Barranquilla y Palmira le apuestan a un milagro: ganar los últimos 12 puntos
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Barranquilla y Palmira le apuestan a un milagro: ganar los últimos 12 puntos

Igualados con 16 puntos, a estos dos equipos solo les queda una alternativa para clasificar: ganar los 12 puntos que restan por disputar.

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24 de septiembre 2009 , 10:11 a.m.

Un empate los deja por fuera a los dos, así que no es una buena oportunidad para especular. Ese es el gran incentivo para aquellos aficionados que se acerquen el próximo sábado al estadio Romelio Martínez a observar el partido entre Barranquilla y Palmira.

Luego de cumplir una campaña cargada de irregularidades, ambos elencos están contra la pared y su eliminación es cuestión de tiempo.

Claro, salvo que no se produzca algo parecido a un milagro y alguno de estos dos gane los cuatro partidos restantes y, entonces, se dé una sorpresa en este Grupo A de la Copa Premier. Dos empates seguidos como visitante, que en otras circunstancias serían un buen botín, de muy poco le sirvieron a Barranquilla, que dejó sus mejores opciones de clasificación en casa. Dos empates y dos derrotas en el otrora inexpugnable Romelio Martínez acabaron con las ilusiones de los dirigidos por Álex De Alba.

La caída contra Bucaramanga, el pasado 6 de septiembre, resultó un duro tropiezo del que Barranquilla no se pudo levantar. Necesitaba ganar de visitante y no pudo conseguir contra Atlético La Sabana (1-1) y Dépor Aguablanca (0-0). Por eso, quedó enfrentado a esta dramática situación de requerir un rendimiento perfecto en la recta final del torneo, so pena de verse eliminado una vez más de la segunda instancia del campeonato.

El visitante, por su parte, se condenó por su nulo rendimiento a domicilio. En efecto, el cuadro dirigido por Ramiro De la Torre perdió los siete partidos que disputó por fuera de su casa, con una paupérrimo balance ofensivo (3 goles a favor) y defensivo (14 tantos encajados, 2 por encuentro). Además, hace dos semanas los vallecaucanos cedieron los puntos frente a Valledupar, en la ciudad señorial, y quedaron muy comprometidos.

Como los malos estudiantes del pasado, que vagaban a lo largo del año y trataban de salvarse en los exámenes finales, Barranquilla y Palmira pagan caro las consecuencias de su irregularidad y en cada uno de los partidos restantes se juegan la vida.

Eso, a sabiendas de que cualquier punto que dejen por ahí regado significará automáticamente su eliminación. Para los costeños, una nueva eliminación sería perder el año en pleno, pues en el primer semestre corrieron igual suerte; los vallecaucanos, por su parte, llegaron a los cuadrangulares en el torneo anterior, sin poder alcanzar la final.

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