El sábado comienza la XVIII edición de la liga rusa
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El sábado comienza la XVIII edición de la liga rusa

Hay pocas novedades en los terrenos de juego y muchas estrellas en los banquillos: Advocaat (Zenit), Zico (CSKA) y Laudrup (Spartak Moscú).

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13 de marzo 2009 , 04:25 a. m.

La crisis golpeó con virulencia las arcas de los equipos rusos, que se habían convertido en las últimas temporadas en la envidia de Europa gracias al patrocinio de las corporaciones energéticas y los grandes bancos rusos.

Este año apenas hubo fichajes de renombre y todos los equipos, especialmente los punteros, ha centrado todos sus esfuerzos en conservar a sus principales estrellas.

Dada la temporada de "vacas flacas" que afecta a los clubes europeos, equipos como el CSKA, Rubín o Spartak no tuvieron mayores problemas para mantener la columna vertebral de sus plantillas.

La excepción es el Zenit San Petersburgo, una de las sensaciones de 2008 al adjudicarse la Copa de la Uefa y la Supercopa de Europa, tras derrotar al Manchester United.

El equipo de la antigua capital imperial se vio obligado a vender al Arsenal de Londres a su jugador franquicia, el internacional ruso Andréi Arshavin, quien lanzó un ultimátum a la directiva.

Según todos los expertos, la baja de Arshavin es importante, pero el Zenit cuenta con el mismo entrenador, el holandés Dick Advocaat, y el mismo bloque, en el que destacan el portugués Danny y los rusos Denísov, Zyriánov y Pogrebnyak.

Además, con el dinero recaudado por la venta de Arshavin, el Zenit fichó al defensa portugués Fernando Meira y al delantero húngaro Justi.

Por ello, pocos dudan que el equipo financiado por el gigante gasístico Gazprom luchará por el título de liga, que logró por vez primera en su historia en 2007.

Otro favorito al título es el CSKA Moscú, campeón en 2003, 2005 y 2006, y que también se alzó con la Uefa en 2005.

Con el objetivo de recuperar la hegemonía, el equipo del Ejército ruso fichó como entrenador a Artur Antunes Coimbra 'Zico', legendario futbolista brasileño que condujo al Fenerbahcé a los cuartos de final de la Liga de Campeones.

El CSKA mantiene el mismo equipo que la pasada temporada, con Akinféev en la portería, Ignashévich y los hermanos Berezutski en la defensa, el serbio Krasic y Aldonin en el centro, y el brasileño Vágner Love y el joven Dzágoev en la delantera.

Estos dos últimos, al igual que Krasic, sonaron durante el mercado de invierno como posibles refuerzos para equipos españoles (Real Madrid) e ingleses, pero finalmente se quedaron en tierras rusas.

Por de pronto, el CSKA ya demostró que no tiene nada que temer a sus potenciales rivales al derrotar hace una semana en el partido de la Supercopa rusa al Rubín por 2-1 en el partido que abre la temporada futbolística en este país.

El Rubín, con el que nadie contaba para adjudicarse el título de liga en 2008, optó por reforzar varias líneas del equipo con la vista puesta en su primera participación en la Liga de Campeones.

El principal fichaje es el español César Navas, un corpulento central de 1,94 metros criado en la cantera del Real Madrid y que militó las dos últimas temporadas en el Racing de Santander.

Por lo visto en la Supercopa, el equipo de la capital tártara mantiene intacta su fe en el fútbol de contención con un portero de garantías, Rízhikov, y un medio centro clásico, el internacional Semak, uno de los hombres de confianza de Guus Hiddink en la selección.

Por lo demás, anda muy escaso de imaginación -el ecuatoriano Novoa y el veterano ucraniano Rebrov son los únicos que pueden sorprender- y de gol, ya que el delantero centro, Adámov, es muy limitado con el balón en los pies.

Entre los 'outsiders' figura el omnipresente Spartak Moscú, el equipo más laureado de la historia del fútbol ruso, pero que logró su último título de liga en 2001.

El equipo de todos los rusos fichó el pasado año como director general a Valeri Karpin, ex jugador del Spartak y que residía y regentaba varios negocios en España, donde militó en el Celta, Valencia y Real Sociedad.

Al poco de aterrizar en Moscú, Karpin destituyó al entrenador y fichó al danés Michael Laudrup como técnico, con el objetivo de recuperar el gusto por el buen juego, que caracterizó al Spartak de los años 80 y 90.

Laudrup no consiguió cambiar la dinámica negativa del equipo, pero la directiva no pierde la esperanza de luchar por el título de liga.

No obstante, incluso con el fichaje del internacional brasileño Alex, procedente del Internacional, la plantilla carece de calidad suficiente para competir con Zenit o CSKA.

Los dos nuevos equipos que ascendieron a la división de honor del fútbol ruso proceden del sur del país, Rostov y Kubán.

Moscú
EFE

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