas en la Bundesliga por pensar demasiado en la Liga Europa.

El resultado es bien conocido. El Hamburgo se quedó con las manos vacías -sin su final y con un decepcionante séptimo lugar en la Bundesliga- y el miércoles su estadio será para otros.

Sin duda, la ausencia del Hamburgo le quita algo a la fiesta para buena parte del público local. Además, hasta las semifinales, los preparativos de la final se estuvieron haciendo pensando en el que el Hamburgo iba a ser finalista.

Los días que ha tenido la ciudad para cambiar el chip y entender que va a ser ante todo el escenario de una fiesta de otros no han sido muchos.

La pasión de la hinchada local faltará y lo que se verá seguramente será ahora la tradicional hospitalidad hanseática para recibir visitantes. Es posible, sin embargo, que de momento los hinchas del Hamburgo prefieran que no se les hable de fútbol.

Queda, eso sí, el otro equipo de Hamburgo, el modesto y emblemático St. Pauli que se ha convertido un mito no a base de éxitos deportivos sino como símbolo de un modo de vida en la ciudad hanseática.

Entre los hinchas del St. Pauli, de momento, si hay ambiente de fiesta. El equipo acaba de lograr su ascenso a primera lo que sus seguidores han celebrado como si hubieran ganado la Liga de Campeones.

Mientras que para los hinchas del Hamburgo la final debe producir ante todo dolor de estómago por no estar en ella y probablemente les de igual cual sea el ganador, es posible que los de St. Pauli se estén preguntando cual de los dos finalistas se parece más a su club.

En principio, el Fulham se acerca más porque es un equipo que ha logrado meterse donde nadie lo había llamado y que en Londres vive a la sombra de los tres grandes como el St. Pauli vive a la sombra del Hamburgo.

Además, eso puede ser un bono, el Fulham es el equipo que se cargó al Hamburgo y seguramente hay muchos que lo agradecen.

Es posible que el Atlético, por su historia, le quede grande a los seguidores del St. Pauli. Sin embargo los dos clubes también se parecen en algo y es que, más que tener seguidores, tienen auténticos devotos.

El espectador local hamburgués, sin embargo, muy probablemente tenderá a ver la final con cierta distancia y con cierta reserva, que suele considerarse como típicamente hanseática.

La fiesta vendrá de afuera: de Madrid y de Londres. Y acaso los hinchas del St. Pauli lleguen a pensar que algún día podrán vivir un milagro como el que ha vivido el Fulham esta temporada.

EFE
Hamburgo

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