Eduardo Lara perdió un partido en el que lo tuvo todo para ganar
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Eduardo Lara perdió un partido en el que lo tuvo todo para ganar

A la mala actuación de los volantes de marca se sumó la demora del DT para hacer los cambios. También pesó el hecho de no tener las alternativas adecuadas en la banca y de conformarse con el empate.

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10 de septiembre 2009 , 07:09 a.m.

Nunca hubo un partido tan ganable para Colombia en estas Eliminatorias. Nunca antes la Selección se enfrentó a un rival tan débil, tan nervioso, tan atacable. El Uruguay que derrotó a Colombia fue un equipo sin poder ofensivo, con sensibles bajas en la defensa y con constantes errores en el mediocampo, pero aún así le metió tres a una Colombia que padeció las malas decisiones de su técnico.

El primero de los muchos errores de Lara fue haber alineado a Abel Aguilar. Incluido a última hora en la convocatoria tras la lesión de Jairo Palomino y con un bajo nivel en su equipo como antecedente, el volante del Real Zaragoza fue tal vez el peor jugador del campo. No solo estuvo comprometido en el primer gol, sino que fue el directo responsable del 2-1 a favor de los de casa.

A eso hay que sumarle la lentitud del entrenador para tomar decisiones. A los 29 minutos, los de Tabárez se quedaron con 10 hombres. Colombia, que tenía la obligación de ganar para mantenerse en la quinta casilla, tuvo todo servido para arriesgar y salir a buscar no solo el empate sino la misma victoria. Pero el DT se demoró treinta minutos ¡TREINTA! para decidirse a hacer un cambio. Durante ese lapso de tiempo Colombia perdió a un hombre -Teófilo Gutiérrez- y permitió que se equilibraran las cargas.

También hay que resaltar la mala escogencia del banco de suplentes. Cuando el partido cambió por las expulsiones del rival, el gol en contra y la necesidad de ir a atacar, Lara se encontró con que entre sus alternativas solo había un delantero. Con Falcao y Rodallega en la tribuna, las opciones de ataque se redujeron a Jackson Martínez. Fue como si jamás se hubiera pensado en la posibilidad de atacar a Uruguay, como si no se hubiera contemplado la opción de salir a arrollar al rival. 

Pero en el fútbol hay veces en que la diosa fortuna se compadece del que no lo merece. Colombia logró el empate y tuvo a pedir de boca la posibilidad del empate: Uruguay estaba reducido y golpeado por el 1-1 y los nuestros envalentonados por el cabezazo de Martínez.

Entonces pasó lo increíble. Colombia empezó a tocar para los costados, a hacer un 'jueguito' intrascendente, a conformarse con el empate y a darle tiempo a Uruguay para que despertara y viera que podía volver a asegurarse los tres puntos. Así lo hizo la 'Celeste'. Se valió de los errores colombianos y marcó dos veces más. Lo hizo sin mayores esfuerzos, simplemente aprovechando con inteligencia las muchas ventajas cedidas.

El balance para Lara no puede ser más negativo. Si bien el planteamiento inicial del partido pudo ser el acertado (aunque jugaron un muy mal partido hombres como Freddy Guarín, Amaranto Perea, Mario Yepes y Giovanni Moreno), no supo cómo ni tuvo las herramientas para cambiar el equipo cuando las oportunidades de ganar se presentaron. Por eso hoy Colombia vuelve a estar lejos, muy lejos del Mundial.

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