En la B, Bucaramanga y Unión Magdalena juegan al todo o nada
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En la B, Bucaramanga y Unión Magdalena juegan al todo o nada

Tras 47 partidos en la temporada, que representan 4.230 minutos de juego, santandereanos y samarios se juegan la suerte del año en los últimos 90 de la campaña.

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06 de noviembre 2009 , 03:24 p.m.

La ventaja, gracias a lo consignado en el reglamento de la Copa Premier II, es para el local: una victoria le otorgará el tiquete directo a la final, donde ya espera Atlético La Sabana, sin importar el resultado del otro partido del Cuadrangular B. Eso, porque Bucaramanga fue segundo de la Reclasificación de los Nonagonales (superado únicamente por Itagüí Ditaires), mientras que Unión Magdalena fue quinto y Centauros, el tercero en discordia, tercero.

 

Tras una larga y desgastante temporada, uno de estos dos elencos (o  los dos, en caso de empate y triunfo de Centauros en Villavicencio) se quedará con la frustración de saber que en 2010 volverá a jugar en el torneo de ascenso. Los samarios cayeron a esta categoría en 2006 y todavía no han conseguido llegar a una final que les permita soñar con regresar al que durante décadas fue su escenario natural. Los bumangueses, que regresaron a la B este año, están convencidos de que pertenecen a la A y de que no pueden darle largas a este anhelo de su afición.

 

Tras una primera vuelta muy negativa, el elenco de Jesús 'Kiko' Barrios se recuperó gracias a dos victorias consecutivas (2-0 a Centauros y 1-0 a Real Santander) y también a las facilidades que ofreció el conjunto llanero, líder al cabo de los tres primeros partidos. Ahora, la situación es opuesta, pues Bucaramanga tiene el destino en sus manos, mientras que Centauros debe ganar, rezar y esperar. Un triunfo, sin importar el marcador, clasificará de manera automática a cualquiera de los dos equipos que se miden en el césped artificial de la ciudad bonita.

 

Si bien todo luce a favor de Bucaramanga, sus hinchas no dejan de exhibir algo de preocupación. Es que los últimos partidos disputados como local fueron verdaderos partos, triunfos conseguidos con enormes dificultades y luego de batallar a lo largo de los 90 minutos de partido. Una situación que, no cabe duda, puede repetirse este sábado, pues Unión Magdalena es un duro rival que, además, también se juega lo suyo.

El cuadro de Carlos Silva llega a Bucaramanga con la tranquilidad de saber que depende de sí mismo, pero también con las dudas que surgen de una irregular campaña a domicilio. Y no hay espacio para la especulación, porque el empate los deja eliminados. Entonces, no hay más remedio que echar los restos, a ver si por fin el 'ciclón' vuelve a vivir las emociones de una final.

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