El Lyon no pasa por su mejor momento en la Liga de Francia
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El Lyon no pasa por su mejor momento en la Liga de Francia

Suma cinco partidos sin victoria, está situado en la novena posición de la tabla y ya no aparece como el equipo sólido y grande que le llevó a ganar siete campeonatos consecutivos.

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14 de diciembre 2009 , 03:55 a.m.

Aunque nadie en el club se atreve a pronunciar la palabra crisis, la derrota contra el Girondins de Burdeos la semana pasada ha sido presentada como la de un definitivo cambio de hegemonía en el fútbol francés.

El Lyon, que ya dejó paso al Burdeos en el campeonato pasado, mostró todos sus complejos y acabó en la lona a falta de cinco minutos para el final.

El estadio silbó a sus jugadores y toda la parafernalia de autodefensa del club se puso en marcha. El presidente, Jean-Michel Aulas, salió a la palestra a defender al entrenador, Claude Puel, mientras los jugadores se refugiaron en el silencio.

Lo cierto es que hacía diez años que el Lyon no caía tan bajo. Un decenio atrás hay que remontarse para ver a los lioneses a ocho puntos del liderato. Y más tiempo atrás hay que rebuscar en los archivos para ver al Lyon en la novena posición de la tabla cuando se llevan disputadas 16 jornadas.

El Lyon no ruge como antes, ha perdido fortaleza, autoridad, fuerza, confianza en su juego. El equipo ha dejado de tener la prestancia que tenía, ya no asusta tanto a sus rivales, ya no es la formación indomable que fue antaño.

En ese contexto, Aulas ha puesto en marcha su particular forma de afrontar los momentos críticos: predicar la calma.

"La destitución del entrenador no es el debate", aseguró tras escuchar los silbidos del público al equipo, "los jugadores necesitan confianza y el club serenidad".

El Lyon ha homogeneizado su mensaje para evitar dar una imagen de división. "Quiero mostrar a los jugadores que no hay pánico. No hay problemas entre los jugadores, ni entre los jugadores y el entrenador, ni entre el entrenador y el presidente", afirmó Aulas.

Con ese mensaje, además de respaldo al entrenador, el presidente se dejó las manos libres para reforzar la plantilla durante la apertura invernal del mercado de fichajes.

Al tiempo, el club lanzó ya la temporada como si fuera una carrera entre ellos y el Burdeos.

"Ocho puntos no son tantos, quedan muchos partidos por delante, será difícil pero podemos remontar", indicó el centrocampista sueco Kim Kallstrom, el único que dio la cara tras el encuentro contra el Burdeos.

El entrenador tampoco quiso entrar en la necesidad de reforzar al equipo y se limitó a decir que al equipo lo único que le falta es la moral.

Lo que resta de temporada servirá para ver como capea el temporal el Lyon herido. Acostumbrado a ganar, el equipo entró en recesión al final de la pasada temporada y, cuando quiso darse cuenta, el Burdeos le había quitado la plaza de favorito.

Sin tiempo para reaccionar, el equipo logró en el último momento una plaza para disputar la Liga de Campeones.

En Europa el equipo ha estado mejor y logró el pase a octavos de final como segunda de un grupo difícil, junto con el Liverpool, la Fiorentina y el Debrecen.

Pero su buena marcha europea no ha tapado sus problemas. El Lyon sangra y de cómo se atienda las heridas dependerá que pronto vuelva a rugir.

EFE

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