Lionel Messi conoce por estos días la angustiosa soledad del líder
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Lionel Messi conoce por estos días la angustiosa soledad del líder

Aunque se le trate de proteger, y el Barcelona lo está haciendo, el joven portento argentino sólo tiene el consuelo del extraordinario juego que despliega en las canchas.

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20 de octubre 2009 , 04:59 a. m.

Parece poco cuando un país apasionado del fútbol como es Argentina espera que Messi haga honor a su título de sucesor de Diego Armando Maradona y conduzca a la albiceleste a la conquista en Sudáfrica de la que sería su tercera Copa del Mundo.

Del líder, se esperan soluciones y no problemas. Los aficionados tienen escasa paciencia. Observan al líder del equipo con una mezcla de admiración y de exigencia máxima. No ahorran admiraciones cuando propicia el triunfo y tampoco críticas cuando falla.

Messi no ha aportado lo que se esperaba de él en los últimos, y decisivos, partidos que han llevado a Argentina al Mundial de 2010.

Le llueven las críticas y crecen las presiones. Incluso de su seleccionador.

"Tiene que despegar de una vez por todas" en el equipo albiceleste, le reclama Maradona, cuyo papel de líder en el triunfo de Argentina en el Mundial de México 1986 nadie discute.

No se espera de Messi que repita en Sudáfrica el gol "de la mano de Dios" de Maradona ante Inglaterra en México, pero sí la jugada del segundo, cuando regateó a seis adversarios, el último, el portero Shilton, y anotó el que está considerado el mejor tanto de la historia de los mundiales.

Messi ya la emuló el 18 de abril de 2007 en un partido de la Copa del Rey ante el Getafe. "La Pulga" regateó a cinco rivales, entre ellos el portero Luis García, y marcó. El diario argentino Clarín tituló: "Messi. El día en el que fue Maradona".

El precedente de una estrella del calibre de Maradona, que ganó el título mundial a la edad de 26 años, condiciona todas las comparaciones en Argentina. El cálculo ahora es fácil: si el "pibe de oro" nos llevó al título en México, Messi, su sucesor, repetirá la hazaña en Sudáfrica 2010.

Y por lo que se escucha a Maradona, toda las esperanzas albiceleste descansan en Messi, un futbolista de 22 años. "Tenemos al mejor jugador del mundo, le damos libertad para que se mueva en el campo, donde tiene la pelota y apila a tres o cuatro rivales con el Barça" y "eso tiene que demostrarlo con nosotros", dijo Maradona el pasado sábado al canal 7 de televisión de Buenos Aires.

Johan Cruyff, que comparte con Maradona, Pelé y Alfredo Di Stéfano el honor de integrar el cuarteto de mejores futbolistas de la historia, disiente del "Pelusa" en el enfoque sobre lo que le está ocurriendo a Messi, aunque reconoce que el delantero azulgrana empiza a acusar "la presión" a que le someten por ser considerado el número uno del mundo.

En su artículo semanal en "El Periódico de Cataluña", el que fuera líder de la mejor selección holandesa de la historia, descarga a Messi de la responsabilidad a la hora de analizar el pobre juego de la albiceleste.

"El fútbol es un juego de equipo por más calidad que atesores. Y para que ésta destaque, la gente que te rodea ha de hacer lo máximo para aprovechar lo mejor de ti. Argentina no lo hace con Messi y lo peor es que o no lo ven o no quieren verlo", escribió.

Cruyff sabe muy bien de lo que escribe. Condujo a Holanda a la final de los mundiales de Alemania 74 y en Argentina 78, pero perdió ante las selecciones anfitrionas. Una prueba de que el líder por sí solo no equivale a título seguro.

A Maradona le ocurrió lo mismo en el Mundial de Italia 90. Su aportación en el camino a la final fue fundamental, pero Alemania se llevó la copa.

Pelé fue el indiscutible líder de los títulos de 1958 y 1970 y también fue campeón en Chile 1962, aunque una distensión muscular lo deja fuera tras disputar los cuartos de final contra Checoslovaquia.

Sin el líder, también se gana un torneo

Todos los aficionados recuerdan al trío de los "ro-ri" (Ronaldo, Ronaldinho y Rivaldo) que ganó el quinto mundial para Brasil en 2002, pero cuatro años después el equipo "verdeamerillo", con los "ro" (Ronaldo y Ronaldinho) al frente, partieron como máximos favoritos en Alemania y fracasaron.

Y qué decir de Roberto Baggio en Estados Unidos 94. Fue uno de los artífices de que la "azzurra" alcanzara la final con goles decisivos en octavos, cuartos y semifinales, pero falló su lanzamiento de penalti en la tanda que siguió al empate a cero con el Brasil de Romário y Bebeto.

El debate sobre si un título lo gana el líder o el colectivo es viejo como el fútbol, pero no cabe ninguna duda de que el peso de la responsabilidad puede minar la fuerza del brillo de las estrellas, aunque "Pep" Guardiola, el técnico del Barcelona, trata de calmar las aguas en torno a Messi.

"Lleva un peso muy grande, que es el de ser el mejor del mundo, pero a él no le afecta. Es el mismo aquí que en Argentina y os puedo asegurar que he visto a pocos con tanta personalidad como él, que diga 'dadme la pelota que aquí estoy yo para resolver'".

Es exactamente lo que espera Argentina, que Messi resuelva en Sudáfrica y la albiceleste logre un título que le falta desde 1986.

Demasiado tiempo para que impere la paciencia que necesita Leo Messi.

Madrid
EFE

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