Con muy poco, Pacífico le amargó la tarde a Bogotá: le ganó 1-0
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Con muy poco, Pacífico le amargó la tarde a Bogotá: le ganó 1-0

En una mala presentación, el conjunto capitalino ahondó su crisis de resultados y resignó un invicto como local que se extendía por 11 partidos.

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17 de abril 2010 , 12:51 p.m.

La más reciente caída de los 'leones' en el estadio Alfonso López Pumarejo, de la Universidad Nacional, se había dado el miércoles 19 de agosto.

Ese día, en la novena fecha del segundo capítulo del torneo de ascenso de 2009, Academia se llevó los 3 puntos en el clásico bogotano, con victoria 2-1.

Desde entonces, Bogotá enfrentó 11 rivales con un saldo de 11 triunfos y 3 empates, con 28 goles a favor y 3 en contra. Todos esos buenos antecedentes, sin embargo, de nada sirvieron este sábado.

Es que los dirigidos por Oswaldo Durán cumplieron la más floja salida de toda la campaña, extendieron su divorcio con la red enemiga y, para colmos, el primer gol que reciben en su patio en el Torneo Postobón 2010 les costó la derrota.

Una vez más, sin ideas en el medio, sin alternativas con volantes y laterales y con unos delanteros que parecen espías, el cuadro capitalino contribuyó a que el visitante hiciera el negocio. Porque, hay que decirlo con claridad, en ningún momento del partido Pacífico fue superior al dueño de casa.

Fue un partido malo, con excesiva cantidad de faltas y un muy pobre arbitraje del llanero Ervin Otero, que especialmente en el primer tiempo se dedicó a sacar amarillas por doquier y colaboró para que el espectáculo fuera de baja calidad.

Esa actitud del réferi puso más nerviosos a los equipos, que durante los primeros 45 minutos mostraron muy pocos argumentos para llegar al arco rival. De hecho, puede decirse que tanto el local Luis Fernando Mosquera como el visitante Enrique Guevara fueron espectadores en ese período.

Una de las pocas jugadas de riesgo fue la que, a los 40 minutos, provocó el único gol del partido. Un error en la salida propició un desborde de Johnny Rivera por la derecha y que, ante la pasividad del portero y la defensa bogotanas, desde el suelo, de espaldas al arco, Hárold Rivera la embocara para un sorpresivo 1-0.

Sorpresivo, porque hasta ese momento era muy poco lo que el equipo de John Mauricio Roa había hecho en ataque, aunque valga decir que aprovechar los errores del rival y sumarle la virtud propia es un acierto.

Antes de finalizar el primer tiempo, Bogotá se quedó con 10 jugadores. El volante Juan Carlos Guazá fue amonestado por segunda vez por una falta más que normal, un roce natural del juego, en un exceso de autoridad del árbitro.

Luego, como para 'corregir' su error, Otero equilibró las cargas en los albores del período complementario, cuando también el hizo el consabido 'semáforo' (segunda amarilla y roja automática) al visitante Luis Enrique Andrade.

Con más espacios, esa segunda etapa mostró un juego más alegre, con bastante llegadas a los arcos, pero con fútbol de muy baja calidad. Continuaron las faltas reiteradas, aunque el árbitro Otero se contuvo con las tarjetas a sabiendas de que si seguía al mismo ritmo iba a tener que suspender el juego por sustracción de materia. Pacífico le apostó, sin pena, a sostener la ventaja conseguida, se echó para atrás y se olvidó del arco de Bogotá.

El local, por su parte, intentó conseguir más profundidad con el ingreso de Carlos Adonay Acevedo, pero el volante capitalino una vez más mostró su frialdad y falta de compromiso. Wílder Guisao, con sus desbordes por la derecha, y Harry Castillo y Óscar Méndez, con su permanente movilidad, eran las fórmulas ofensivas del conjunto amarillo, que con el paso de los minutos entró en el desespero.

En el último cuarto de hora, Yílmar Angulo estrelló un remate de media distancia en el horizontal y, de manera increíble, Castillo y Méndez fallaron solos frente al arco. El morocho, de cabeza, a un metro de la línea, la mandó por arriba; el otro, en mano a mano con Guevara, remató desviado.

Una nueva decepción para el técnico Durán y los hinchas capitalinos, que ven cómo su equipo es incapaz de salir de este terrible bache en el que entraron hace varias fechas y que ninguna de las fórmulas propuestas es efectiva para acabar con esa sequía goleadora.

Con muy poco fútbol, por otro lado, apelando más a los argumentos que rayan con el filo del reglamento, Pacífico encontró un premio excesivo. La verdad es que el visitante se quedó con la victoria simple y llanamente por la incapacidad del local para convertir las diversas ocasiones que generó, pero así es el fútbol.

El próximo fin de semana, cuando se cumpla la undécima fecha del Torneo Postobón 2010, Bogotá tendrá un duro partido: visitará al Deportivo Pasto en la capital nariñense. Mientras, Pacífico regresará a Buenaventura para verse las caras con el Atlético Bucaramanga.

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