Otra vez en el 'minuto de Dios', Academia celebró: venció 2-1 a Bogotá
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Otra vez en el 'minuto de Dios', Academia celebró: venció 2-1 a Bogotá

Nuevamente en tiempo de reposición, ahora por intermedio de Wilson Prado, los 'mandarinas' consiguieron el resultado. El dueño de casa no merecía perder.

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20 de agosto 2009 , 03:52 a. m.

El sábado pasado, en su casa, Academia FC había conseguido el empate (2-2) cuando ya se jugaba el tiempo adicionado, gracias a un penalti ejecutado por Nelson Flórez; la falta se la había cometido al escurridizo Prado. Ahora, fue el morocho delantero (que había ingresado desde el banco) el que empujó el baló al fondo del arco defendido por Andrés Mosquera, luego de una jugada en la que Carlos Carbonero robó un balón en la salida, se la alargó a Ricardo Laborde y este habilitó al autor del tanto.
 
Un duro final para los 'leones', que habían jugado un buen segundo tiempo y merecían al menos llevarse un punto. Un resultado que, además de un golpe anímico, significa un tropezón grande en la clasificación, pues se siguen cediendo puntos en casa y la opción de clasificación cada vez se compromete más.

Los dirigidos por Oswaldo Durán, que vivió el partido con intensidad al borde de la raya, se quedaron con 9 puntos en la primera vuelta (9 partidos), para un pobre rendimiento del 33,3 por ciento.
 
El primer tiempo del clásico joven del fútbol bogotano, disputado en el estadio Alfonso López Pumarejo de la Universidad Nacional bajo un cálido sol, fue aburrido. Pudo más el miedo a perder que el deseo de ganar. Bogotá FC, que había ganado solo uno de los últimos tres enfrentamientos contra Academia FC (perdió los otros dos) y que necesitaba urgentemente la victoria, fue el que tomó la iniciativa en el arranque. Sin embargo, el impulso le duró apenas un cuarto de hora, hasta que los 'mandarinas' asumieron la manija gracias a la experiencia de Francisco Serrano y Flórez.
 
Apenas una opción para cada equipo se registró en los 45 minutos iniciales. La del visitante, muy clara, en el epílogo de esa etapa. El local, por momentos, volvió a exhibir el toque y la movilidad que le dieron tan buen resultado en los dos primeros juegos en su patio (ambos victorias), pero carecía de la profundidad necesaria para poner en peligro el arco defendido por Jorge Castro. Academia, por su parte, fallaba en la puntada final, dado que en vez de tocar para abrir el espacio jugaba al pelotazo.
 
El período complementario, sin embargo, fue distinto. Los dos equipos se presentaron con otra actitud y fruto de ello las emociones comenzaron bien temprano. A los 8 minutos, en una llegada que parecía no llevar peligro, Juan Andrés Bolaños empujó por la espalda a Wilberto Cosme y el árbitro vallecaucano Juan Quiñones no dudó en pitar penalti. El propio ofendido asumió el cobro, pero su disparo, telegrafiado al costado izquierdo, fue rechazado por el arquero Castro. Una jugada que, a la postre, pesó mucho en el resultado.
 
Bogotá acusó el golpe, pero no cejó en su empeño. Academia, en cambio, se plantó en el medio a tratar de explotar la velocidad de sus delanteros. Y fue en una jugada de ese estilo, luego de una serie de toque en la mitad del campo, que Jonathan Segura le mandó a Laborde un balón a la espalda de los zagueros, el delantero ganó por su potencia y definió cruzado a la salida de Mosquera. Corría el minuto 20 y el 1-0 premiaba el sentido práctico del visitante y castigaba una pifia de la defensa local.
 
La reacción de los 'leones' fue inmediata, y evidente. A pesar de haberse quedado con un hombre menos, por la expulsión de Cosme por doble amonestación, Bogotá metió a Academia en su arco y puso a trabajar intensamente a Castro.

Fue, sin duda, el mejor pasaje del partido para el dueño de casa, que en esos instantes recuperó su memoria futbolística y con toque y picardía complicaba a la zaga 'mandarina'. Por eso, el empate se veía llegar, y llegó.
 
Fue a los 34 minutos, luego de una brillante jugada individual de Wílder Guisao, con un espectacular remate desde el borde del área que se coló por el ángulo superior izquierdo del arco de Castro, que solo atinó a mirar, impotente. Un empate que hacía justicia por lo que cada equipo hacía en la cancha. Los 10 minutos restantes fueron alternados, con posibilidades para ambos bandos, pero ya sin la frialdad para definir.
 
El 1-1 parecía cantado y solo había que esperar el pitazo final. Sin embargo, otra vez cuando se jugaba el tiempo de reposición, Academia celebró. Carbonero robó el balón en la salida de Bogotá, cuya defensa quedó desacomodada, desbordó y habilitó a Laborde, que en vez de rematar ante la salida apresurada del arquero Mosquera, se la extendió a Prado, que solo tuvo que embocarla.
 
Academia terminó celebrando una nueva y sufrida victoria en el clásico capitalino, consciente de que se obtuvo un premio mayor del merecido. Bogotá, en cambio, que mostró una clara mejoría en su nivel respecto a partidos recientes, que expuso entrega y sacrificio, de nuevo se fue con las manos vacías. Lo peor es que ahora la lucha no es solo contra los rivales, sino también contra el reloj y, sobre todo, contra la tabla de posiciones que muestra una dura realidad.
 
Este sábado, cuando arranque la segunda vuelta de los Nonagonales por Sorteo, Bogotá volverá a ser local: recibirá la visita de peligroso Barranquilla FC, en un partido que es obligación ganar para seguir con vida. Academia, por su parte, viaja a Sincelejo, donde lo espera el anfitrión Atlético La Sabana.

Carlos Eduardo González
Especial para FUTBOLRED

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