Peñarol, un grande en crisis que no ve luz en el túnel
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Peñarol, un grande en crisis que no ve luz en el túnel

El uruguayo, uno de los equipos que acumula más títulos en el fútbol suramericano, atraviesa una crisis institucional y deportiva que pareció tocar fondo con su rápida eliminación de la Libertadores.

04 de febrero 2009 , 10:41 a.m.

Algunos de sus seguidores no pudieron digerir el mal momento del equipo y despidieron anoche el autobús que lo traslada, tras la eliminación a manos del colombiano Independiente Medellín, con una lluvia de insultos y piedras en las afueras del estadio Centenario.

"Tenemos un gran dolor porque perdimos uno de nuestros sueños (llegar a la definición de la Libertadores), pero no somos mujeres para quedarnos llorando", afirmó el técnico Julio Ribas, que se hizo cargo del equipo el 22 de enero tras los malos resultados de su antecesor, Mario Saralegui.

El Peñarol atraviesa una sequía de cinco temporadas sin ganar la Liga uruguaya y llevaba la misma cantidad de años sin llegar a la Libertadores.

El equipo supo ganar el torneo más importante de clubes en su primera edición, 1960, y repitió en 1961, 1966, 1982 y 1987.

Hasta hace poco el Peñarol fue considerado el 'rey' de la Libertadores, por ser el equipo que acumulaba más puntos en su historia, aunque fue superado por el Boca Juniors argentino.

En la edición 50 de la Copa Libertadores directivos, técnicos y futbolistas tenían la ilusión de hacer una gran campaña, acorde con lo que manda su historia, pero la realidad le golpeó fuerte.

El trayecto en la actual Libertadores fue de apenas una semana y salió de la misma sin marcar un solo gol.

El Independiente Medellín, un equipo sin logros internacionales, lo goleó por 4-0 la pasada semana en el partido de ida y prácticamente dejó cerrada la eliminatoria, pero, por si había alguna duda, selló su pasaporte para la segunda fase con un empate (0-0) a domicilio.

Los problemas del Peñarol no son nuevos y afectan desde la cabeza.

En las recientes elecciones hubo tres listas, duras acusaciones y recriminaciones entre los candidatos y esas disputas, que se mantienen, se reflejan en la interna del club.

Los directivos realizaron una fuerte apuesta económica y formaron en los últimos meses una de las plantillas más caras, sino la mejor remunerada, del fútbol uruguayo.

El portero argentino Pablo Cavallero, así como los defensas Gerardo Alcoba y Darío Rodríguez, los centrocampistas Antonio Pacheco (capitán) y Richard Núñez, y los puntas Carlos Bueno, José María Franco y Fernando Correa, integrantes o ex integrantes de la selección y casi todos con años en el fútbol europeo, son las principales figuras.

Sin embargo, el equipo no funciona como tal.

Está falto de moral y confianza y, lo que es peor en opinión de sus seguidores que reclaman a gritos en las tribunas, perdió varios partidos sin mostrar la tradicional rebeldía y entrega que acompaña al Peñarol desde siempre.

Tras la derrota en Medellín, el presidente, Juan Pedro Damiani, advirtió a la plantilla que "el crédito se agota", en referencia a su mal juego y a que varios contratos finalizan el próximo junio y la directiva analizará con detalle antes de renovarlos.

El panorama futuro se presenta complicado.

Ribas decidió 'encerrar' a la plantilla en su cuartel general de Los Aromos, en la periferia de Montevideo, durante una semana para tratar de modificar la situación con charlas, convivencia, y entrenamiento en doble turno.

El equipo se enfrentará el sábado con el Danubio, uno de los líderes del torneo Apertura, o primera fase de la Liga uruguaya, en la última jornada del campeonato, en el que ya no tiene posibilidades de llegar al título.

Montevideo
EFE

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