El uruguayo Gonzalo Castro sale del anonimato con goles en Mallorca
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El uruguayo Gonzalo Castro sale del anonimato con goles en Mallorca

El futbolista se dio a conocer al marcar tres goles en dos partidos, uno al Barcelona en la Copa del Rey y dos al Betis en la Liga, y por fin, demostró el esfuerzo del club español por contratarlo.

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09 de marzo 2009 , 08:00 a. m.

Más de un año y medio después de su llegada a la isla procedente del Nacional de Montevideo, el "Chori" Castro, como le conoce todo el mundo, ha conquistado a la afición balear dejando atrás unos inicios muy irregulares, en los que tuvo que superar una difícil aclimatación, lesiones y el hecho de jugar por la misma banda que lo hace su compañero, el venezolano Juan Arango.

Castro era un esforzado suplente hasta hace muy pocas semanas atrás, y tenía que asumir sin rechistar la etiqueta de eterno candidato al banquillo. Incluso, muchas voces se alzaron en Palma para criticar el fichaje del centrocampista "charrúa" y su coste: cuatro millones de euros.

Es cierto que venía de triunfar en el Nacional de Montevideo, donde había marcado 13 goles, y que se quedó a las puertas de la selección uruguaya en la Copa América, pero hasta ahora no había dado la talla.

En dos partidos, sin embargo, todo ha cambiado. La afición e incluso el propio entrenador del Mallorca Gregorio Manzano, han descubierto que el "Chori" tiene tanta o más dinamita en su zurda que Arango, desborde y llegada al área rival.

El gol que le marcó al Barcelona y su actuación fueron de bandera, y le bastaron 13 minutos, saliendo desde el banquillo, para anotar otros dos tantos ante el Betis para levantar un 0-3 que parecía imposible.

"Uno siempre trata de hacer lo mejor y estoy contento por los goles, pero hay que agradecer a todo el equipo el sacrificio que ha hecho para sacar esto adelante", declaró el futbolista sudamericano al finalizar el partido (3-3) ante el Betis en el Ono Estadi.

Castro, cuyo contrato con el Mallorca expira en 2012, no se parece en nada al prototipo del futbolista profesional en España.

Conduce un pequeño utilitario, un "Smart", nunca pronuncia una palabra más alta que la otra y saluda a todo el mundo con una sonrisa.

Un periodista local le ha comparado, por esa simpatía y amabilidad que derrocha fuera del campo, con el recordado meta marroquí Ezaki Badou.

Ahora, con Gonzalo Castro convertido en un "crack", nadie entendería la decisión de Manzano si le deja, de nuevo, en el banquillo la próxima jornada ante el RCD Espanyol.

El futbolista uruguayo se ha ganado con creces la titularidad y la posibilidad de hacer realidad un sueño que ha perseguido siempre: triunfar en la liga española, tal y cómo confesó en la primera rueda de prensa que dio en Palma en el verano de 2007.

EFE

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