Ramón Cabrero: la historia de un ganador que llega a revivir a Nacional
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Ramón Cabrero: la historia de un ganador que llega a revivir a Nacional

El hispano - argentino será presentado este viernes como nuevo capitán del barco Verde. Conozca a fondo la trayectoria del undécimo técnico argentino en regir los destinos de club paisa.

21 de mayo 2009 , 03:51 a.m.

La época del franquismo mandó a muchos españoles al exilio. Ramón, que apenas tenía cuatro años (nació en 1947) se refugió en el gran Buenos Aires, -en el sur donde queda Lanús- con su familia buscando nuevas oportunidades laborales para sus padres que se desempeñaban en labores comunes -su padre era albañil y su madre hacia oficios varios-.

'Ramonín' como le dicen desde niño al sexagenario entrenador, emprendió vuelo en la carrera de fútbol. Debutó a los 18 en el equipo de su localidad y estuvo por más de 20 años mostrando su fútbol de hábil pisador afincado por derecha.

Después jugó en Newell¿s pero la sangre lo llamó. Formado como hombre, retornó a las raíces y tuvo un rutilante paso por Atlético de Madrid donde era gran figura Luís Aragones, campeón de la Euro con España a los 70 años (vida paralela con Cabrero que solo recogió frutos como D.T. a los 60 cuando se coronó con Lanús).

Del equipo 'Colchonero' pasó al Elche y luego al Mallorca. Con 30 calendarios encima, su espíritu de inmigrante lo llevó de nuevo a la tierra que lo recibió. Pasos bienales por San Martín de Mendoza e Independiente de Rivadavia, le dieron el adiós al jugador del que Clarín decía, era "feligrés de la religión del toque."

Pero la carrera no terminó y el relevo lo hizo el mismo Cabrero pero ahora de pantalones largos y al margen del rectángulo de juego. Inició en el ascenso en el que estuvo una década. De aquí para allá y de ahí, más allá. Solo ganó el título de primera B con Sportivo Italiano en el 86.

En su hoja de vida también están Deportivo Maipú de Mendoza, Central Córdoba de Santiago del Estero, Colón y Lanús en dos etapas y Los Andes. En 2005 estuvo brevemente el Dínamo de Tirana de Albania y fue despedido al no clasificar al equipo a la Copa Intertoto.

Pero lo mejor estaba por venir. Como los mejores vinos que necesitan añejamiento, la producción intelectual superior llega después de varios decenios encima. No por algo los Miserables, una de las novelas más importantes de la historia, fue escrito por Víctor Hugo cuando recién cumplía 60 años.

Siguiendo el ejemplo, Cabrero sacó de su cubilete la mejor oda y con 'pelaos' made in Lanús, hizo lo impensado: coronarse en la mismísima Bombonera como nuevo Rey ante el vigente campeón. Sueño cumplido forjado a pulso que puso de manifiesto que el sur del gran Buenos Aires, existía.

Y ese mismo espíritu de inmigrante, de ir de allá para acá como los gitanos, lo llevó a aceptar el reto del volver al ruedo después de casi un año sin dirigir (su último partido fue el 23 de junio de 2008). "Tenía más ganas de entrenar afuera de Argentina que en Argentina," dijo.

En el proceso de Cabrero se consolidaron nombres como Agustín Pelletieri, Diego Valeri, Lautaro Acosta. En este momento hay jugadores de proyección como Santiago Biglieri, Eduardo Salvio, Diego Lagos y Sebastián Blanco. Todos producto de las divisiones menores.

"Llevamos un proceso de cinco años, y recién ahora explotó. Pa-cien-cia. A los jugadores hay que aguantarlos. Los dirigentes nunca se volvieron locos. Yo sabía que, aunque perdiera, no me iban a echar. En mi primer torneo, no te olvidés, estuve a cuatro puntos de la Promoción. A muchos clubes les falta convicción. Por eso, cuando se vaya Luis (Zubeldia, actual D.T. del granate), su reemplazante debe conocer las Inferiores," apuntaba en una nota a Olé.

Por eso en Nacional habrá una contradicción de principios. Necesita resultados a corto plazo pero su filosofía es otra, la del proceso. La de sacar jugadores con paciencia, confiar en el patrimonio y jugársela con los 'pelaos'. ¿Cómo la conjugará entonces? Ese será el punto interesante.

"Es un equipo grande con mucha tradición y victorias. Todo el mundo sabe que me gusta trabajar con jóvenes de la cantera pero sé que los resultados se necesitan a corto plazo. Primero miraré con que cuento para ver como uno encara su trabajo."

Desde Argentina dicen que siempre devuelve los llamados, que tiene al negro como color preferido, que el asado es plato preferido, que Noemí María es su mujer desde que él tenía 22 años y ella, 17, que tiene a Maradona como el número uno y que "el que no acepta ir al banco no juega conmigo".
 
Hasta acá es suficiente ilustración. El resto de la historia la escribirá con su propia pluma 'Ramonín', el nuevo D.T. del Verde.

Juan Diego Ortiz Jiménez
Especial para FUTBOLRED

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