Argentina y Maradona tocan fondo tras los resultados de la eliminatoria
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Argentina y Maradona tocan fondo tras los resultados de la eliminatoria

Con Diego Maradona y Lionel Messi, emblemas de calidad, uno en el banquillo y otro en el campo, la selección argentina tocó fondo y ya no depende de sí misma para ir directamente al Mundial 2010.

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10 de septiembre 2009 , 06:22 a.m.

La falta de identidad y de recursos colectivos del equipo que perdió cuatro de los últimos cinco partidos disputados en las eliminatorias sudamericanas, ninguno de ellos en el minuto final o por un penalti mal pitado, asombra.

"Me pareció que podríamos arañar el empate en el segundo tiempo, pero no pudimos", dijo Maradona tras el partido con Paraguay (1-0), una frase que certifica la gravedad de la situación.

Los jugadores no se explican (al menos públicamente) qué pasa.

"Comenzamos bien los partidos, pero ante las primeras dificultades nos diluimos", comentó Juan Sebastián Verón, y este razonamiento confirma aquella sentencia de Alfredo Di Stéfano, quien alguna vez afirmó como comentarista de la televisión: "el más grave problema que tiene el fútbol es el rival", en especial cuando juega mejor.

El tópico que se impone hoy en Argentina es que la selección no tiene planteamiento táctico. De allí surge la impresión de que Messi está incómodo, que sólo podrá mejorar si los que le rodean juegan a algo, y de que los adversarios hacen con el balón dominado aquello que deberían hacer los argentinos.

En los asuntos estrictamente futbolísticos nunca antes Maradona había sido cuestionado como ahora, pero el aficionado puso en duda mucho antes de su asunción como seleccionador que su prestigio como futbolista pudiera tener continuidad en el banquillo.

Cuando Alfio Basile reconoció en 2008 que no tenía respuestas de parte de los jugadores del equipo nacional y dimitió, y ante la posibilidad de que "Pelusa" le sucediera en el cargo, más del 70 por ciento de los hinchas expresó que no era "acertada" su elección en encuestas publicadas por los periódicos de mayor venta en el país.

Jorge Valdano dijo, entonces, que era "arriesgado" darle la selección a Maradona por su falta de experiencia como entrenador.

Diego contraatacó diciendo que su compañero en la selección campeona del mundo en 1986 "habla cuando no tiene que hablar" y le trató posteriormente de mentiroso.

Una cosa ha sido Maradona con el balón en los pies, otra en el banquillo y un verdadero petardo con un micrófono en la mano.

"Vengo peleando las críticas (de la prensa) desde los 15 años, pero a mi no me llegan y no les tengo miedo. Quizás esa sea una de las cosas que tenga que inculcar a los jugadores. Pueden decir o escribir un montón de cosas, pero a mi no me entran", afirmó Maradona tras la derrota en Asunción, cuando todavía no se habían publicado las críticas sobre el nuevo traspiés.

Últimamente, tras perder ante Bolivia, Ecuador y Brasil, Maradona hizo alguna autocrítica y llegó a admitir que se equivocó en varias cosas. Ante la gravedad de la situación, en Asunción abrió el paraguas y disparó contra la prensa.

También dijo que la vida da muchas vueltas y que habrá periodistas a quienes no recibirá cuando le propongan una entrevista.

La victoria paraguaya pudo haber sido más amplia y no lo fue porque el equipo de Gerardo Martino falló. Argentina se desesperó, como ante Brasil (1-3) el pasado sábado, y chocó contra su rival.

Ante los brasileños dos lanzamientos libres de Elano y un contraataque liquidaron al equipo albiceleste; y frente a los paraguayos una jugada colectiva de alto vuelo lo mandó a la lona.

En esos dos partidos, un grupo de voluntades se enfrentó a selecciones que ya lograron la clasificación al Mundial, y perdió sin atenuantes.

EFE

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